Problemas respiratorios en mayores

La mayoría de los adultos mayores padecen varias infecciones respiratorias al año. Los problemas respiratorios pueden ser tan leves como un resfriado común o tan graves como una neumonía (o pulmunía). Pueden afectar al aparato respiratorio superior (nariz, boca, senos paranasales y garganta) o a los bronquios y los pulmones.

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Con una infección de las vías respiratorias altas, uno puede sentirse incómodo, tener la nariz taponada y sonar muy congestionado. Otros síntomas son:

    Dolor o presión en la cara.
    Goteo o una congestión nasal tal que obligue a respirar por la boca.
    Dolor de garganta.
    Voz áspera o ronca, por una laringitis.
    Sensación de mal humor o inquietud, falta de apetito y menos actividad de lo habitual.
    Tos, sobre todo al acostarse.
    Fiebre.

El aparato respiratorio inferior incluye los bronquios y los pulmones. Este tipo de problemas son menos frecuentes que los del aparato superior. Pero sus síntomas suelen ser más graves.

Los síntomas incluyen:

    Tos que dura todo el día y toda la noche. A menudo se expulsa mucosidad verde, amarilla, marrón o gris de los pulmones.
    Fiebre. Puede ser alta en algunas infecciones como la neumonía.
    Dificultad para respirar. Se puede notar:
    Falta de aliento.
    Sibilancias.
    Uso de los músculos del cuello, pecho y vientre para respirar. Esto provoca una «succión» entre o debajo de las costillas (retracciones).
    Aleteo nasal al respirar.
    Dolor torácico con el esfuerzo o al respirar profundamente.

Los problemas respiratorios pueden tener muchas causas.

Infecciones víricas

Las infecciones víricas son la causa más frecuente de los síntomas de las vías respiratorias altas. Estos suelen aparecer rápidamente (entre horas y uno o dos días) sin que exista una enfermedad previa. Las enfermedades víricas más comunes son los resfriados y la gripe.

    Los resfriados son enfermedades leves de las vías respiratorias altas. Suelen desaparecer sin tratamiento. Los síntomas pueden incluir tos, dolor de garganta leve, congestión nasal, secreción nasal o estornudos y, a veces, fiebre.
    Los síntomas de la gripe suelen ser más graves. Incluyen fiebre y dolores corporales. También son frecuentes el dolor de cabeza, de ojos, de músculos, y la tos.

Los antibióticos no sirven para tratar enfermedades víricas. No cambian su curso, y se expone uno al riesgo de sufrir reacciones alérgicas y otros efectos adversos de los antibióticos, como náuseas, vómitos, diarrea, erupciones cutáneas e infecciones por hongos. Los antibióticos también pueden matar bacterias útiles y favorecer el crecimiento de bacterias resistentes a los antibióticos.

Infecciones bacterianas


Las infecciones bacterianas son menos frecuentes que las enfermedades víricas. Pueden afectar al sistema respiratorio superior o inferior. En el aparato respiratorio superior, las infecciones bacterianas suelen afectar a los senos paranasales y la garganta. En las vías respiratorias inferiores, la localización más frecuente son los pulmones (neumonía).

Las infecciones bacterianas son más frecuentes en personas que fuman, están expuestas al humo de tabaco ajeno o padecen enfermedades pulmonares crónicas (como asma o enfermedad pulmonar obstructiva crónica [EPOC]) y otros problemas médicos crónicos. Los antibióticos funcionan bien para tratar la mayoría de las infecciones bacterianas.

Alergias

Las alergias, especialmente la fiebre del heno, son otro problema respiratorio frecuente. Los síntomas incluyen estornudos, secreción nasal y ocular clara, picor de ojos o nariz, y oídos y senos paranasales taponados (congestionados). Los síntomas de las alergias suelen durar más que los de una infección respiratoria vírica típica.

Asma


El asma es una enfermedad crónica del sistema respiratorio. Provoca inflamación y estrechamiento de los conductos que llevan el aire a los pulmones, los bronquios. La inflamación provoca tos, sibilancias, opresión en el pecho y dificultad para respirar.

El asma suele empezar en la infancia. Puede durar toda la vida. La causa no se conoce con claridad. Es más frecuente en personas que también padecen alergias.

Cuidados personales


He aquí algunas cosas que se pueden hacer en casa para sentirse más cómodo cuando se tengan síntomas respiratorios de leves a moderados.

    Evitar la deshidratación.
    Los líquidos calientes, como el té o la sopa, pueden ayudar a aliviar la congestión de la nariz y la garganta.
    Si se tiene tos productiva, los líquidos pueden ayudar a diluir la mucosidad de los pulmones para que la tos pueda eliminarla.
    Descansar más.
    Dejarse guiar por los síntomas. Si se trata de un resfriado, se puede seguir con la rutina habitual y dormir un poco más.
    Toser para despejar los pulmones de mucosidad. De hecho, puede ayudar a prevenir infecciones bacterianas. Esto es de especial importancia en personas con bronquitis crónica o enfisema.
    Utilizar suero fisiológico, o agua salada. Para el dolor de garganta, viene bien hacer gárgaras al menos una vez cada hora con agua salada templada. La receta es: 1/2 cucharadita (2,5 mL) de sal diluida en 1 vaso (250 mL) de agua tibia. Esto puede reducir la inflamación y las molestias.
     Si la nariz está taponada, se recomienda usar un espray salino o gotas nasales para eliminar la mucosidad y los gérmenes.
    Probar con aire húmedo. Un vaporizador o humidificador aporta vapor frío que puede ayudar a aliviar los síntomas. Eso sí, hay que seguir todas las instrucciones y precauciones de limpieza del aparato.

Cuidado con los medicamentos sin receta.


    Aparte de los consabidos consejos sobre leer y seguir las instrucciones (tener en cuenta los efectos adversos, y mantener los fármacos lejos de los niños), conviene tener en cuenta lo siguiente:
    Si se usa un aerosol nasal descongestionante, no se debe utilizar más tiempo del indicado en la etiqueta. El uso excesivo puede provocar un efecto rebote. Esto hace que las membranas mucosas se inflamen más de lo que estaban antes de empezar a usar el aerosol. Los descongestionantes pueden ser problemáticos en quienes tienen cardiopatías, hipertensión, glaucoma, diabetes o tiroides hiperactiva. También pueden interactuar con algunos medicamentos, como ciertos antidepresivos y medicamentos para la hipertensión. Así que puede ser buena idea pedir al farmacéutico o médico que ayude a elegir el fármaco de este tipo más adecuado.
    Si se tiene una tos seca y persistente que no produce esputo, hay que preguntar al médico o farmacéutico por un medicamento antitusígeno eficaz. Sobre todo, si no deja dormir o comer.
    Los medicamentos de venta sin receta pueden no funcionar muy bien para los problemas respiratorios. Y algunos de ellos pueden causar problemas si se toman en exceso.

Cuidado con los suplementos dietéticos.

Si se decide probar un suplemento dietético como la equinácea o el zinc, no se debe superar  la dosis máxima recomendada. Si se tiene otro problema de salud o se toman medicamentos con receta, es mejor hablar con el médico antes de tomar una medicina alternativa o un suplemento.


Cuándo pedir ayuda

Hay que llamar al médico si durante los cuidados en casa se produce alguna de las siguientes situaciones:

    Nuevos o peores problemas para respirar.
    Nuevas sibilancias.
    Tos nueva o más fuerte.
    Los síntomas son más frecuentes o graves.

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