
La pérdida de oído es un problema común causado por el ruido, el envejecimiento, las enfermedades y los genes. Afecta a un tercio de la población jubilada, antes de los 75 años, y a casi la mitad a partir de esa edad. Pero, algunas personas pueden no querer admitir que tienen problemas de audición.
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Los mayores que no oyen bien pueden deprimirse, o pueden inhibirse del contacto con los demás porque se sienten frustrados o avergonzados por no entender lo que se les dice. A veces se piensa, erróneamente, que las personas mayores están confundidas, no responden o no cooperan, pero lo que de verdad pasa es que no oyen bien.
Si estos problemas se ignoran y no se tratan, pueden empeorar, con todo lo que esto implica. Y es que se ha visto, por ejemplo, que los mayores que pierden oído tienen un mayor riesgo de desarrollar demencia, y de que sus capacidades cognitivas, incluyendo la memoria y la concentración, se deterioren más que la de los que oyen normalmente. Así que, como vemos, no se trata solo de oír bien, sino hasta de proteger la salud mental.

Por ello, los audífonos, ciertos medicamentos y la cirugía tienen un valor enorme, por el efecto multiplicador en la salud del individuo.
Como es difícil admitir que uno tiene problemas para oír, aquí van algunas pistas:
Signos de pérdida de audición.
Si no oímos bien al hablar por teléfono, nos cuesta seguir las conversaciones cuando dos o más personas están hablando, pedimos a menudo que nos repitan lo que nos dicen, subimos el volumen de la TV hasta que los demás se quejan, el ruido de fondo nos molesta, pensamos que los demás murmuran, o nos cuesta entender a mujeres y niños, entonces, habrá que reconocer que se necesita acudir a un especialista.
Tipos de pérdida de audición.
Hay dos categorías generales, la primera de ellas es la pérdida de audición neurosensorial, que se produce cuando hay daños en el oído interno o en el nervio auditivo. Este tipo de pérdida suele ser permanente. La otra categoría es la pérdida auditiva conductiva, que supone que las ondas sonoras no pueden llegar al oído interno.
La causa puede ser la acumulación de cera en el oído, líquido o un tímpano perforado. Por lo general, el tratamiento médico o la cirugía pueden restaurar la pérdida de audición conductiva.

Hecha esta clasificación, merece la pena que consideremos los siguientes casos particulares.
Pérdida repentina de la audición.
La pérdida de audición neurosensorial repentina, o sordera repentina, puede ocurrirle a una persona de una sola vez, o en un período de hasta 3 días. Es una emergencia médica. Si uno, o algún conocido la experimenta, se debe buscar asistencia médica inmediatamente.
Pérdida de audición relacionada con la edad (presbiacusia).
Se asocia al envejecimiento, parece ser hereditaria, y puede ocurrir debido a cambios en el oído interno y el nervio auditivo. La presbiacusia puede dificultar que una persona tolere los sonidos fuertes o que entienda lo que dicen los demás. Suele producirse en ambos oídos, afectándolos por igual. La pérdida es gradual, por lo que una persona con presbiacusia puede no darse cuenta de que ha perdido parte de su capacidad de audición.
Zumbido en los oídos (Tinnitus).
El tinnitus o acúfeno también es común en las personas mayores. Se suele describir como un zumbido en los oídos, pero también puede sonar como rugido, chasquido, o silbido. Puede ir y venir. Puede oírse en uno o ambos oídos, y puede ser fuerte o suave. El tinnitus es a veces el primer signo de pérdida de audición en personas mayores.

Puede acompañar a cualquier tipo de pérdida de audición y puede ser un signo de otros problemas de salud, como la presión arterial alta, alergias, o como efecto secundario de ciertos medicamentos.
El tinnitus es un síntoma, no una enfermedad. Algo tan simple como algo de cerumen en el oído que bloquea el canal auditivo puede causar acúfeno, pero también puede ser el resultado de otras condiciones de salud.
Pero, ¿podemos hacer algo para evitar estos problemas? Bueno, desde luego, será más fácil prevenirlos si conocemos las
Causas de la pérdida de audición.
Se sabe que todos perdemos oído lentamente con los años, y más si por nuestra profesión, hemos estado expuestos a sonidos fuertes, durante mucho tiempo; se trata de la pérdida auditiva inducida por el ruido. Es más común en trabajadores de la construcción, músicos, operarios de aeropuerto, o miembros del ejército. El ruido fuerte también contribuye al tinnitus. Lo bueno es que se pueden prevenir estos problemas derivados del ruido limitando nuestra exposición a él, en tiempo y en intensidad.
La cera del oído o la acumulación de líquido pueden bloquear los sonidos que se transportan del tímpano al oído interno. Si el bloqueo de cera es un problema, hay formas muy sencillas para solucionarlo, ya sea con medios propios, o en la enfermería de nuestro centro de salud.
Un tímpano perforado también puede causar pérdida de audición. El tímpano puede dañarse por una infección, presión o por poner objetos en el oído, incluyendo los hisopos con puntas de algodón.
Por cierto, aprovecho para decir que los bastoncillos para los oídos deberían llamarse “bastoncillos para las orejas”, porque están diseñados para la higiene del oído externo solamente. En caso de que tengamos dolor o si sale líquido del oído, será necesario acudir al médico.

Las condiciones de salud comunes en las personas mayores, como la diabetes o la hipertensión, pueden contribuir a la pérdida de audición. Una otitis media, una afección cardíaca, un derrame cerebral, una lesión cerebral o un tumor también pueden afectar a la capacidad para oír.
Detrás de este problema pueden estar ciertos medicamentos, llamados ototóxicos, capaces de dañar el oído interno, a veces, de forma permanente. A esta categoría pertenecen algunos medicamentos usados para infecciones graves, cáncer y enfermedades cardíacas, así como ciertos antibióticos. Incluso la aspirina, a determinadas dosis, puede causar problemas. Habrá que hacérselo saber al médico si notamos problemas al tomar un medicamento.
La sordera puede estar asociada a los genes. Pero no siempre se presenta al nacer. Por ejemplo, en la otosclerosis, que se cree que es una enfermedad genética, un crecimiento anormal del hueso impide que las estructuras dentro del oído funcionen correctamente.
Y hasta aquí, por hoy. Muchas gracias por leer. ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?