
En este blog hemos tratado qué tipos de pérdida de audición hay, y cómo lidiar con esta condición. Sin embargo, hay un tipo de pérdida auditiva muy común, la relacionada con la edad (presbiacusia): no requiere explicación, ¿verdad? Se pierde oído al envejecer. Ya está, muchas gracias por ver leer.
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¿Sigues ahí? Bueno, en ese caso, podemos ahondar un poco más. Adentrémonos en el oído interno: este incluye la cóclea, el nervio coclear y los canales semicirculares. Estos últimos se encargan del equilibrio, por lo que no tienen cabida aquí.
La cóclea es el principal órgano sensorial de la audición. Las vibraciones sonoras del tímpano en el oído medio hacen que el líquido del oído interno se mueva. A continuación, el fluido dobla las diminutas células ciliadas de la cóclea. Cuando estas se mueven, generan impulsos nerviosos que viajan por el nervio coclear hasta el cerebro, donde el cerebro los interpreta como sonidos.
La presbiacusia es una patología que afecta a ambos oídos, y a mucha gente. Comienza con problemas para oír sonidos agudos. Con el tiempo, la capacidad de oír sonidos más graves también puede verse afectada. Este problema afecta a la mayoría de los adultos mayores en algún grado.
La causa más frecuente de esta pérdida de oído es la degradación natural de las células ciliadas del oído interno. El sonido llega a él, pero las células ciliadas no cumplen del todo su función. Se trata de una pérdida auditiva neurosensorial.
Pero los estragos de la edad pueden afectar, en cambio, al tímpano o a los huesos del oído medio, lo que disminuye la capacidad del sonido para llegar al oído interno. Las afecciones médicas de larga duración, como la hipertensión arterial, las enfermedades cardíacas o la diabetes, u otros problemas de circulación de la sangre, también pueden contribuir a la presbiacusia.
¿Cuáles son los síntomas?
El habla suena entrecortada y las conversaciones son difíciles de entender, especialmente cuando hay ruido de fondo.
La capacidad para oír y distinguir los sonidos agudos se reduce. Una voz más grave puede ser más fácil de entender que una voz más aguda. O sea, con el tiempo, se hace más difícil entender a las mujeres.
Se oyen zumbidos, rugidos, silbidos u otros sonidos, llamados acúfenos. Estos pueden aumentar conforme empeora la pérdida auditiva.
Es posible que esta pérdida de audición pase desapercibida para quien la padece, dado que progresa muy lentamente. Pero los familiares o amigos suelen percatarse, porque encuentran pistas: el volumen del móvil o el televisor está muy alto, la persona se acerca mucho para conversar, o no abre cuando llamamos a la puerta.
¿Cómo se diagnostica?
El médico hará un examen físico y preguntará sobre síntomas y el estado de salud. Lo más determinante es una prueba de audición para comprobar si hay pérdida de oído, y cuán grave es. Aunque la pérdida de audición no suele ser peligrosa en sí, puede afectar a la seguridad personal. También puede reducir la capacidad de trabajo y de ocio, y limitar mucho socialmente.
¿Cómo se trata la presbiacusia?
No se conoce ninguna forma de revertir la pérdida auditiva relacionada con la edad. Pero existen dispositivos que ayudan a oír y a comunicarse más fácilmente. Entre ellos se encuentran los audífonos, los amplificadores telefónicos, las alertas luminosas o que vibran, y los ajustes especiales de los teléfonos inteligentes y tabletas.
Por otra parte, puede ser útil pedir a familiares y amigos que al hablar lo hagan con la máxima claridad, vocalizando bien, y mirando de frente, para facilitar la lectura de labios, expresiones faciales y gestos.
¿Cómo cuidarse?
De todos es sabido que la exposición a ruidos fuertes favorece la pérdida auditiva. Por tanto, hay que protegerse de ellos.
La pérdida de audición permanente puede hacerle a uno sentirse solo o deprimido, o como si hubiera perdido su independencia. Los audífonos suelen ayudar a resolver estos problemas, al facilitar la conexión con la familia, los amigos, o el tendero. Por no mencionar cómo mejora la seguridad al volante, o al andar por la calle. Hasta algunos modelos pueden programarse para enmascarar el tinnitus (un pitido en el oído).
Por otro lado, llevar audífonos también es una muestra de cortesía hacia los demás, ya que no hay que pedirles que repitan lo que acaban de decir.
Un especialista puede ayudar a elegir el tipo más adecuado, así como a sacarle el máximo partido. Si la pérdida de audición es de leve a moderada, los audífonos de venta libre, también llamados productos de amplificación personal del sonido, pueden ser una opción. Si se adquieren por Internet, conviene tener en cuenta las calificaciones de otros usuarios; y recelar de los de precio muy bajo.
Los amplificadores telefónicos, los subtítulos en los vídeos y la televisión, el correo electrónico y los mensajes de texto son otras ayudas con las que conviene contar. Aprender a leer los labios puede ser una buena idea. También existe otro método distinto de la lectura labial que tal vez merezca la pena aprender, llamado lectura del habla: con él se presta más atención a los gestos, las expresiones, la postura y el tono de voz de las personas, lo cual, en realidad, es una idea que nos vendría bien a todos, ¿no crees?
¿Cómo cuidar?
Si somos cuidadores, o convivimos con alguien “duro de oído” por razón de la edad,, o por la razón que sea, conviene tener en cuenta que la persona seguramente se sentirá apartada de las conversaciones e interacciones sociales. Por eso, hay que asegurarse de que sabe de qué se habla, dirigiéndonos a ella, si es necesario, usando su nombre, y hablar a una distancia de entre 1 y 2 metros, con buena luz, y en ambiente silencioso.
No hay que hablar directamente al oído, ni gritar, pero sí comunicarse despacio y con claridad, vocalizando lo mejor posible.
En lugar de repetir la misma palabra o frase una y otra vez, es mejor buscar una forma distinta de decirla.
Hay que avisar a la persona cuando se cambie el tema de conversación. Por descontado, hay que incluir a la persona en las conversaciones de grupo, y nunca hablar de ella como si no estuviera.
En fin, espero que hayas encontrado útil esta información. Seguiremos buscando temas de interés sobre la salud y los cuidados de personas mayores. Muchas gracias por leer (ahora, sí). ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?