
En la entrada anterior, tratamos las causas y los síntomas de la tromboflebitis, así como cuándo acudir al médico, y qué complicaciones se pueden presentar. En esta ocasión, abordaremos cómo se diagnostica y trata esta condición. ¡Vamos al grano!
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Diagnóstico
Para diagnosticar la tromboflebitis, el médico puede preguntar por las molestias y buscar venas afectadas cerca de la superficie de la piel, así como:
- Realizar una ecografía: las ondas sonoras se transforman con un ordenador en imagen de vídeo. Esto permite confirmar el diagnóstico y distinguir entre trombosis venosa superficial y profunda.
- Solicitar un análisis de sangre: la mayoría de las personas con un coágulo sanguíneo tienen niveles elevados de dímero D, una sustancia natural que disuelve los coágulos. Aunque esta prueba no es concluyente, puede indicar la necesidad de realizar más exámenes y es útil para descartar la trombosis venosa profunda (TVP).
Tratamiento
Para la tromboflebitis superficial, el médico puede recomendar:
- Aplicar calor en la zona dolorida.
- Elevar la pierna afectada.
- Tomar un antiinflamatorio no esteroideo (AINE) de venta sin receta.
- Usar medias de compresión.
La afección suele mejorar por sí sola. Para ambos tipos de tromboflebitis, los tratamientos pueden incluir:
- Medicamentos anticoagulantes: Para la trombosis venosa profunda, se pueden inyectar anticoagulantes como heparina de bajo peso molecular, fondaparinux o apixabán para prevenir el crecimiento de los coágulos. Posteriormente, se puede recetar warfarina o rivaroxabán durante varios meses. Es importante seguir las instrucciones del médico al pie de la letra, ya que los anticoagulantes pueden provocar hemorragias importantes.
- Medicamentos disolventes de coágulos: La trombólisis, con medicamentos como alteplasa, se utiliza para disolver coágulos en personas con TVP extensa o embolia pulmonar.
- Medias de compresión: Ayudan a prevenir la hinchazón y reducen las complicaciones de la TVP.
- Filtro de vena cava: Si no se pueden tomar anticoagulantes, se puede insertar un filtro en la vena principal del abdomen para evitar que los coágulos lleguen a los pulmones. Este filtro se retira cuando ya no es necesario.
- Extirpación de varices: Un cirujano puede extirpar las venas que causan dolor o tromboflebitis recurrente mediante pequeñas incisiones. Esta intervención no afecta al flujo sanguíneo de la pierna, ya que las venas más profundas se encargan del mayor volumen de sangre.
Cuidados Personales
Además de los tratamientos médicos, las medidas de autocuidado pueden ayudar a mejorar la tromboflebitis.
Para la tromboflebitis superficial:
- Usar un paño caliente sobre la zona afectada varias veces al día.
- Mantener la pierna elevada al sentarse o tumbarse.
- Tomar un AINE, como ibuprofeno o naproxeno, si lo recomienda el médico. Informar al médico si se está tomando algún otro anticoagulante, como aspirina.
Para la trombosis venosa profunda:
- Tomar los medicamentos anticoagulantes recetados según las indicaciones.
- Mantener la pierna elevada al sentarse o tumbarse.
- Usar las medias de compresión recetadas según las instrucciones. Existen ayudas disponibles para facilitar la colocación de estas prendas, especialmente útiles a ciertas edades.
Esto es todo por hoy. ¡Espero que esta información te sea de gran ayuda! ¡Muchas gracias! ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte? ¿Conoces algún caso cercano? ¿Nos cuentas tu experiencia?