Vivir tras un infarto agudo de miocardio

La recuperación después de un ataque al corazón depende de la extensión y localización del tejido dañado. La mayoría de los que han sufrido un infarto pueden volver a llevar una vida normal.

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La enfermedad coronaria puede pasar por fases de descompensaciones y estabilidad. Por tanto, se debe asistir a los controles médicos y seguir el tratamiento farmacológico recomendado. Con estas medidas se puede frenar la progresión de la obstrucción de las arterias y evitar nuevas descompensaciones.

También habrá que realizar cambios en el estilo de vida. Es necesario identificar los hábitos que han favorecido el infarto (tabaco, consumo de grasas trans, estrés, sedentarismo), para corregirlos, así como los buenos hábitos, para potenciarlos.

Es interesante considerar los programas de rehabilitación cardíaca, que pueden iniciarse desde el ingreso hospitalario. Son intervenciones multidisciplinares para evaluar y manejar el riesgo cardiovascular, con asesoramiento sobre actividad física y ejercicio, apoyo psicosocial, y optimización del uso de fármacos que protegen el corazón.

Tratamiento farmacológico

Los fármacos que se usen dependerán de la extensión de la enfermedad y de si se tienen otros problemas asociados (como diabetes, colesterol e hipertensión arterial).

Los fármacos más habituales son los siguientes:

  • Medicamentos antiagregantes. Sirven para evitar la formación de coágulos de plaquetas, que están implicadas en la obstrucción de las arterias coronarias. El más utilizado es la Aspirina®. Es el más importante de todos y debe tomarse de por vida. Si existe alguna contraindicación, se pueden recetar otros antiagregantes, como el clopidogrel o el antiguo triflusal.
  • Medicamentos betabloqueantes. Reducen las pulsaciones del corazón y, por tanto, minimizan su esfuerzo. Están especialmente indicados cuando ha quedado una cicatriz después de un infarto.
  • Estatinas. Reducen la fabricación de colesterol de nuestro organismo a partir de los alimentos. Otra de sus funciones es reducir la acumulación de grasa dentro de las arterias coronarias, de manera que hay médicos que las mantienen pese a tener unos niveles de colesterol normales en la sangre.
  • Inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina-II (IECAS). Evitan que el corazón se debilite después de haber sufrido un infarto y así ayudan a que trabaje mejor. También disminuyen la presión arterial y, por tanto, ayudan a que el corazón bombee mejor en casos de infartos importantes así como en personas hipertensas.
  • Nitroglicerina sublingual. Hay que llevar siempre una caja encima porque es clave para detener un posible episodio de infarto si se vuelve a sufrir dolor en el pecho. Dilata de forma rápida las arterias coronarias y su efecto dura unos minutos. Se debe poner debajo de la lengua y esperar a que se diluya. A veces puede bajar la presión arterial; por lo que es mejor sentarse.

Cambios en el estilo de vida

  • Si se fuma, es necesario dejar el tabaco cuanto antes, y definitivamente. El tabaco está fuertemente implicado en la obstrucción de las arterias coronarias, así como en la aparición de distintos tipos de cáncer.
  • Hay que seguir una dieta saludable: comer fruta, verduras y pescado, reducir el consumo de grasas trans, hidrogenadas, y moderar el consumo de alcohol, café y sal.
  • Si se padece diabetes, hipertensión o se tiene el colesterol alto, seguir el tratamiento prescrito por el médico y llevar un buen control. Estas tres afecciones contribuyen a obstruir y endurecer las arterias y, si se sufre alguna o las tres, el control es clave para evitar recaídas.
  • En caso de tener sobrepeso u obesidad, hay que procurar alcanzar un peso saludable mediante ejercicio y la disminución del consumo de alimentos ricos en carbohidratos, y alcohol. El sobrepeso y la obesidad constituyen también un factor que aumenta el riesgo de progresión de la enfermedad; además, alteran el metabolismo y favorecen la aparición de diabetes, colesterol e hipertensión.
  • Se debe realizar actividad física regular, unas 3-4 veces por semana durante 30-60 minutos y adaptada a la vida diaria. Además de mejorar la capacidad física, el ejercicio hace que el corazón trabaje de forma más relajada, y permite quemar más azúcares y grasas, lo que favorece el control de factores de riesgo como el colesterol y la diabetes.
  • Se recomienda iniciar un ejercicio suave, como caminar, y aumentar poco a poco la intensidad en el transcurso de semanas o meses. Los ejercicios más recomendables son correr, nadar y montar en bicicleta. Hay que evitar los ejercicios bruscos o “isométricos” (flexiones, máquinas en el gimnasio, squash), hacer pesas, y realizar esfuerzos después de las comidas. Al contrario, para después de comer hay quien recomienda siestas.
  • Debe evitarse el estrés emocional excesivo, mediante un cambio de actitud o la aplicación de técnicas de relajación. El estrés es perjudicial para la salud, especialmente para el corazón, ya que aumenta las pulsaciones cardíacas y la presión arterial.

Si el dolor en el pecho se vuelve a repetir…

  • Hay que dejar de hacer lo que se estaba haciendo y ponerse un comprimido de nitroglicerina debajo de la lengua, sentarse y esperar cinco minutos.
  • Si al cabo de cinco minutos el dolor no se ha ido o disminuido, hay que ponerse otra pastilla debajo de la lengua y esperar cinco minutos más.
  • Si pasados estos cinco minutos después del segundo comprimido el dolor sigue sin aflojar o desaparecer, es necesario tomar un tercer comprimido y llamar al 112.

No se debe ir por cuenta propia al hospital si todavía se tiene dolor.

Si el dolor en el pecho afloja o desaparece después del segundo comprimido de nitroglicerina, no es necesario preocuparse, pero es recomendable que no se hagan esfuerzos durante un rato.

Si se sufren muchos dolores seguidos en las siguientes horas, a pesar de responder a la nitroglicerina, también hay que llamar al 112.

Si este dolor aparece de vez en cuando y responde bien a la nitroglicerina, no es necesario preocuparse, pero hay que decirlo al médico en la próxima visita. Ahora bien, si los dolores se sufren cada vez con mayor frecuencia o bien mientras se desarrolla la actividad diaria, es necesario comunicarlo al médico lo antes posible.

Es todo por hoy, espero que ese infarto evolucione muy bien. ¡Muchas gracias! ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?

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