
La mejor forma de superar un ictus es iniciar cuanto antes la rehabilitación, en el propio hospital. Esta permite a la persona recuperarse, prevenir problemas, recuperar funciones y aprender nuevas formas de realizar las actividades cotidianas. Como es de suponer, la rehabilitación estará condicionada por el grado de afectación, así como las cosas que uno quiere y necesita hacer.
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Médicos, enfermeras, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales, logopedas y terapeutas recreativos ayudan al paciente a reanudar las actividades de la vida diaria, como comer, bañarse y vestirse, aprender a andar de nuevo, comunicarse y, en suma, superar las discapacidades derivadas del ictus.
Un psicólogo puede dar consejos para ayudar a la persona o a sus familiares a adaptarse y sobrellevar la nueva situación. Los neurólogos pueden entrevistar y hacer pruebas para identificar y comprender en qué aspectos la persona tiene problemas de pensamiento o memoria.
En definitiva, el objetivo principal de la rehabilitación es que la persona consiga valerse por sí misma todo lo posible, considerando las secuelas cerebrales y corporales, y adaptarse a la vida familiar y social; pero también ayudar a prevenir problemas como caídas, un coágulo de sangre en una vena (por ejemplo, una trombosis venosa profunda), o un nuevo ictus. Para esto, es posible que haya que tomar medicamentos y hacer cambios en el estilo de vida. El equipo de rehabilitación espera que el paciente colabore para decidir qué tipo de ejercicio, dieta u otras opciones son las mejores para el caso particular.
¿Qué problemas pueden surgir tras un ictus?
Dependen de la parte del cerebro afectada y de la gravedad del daño. Pueden incluir problemas con:
- El movimiento y los sentidos. Por ejemplo, problemas para caminar, agarrar objetos o realizar otras tareas. Otros síntomas pueden ser dolor articular, rigidez o espasmos musculares. Es posible que se pierda sensibilidad en la parte del cuerpo afectada. O puede uno sentirse muy cansado.
- Habla y lenguaje. Puede ser difícil hablar, leer o escribir, o entender lo que dice otra persona.
- Memoria y pensamiento. Tal vez no se pueda pensar con claridad. O se pueden ser difícil concentrarse o recordar.
- Percepción. Puede que sea arduo juzgar distancias, tamaños, la posición y la velocidad de los objetos.
- Emociones. Es frecuente sentir miedo, ansiedad, enfado, tristeza o frustración. El dolor también es frecuente.
¿Cuánto dura la rehabilitación?
Depende del tipo de ayuda que se necesite. La rehabilitación comienza en el hospital, pero se suele continuar en un centro de rehabilitación o en casa.
Es posible que los mayores avances se produzcan en las primeras semanas o meses tras el ictus. Pero la mejoría puede llevar años. Solo que puede ser más lenta y comportar mucho tiempo y esfuerzo. Hay que mantener la esperanza.
Preocupaciones del cuidador
Cuidar a alguien que ha sufrido un ictus puede ser difícil por muchas razones. Algunas preocupaciones pueden ser:
Temer que sufra otro ictus o que no sea capaz de aceptar o superar discapacidades.
Preocuparse por no estar preparado para cuidar a alguien en esta condición: puede que se trabaje, o que se tengan problemas de salud que dificulten el cuidado del paciente.
Deprimirse por perder el estilo de vida que se tenía.
Preocuparse por los costes de la rehabilitación y la pérdida de ingresos.
El equipo de rehabilitación suele ser de ayuda con estas preocupaciones, porque puede:
Proporcionar formación. Antes de que la persona vuelva a casa, le prepararán a uno para ayudar con la terapia. Por ejemplo, dando instrucciones de cómo levantar al paciente tras una caída, cómo se ayuda a comer, a vestirse, a ir al baño y a realizar otras actividades.
Ayudar a encontrar apoyo. Si uno trabaja o tiene problemas de salud que impiden ayudar, es posible que se necesite ayuda a domicilio. O tal vez haya que plantearse si una residencia de mayores o un centro de vida asistida es una opción.
Proporcionar asesoramiento y apoyo emocional. Pueden sugerir grupos de apoyo locales.
Conviene tener claro que, aunque uno no pueda proporciona ayuda física, el apoyo sigue siendo clave para la recuperación.
Apoyar a quien ha sufrido un ictus
He aquí algunas formas de ayudar:
- Hay que tener claro que, tras un ictus, la persona puede ser propensa a reacciones emocionales fuertes. Conviene recordarse que son consecuencia del ictus, por lo que no tiene mucho sentido alterarse demasiado por ellas.
- No hay que evitar a alguien que ha sufrido un ictus. El contacto y el apoyo son muy importantes para la recuperación.
- Unirse a un grupo de apoyo local. En ellos se pueden discutir los problemas en un ambiente comprensivo y conocer a personas que se enfrentan a los mismos retos.
- Cuidarse a sí mismo. Hay que mantenerse lo suficientemente sano como para ayudar.
- Apoyar y animar a la persona a que participe en las decisiones sobre su programa de rehabilitación.
- Visitar a la persona y hablar con ella a menudo.
- Participar en los programas educativos y asistir a algunas de las sesiones de rehabilitación.
- Ayudar a la persona a practicar las habilidades que está aprendiendo.
- Trabajar con el personal del programa para adaptar las actividades a lo que la persona necesita en casa.
- Averiguar lo que la persona puede hacer de forma independiente y dónde necesita ayuda. Se debe evitar hacer por la persona cosas que pueda hacer sin ayuda.
Prevenir otro ictus
Entre las cosas que se pueden hacer para evitar que se repita un episodio así se incluyen:
- Controlar los problemas de salud que aumentan el riesgo. Por ejemplo, fibrilación auricular, diabetes, hipertensión y colesterol alto.
- Tomar los medicamentos tal y como se han prescrito.
- Vacunarse contra el COVID-19, la gripe y la neumonía. Y
- Llevar un estilo de vida cardiosaludable, es decir, no fumar y evitar ser fumador pasivo, mantener un peso saludable (adelgazar si es necesario), mantenerse activo (el médico puede asesorar sobre qué tipo y nivel de actividad es seguro), y comer alimentos cardiosaludables (por ejemplo, verduras, frutas, frutos secos, legumbres, carne magra, pescado y cereales integrales; por otra parte, conviene limitar el sodio y el azúcar, así como el consumo de alcohol a 2 bebidas al día en el caso de los hombres, una en el caso de las mujeres).
Medicamentos para prevenir el ictus
Si se ha sufrido un ictus isquémico, es probable que receten fármacos para prevenir la formación de coágulos, que son los causantes de este tipo de accidente cerebrovascular. Hay dos tipos:
- Los medicamentos anticoagulantes, que evitan que se formen coágulos, así como que los ya existentes aumenten de tamaño. Y
- Aspirina y otros antiagregantes plaquetarios, que evitan que las plaquetas de la sangre se adhieran entre sí.
Algunos medicamentos para el colesterol, como las estatinas, también pueden reducir el riesgo de sufrir otro ictus isquémico.
Las medicinas para la tensión arterial pueden reducir el riesgo de sufrir otro ictus isquémico o hemorrágico.
Y hasta aquí, por hoy. Espero que hayas encontrado útil esta información y que vaya muy bien. ¡Muchas gracias! ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?