
En la entrada precedente vimos pautas concretas para lidiar con comportamientos inadecuados. Hoy vamos a continuar profundizando y dando más ideas.
(Si lo prefieres, puedes recibir esta información en formato vídeo).
Prevención.
- La prevención empieza por que la condición médica de nuestro familiar esté debidamente atendida, es decir, que una enfermedad, dolor o efecto adverso de la medicación no agrave los problemas de comportamiento.
- Hay que procurar que el tiempo libre se llene con actividades gratificantes, y que incluyan movimiento.
- Por el contrario, no pediremos a la persona tareas que excedan sus capacidades.
- Eso sí, conviene que participe y colabore en las tareas de cuidado.
- Ayuda mucho establecer horarios fijos para seguir las rutinas, y hacerlas siempre de la misma forma y en el mismo orden.
- Si hay que introducir variaciones o modificar hábitos, procuraremos que sea poco a poco. Y en la medida de lo posible, que esos cambios tengan en cuenta los hábitos previos de la persona dependiente (horarios, frecuencia, modos…).
- Explicar siempre al familiar qué vamos a hacer.
- Vigilar el confort de la persona, si puede tener hambre, sed, frío…
- Simplificar el entorno para que no le cree confusión y frustración. Esto significa, por ejemplo, que dejemos 1 solo cepillo de dientes en lugar de 4, si se encarga de su higiene. Y si se medica, que los fármacos estén dispuestos de modo que no propicien errores.
- Si prestamos atención a lo que hace, dice, a cómo es, seguramente podremos anticiparnos a situaciones problemáticas, y evitar que lleguen a producirse.
- También hay que prestar atención a cómo decimos las cosas: explicaciones claras y sencillas, con el tono adecuado, y tratándole como un adulto.
- Algo que ayuda mucho es tratar de crear un ambiente agradable y tranquilo para realizar las actividades diarias como el aseo, la comida, y evitar el exceso de ruidos. Y para crear ese ambiente, nada como preparar todo lo necesario para esas actividades. Así lograremos un ambiente más sosegado y previsible.
- Hay que ofrecer seguridad y tranquilidad con una sonrisa, sin transmitir prisas ni nervios; más bien todo lo contrario, haciéndole sentir cuidado (¡no vigilado!).
Intervención.
- Lo primero es tratar de averiguar la causa de esa conducta, preguntando directamente, y observando el entorno en busca de pistas. Y después, buscar una solución, no darle vueltas al problema.
- Es mejor no enfadarse ni tratar de imponerse. Si las circunstancias lo aconsejan, convendrá esperar a que el familiar esté de mejor humor, más receptivo.
- Si vemos que va a empezar a comportarse inadecuadamente, algo que funciona bastante bien es mantener a la persona entretenida con alguna ocupación. Pero si tiene problemas cognitivos, habrá que hablarle de hechos de su vida, o proporcionar, en cualquier caso, alguna distracción agradable.
- Si detectamos que con el comportamiento inadecuado lo que en realidad pretende la persona es atraer nuestra atención, tenemos que evitar el contacto visual, así como hablar de la conducta en sí.
- Será cuestión de pensar en vías alternativas para conseguir lo que nos proponemos, y de recordar que lo que funcionó ayer puede que no dé el mismo resultado hoy. A fin de cuentas, estamos tratando con humanos.
Y hasta aquí por hoy, en los próximos vídeos trataremos de forma separada problemas concretos de conducta que se presentan con frecuencia, como que la persona no nos reconozca, o se comporte de manera sexualmente inadecuada. Muchas gracias por leer. ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?