Problemas de vejiga en mayores

Ya hemos tratado en este blog cómo abordar problemas de incontinencia, sean del tipo que sean, así como el cambio de pañal en una persona mayor. Hoy nos centraremos en la vejiga. Y es que, con los años, este órgano hueco pierde elasticidad, lo cual reduce la cantidad de orina que puede contener. Si a esto añadimos que los músculos del suelo pélvico se debilitan, el resultado es que no se vacía del todo, hay que ir más a menudo al aseo, y aparecen las pérdidas de orina.

(Si lo prefieres, puedes recibir esta información en formato vídeo).

Pero veamos ahora los

Problemas frecuentes de la vejiga.

Hablamos de problemas muy bien localizados, pero que afectan a muchas facetas de la vida: las afecciones de la vejiga hacen que algunos se inhiban de ciertas actividades sociales, y dificultan las tareas en casa o en el trabajo.

Son 3 los problemas más frecuentes:

  • El primero son las infecciones del tracto urinario, que son el segundo tipo de infección más común del organismo. Más de la mitad de las mujeres tendrá al menos una infección de esta clase en su vida. La debilidad de los músculos de la vejiga hace que no se vacíe del todo, y cuando la orina permanece en ella demasiado tiempo, es más probable que se produzca una infección. La más común es la de la vejiga: las bacterias entran en ella, y causan síntomas como las ganas repentinas e irrefrenables de orinar. Esas infecciones pueden extenderse a los riñones. Si esto sucede con frecuencia, o duran mucho, pueden provocar daños irreversibles en ellos. La infección menos frecuente es la de la uretra.
  • El segundo problema frecuente es el de los síntomas del tracto urinario inferior, que engloban los problemas para orinar, la pérdida de control de la vejiga, las fugas de orina y la necesidad de orinar frecuentemente. Todos ellos son atribuibles a la vejiga, la uretra y los músculos del suelo pélvico.
  • El tercer problema es el cáncer de vejiga, mucho menos frecuente que los otros, y que se produce en el revestimiento de este órgano.

Pasemos ahora a ver qué factores pueden aumentar el riesgo de tener alguno de estos problemas. O, dicho con otras palabras, veamos

Qué puede afectar a la salud de la vejiga.

No podemos controlar todo lo que afecta a la salud de la vejiga, pero sí podemos controlar ciertos comportamientos que inciden en nuestra salud. Veamos cómo repercuten los siguientes factores a nuestra vejiga.

  • Estreñimiento. La acumulación de heces en el colon puede dificultar la expansión de la vejiga, y en definitiva, alterar su normal funcionamiento.
  • Diabetes. Puede dañar los nervios alrededor de la vejiga que ayudan a controlarla.
  • Sobrepeso. Aumenta las posibilidades de tener pérdidas de orina.
  • Poca actividad física. Un nivel adecuado de ejercicio físico previene los problemas de vejiga, así como el estreñimiento, además de ayudar a mantener un peso saludable.
  • Fumar. Los problemas de vejiga son más frecuentes en fumadores, y aumenta el riesgo de cáncer de vejiga.
  • Ciertos medicamentos. Algunos medicamentos pueden favorecer las pérdidas de orina: se sabe que algunos que se toman para calmar los nervios o para conciliar el sueño pueden adormecer los nervios de la vejiga, y en consecuencia, que no se sienta la necesidad de ir al aseo.
  • El alcohol. A muchas personas les empeora los problemas de vejiga.
  • La cafeína. Puede alterar la percepción de cuándo acudir al aseo.
  • Dieta. Algunas personas notan cómo los refrescos, los edulcorantes artificiales, los alimentos picantes, los cítricos, los zumos o los alimentos a base de tomate, empeoran el problema.
  • Lesión pélvica. Cualquier daño en los músculos o nervios, sea cual sea la causa (una cirugía, un parto, un traumatismo…), alterará el control de la vejiga.
  • Sexo. Sí, porque la actividad sexual puede mover las bacterias desde el intestino o la cavidad vaginal hasta la uretra. Orinar después del sexo disminuye ese riesgo.
  • Sonda urinaria. Puede ser un camino estupendo para que las bacterias lleguen hasta la vejiga. Dejo por aquí arriba el enlace al vídeo donde hablamos sobre los cuidados de la sonda urinaria.

Señales de problemas de vejiga.

Veamos qué síntomas alertan sobre algún problema de vejiga. Las más frecuentes son que uno:

  • Tiene fugas de orina.
  • Se despierta muchas veces por las noches para orinar.
  • Siente de forma repentina y urgente la necesidad de ir al aseo.
  • Nota dolor o ardor antes, durante o después de orinar.
  • Ve que la orina sale turbia o con sangre.
  • Orina poca cantidad en relación a las ganas que tenía.
  • Experimenta dificultades para empezar a orinar, o el chorro es débil, y cuesta vaciar del todo la vejiga.

Estos síntomas son genéricos, pero por su importancia, detengámonos en el segundo tipo de infección más frecuente:

Señales de infección del tracto urinario.

A pesar de lo dicho en el anterior apartado, en personas mayores, los cambios mentales y la confusión pueden ser los únicos síntomas de una infección del tracto urinario. Puede acompañarse de cansancio, temblores, debilidad, dolores musculares y abdominales, una fiebre no muy alta, por debajo de 38,3 ºC, orina turbia, con sangre o maloliente, dolor o ardor al orinar, y una imperiosa y frecuente necesidad de orinar, incluso poco después de haber vaciado la vejiga.

En cambio, si la infección se ha extendido a los riñones, los síntomas pueden incluir escalofríos y temblores, sudores nocturnos, sentirse cansado o enfermo, fiebre superior a 38,3, dolor en el costado, la espalda o la ingle, piel enrojecida, eventualmente también caliente, cambios mentales o confusión, náuseas y vómitos, y hasta un dolor abdominal muy fuerte en algunas personas.

A veces se pueden tener bacterias en la vejiga o en la uretra, sin que haya síntomas, cosa que se sabe por un análisis de orina. En estos casos, es el médico quien debe decidir si merece la pena tratar con antibióticos.

Visita al médico.

Es probable que hablar de estos temas resulte delicado. Ya tratamos en este canal cómo abordar esta clase de temas, y por aquí dejo el enlace.

Aquí vamos a ver qué cabe esperar, una vez se haya dado ese importante primer paso, el de mencionar que se tiene un problema con la vejiga.

Lo más probable, después de que el médico haga unas preguntas para orientar el diagnóstico, es que realice un examen físico, a las mujeres seguramente les exploren la zona pélvica; en el caso de los hombres, este examen incluirá, además, la próstata, a la cual se accede por vía rectal.

Como pruebas complementarias, puede que solicite un análisis de orina para ver si hay alguna infección en la vejiga o el tracto urinario.

Puede que tenga que usar un cistoscopio, un tubo largo y delgado que se introduce por la uretra para examinar la vejiga. Hasta puede que lleve a cabo una prueba rellenándola con líquido caliente para saber con qué cantidad se producen pérdidas. Por último, cabe realizar una ecografía después de orinar para saber si se vacía por completo.

El tratamiento puede incluir cambios de comportamiento y de estilo de vida, ejercicios, medicamentos, cirugía, o una combinación de todo lo anterior. Pero en la mayoría de los casos no es más que una infección del tracto urinario que suele remitir con el antibiótico adecuado. Beber mucha agua y orinar a menudo seguro que contribuye a una pronta mejoría. El dolor puede requerir algún calmante, y de una almohadilla o manta eléctrica.

Es todo por hoy, espero que esta información haya resultado sido útil, en cualquier caso, ¡muchas gracias por leer! ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?

Otros artículos

Si estás interesado en el proyecto y quieres más información, déjanos tus datos y nos pondremos en contacto contigo