Soledad y salud

La soledad es la sensación de estar aislado o solo. Uno percibe una brecha entre las relaciones que tiene y las que necesita o desea. Puede deberse a la falta de relaciones personales estrechas o a la falta de contacto regular con otras personas.

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Pero la soledad no siempre se relaciona con el tiempo que se pasa con otros. Es posible compartir mucho tiempo y sentirse a solas. Puede ocurrir que alguien casado y con hijos se sienta solo. Y lo contrario: que una persona pase mucho tiempo sin compañía y no se sienta sola en absoluto.


Cómo se siente


La soledad no es igual para todos. Para algunas personas es dolorosa. Otras la describen como una sensación de vacío o tristeza, o como un sentimiento de desconexión o incomprensión. Puede sentir uno que no se encaja, o que la gente no le «entiende» a uno. Y si uno se siente solo, puede que también se sienta ansioso o deprimido.
Hay que decir que algunas personas se sienten solas durante un tiempo, pero luego esa sensación se va. Otras se sienten solas durante largos periodos de tiempo, o todo el tiempo. Es lo que a veces se denomina soledad crónica.

Quién experimenta la soledad


Cualquiera puede sentirse solo. Pero las personas tienen más probabilidades de sentirse así si:
    Viven solas.
    Carecen de compañía diaria.
    Tienen problemas de salud.
    Tienen pocos contactos sociales en su entorno.
    Están en paro.
    Trabajan desde casa o en un lugar donde la mayor parte de la comunicación es electrónica. O
    No sienten que las relaciones que tienen sean significativas.
La soledad es más probable en determinadas etapas de la vida. Por ejemplo, las personas de cierta edad pueden tener que cambiar de lugar de residencia, experimentar un deterioro de su salud y sufrir la muerte de amigos o familiares. Estos momentos de la vida pueden ser difíciles y solitarios.

Efectos sobre la salud


La soledad puede aumentar la cantidad de hormonas del estrés, lo que puede acarrear efectos físicos negativos. Puede dificultar dormir bien, pensar con claridad y evitar enfermedades. Sentirse solo también puede dificultar el cuidado de la salud o la búsqueda de ayuda cuando se tienen problemas.
De hecho, sentirse solo durante mucho tiempo puede aumentar el riesgo de padecer determinadas afecciones, como:
    Depresión.
    Cardiopatías.
    Accidentes cerebrovasculares.
    Diabetes de tipo 2, o
    Demencia.

Medidas para reducir la soledad


Puede parecer abrumador pensar en cómo encontrar formas de socializar o establecer vínculos más significativos. Pero dar pequeños pasos puede suponer una gran diferencia. He aquí algunas ideas en las que pensar.
    Intentar ser voluntario. Se pueden buscar organizaciones interesantes y que necesiten ayuda. Por ejemplo, los refugios de animales suelen necesitar gente que saque a pasear a los perros o juegue con los gatos. Y los bancos de alimentos locales pueden necesitar gente para organizar las estanterías o ayudar a los visitantes a encontrar lo que necesitan.
    Pensar en grupos. Muchas ciudades tienen grupos organizados en torno a actividades, intereses o aficiones. Se pueden encontrar grupos de excursionistas, de cuidadores, de aficionados a los juegos de mesa o de personas a las que simplemente les gusta tomar café.
    Pensar en tener un animal de compañía. Una mascota puede ser una compañía excelente. Un refugio de animales local puede ayudar a encontrar la mascota que mejor se adapte al estilo de vida.
    Cambiar los pensamientos negativos. Cuando uno se siente solo, es habitual tener emociones y pensamientos negativos. Pero si son recurrentes, puede convencerse uno de que los cambios a mejor que se buscan no son posibles. Si aprendemos a detectar los pensamientos negativos, sobre todo, antes de entrar en bucle, podemos aprender a cambiarlos.

Considerar la posibilidad de acudir a un consejero espiritual o a un profesional de la salud mental. Puede ser difícil cambiar los hábitos o la forma de pensar por uno mismo. Y puede dar miedo pensar en exponerse a situaciones sociales. En algunos casos, la soledad puede ser parte de una enfermedad mental, como la depresión. Si uno piensa que necesita ayuda para empezar, o si la soledad le causa a uno un gran trastorno, un consejero espiritual u otro profesional de la salud mental puede ser de ayuda.

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