
Hoy nos proponemos orientar sobre si tomar bifosfonatos o no. Pero primero aclaremos qué son. Los bifosfonatos son los medicamentos más utilizados para prevenir la pérdida de masa ósea en personas con osteoporosis. Retrasan la disolución del hueso y su absorción por parte del organismo. Pueden aumentar el grosor y la resistencia de los huesos.
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Ahora vamos a ver si tiene sentido recurrir a estos fármacos, según sea su caso. La información que vamos a tratar es especialmente útil si eres una mujer que ya ha tenido la menopausia, con independencia de si se tiene un diagnóstico de osteoporosis.
En el resto de los casos, si eres un hombre, una mujer que no ha tenido la menopausia, si tienes una osteoporosis como consecuencia de un cáncer u otra enfermedad ósea, o por la toma de medicamentos como los esteroides, esta información tal vez no sea adecuada: habrá que hablar con el médico más detenidamente sobre esta decisión.
La decisión de tomar o no bifosfonatos depende del riesgo particular de fractura y de cómo se siente respecto a los pros y los contras de sus opciones. No hay una única decisión correcta.
Si tienes un riesgo elevado de sufrir una fractura, es más probable que tomar bifosfonatos ayude a prevenirla. Si tu riesgo de fractura es menor, es menos probable que estos medicamentos ayuden. En pocas palabras, cuanto más riesgo (de fractura), mayor beneficio se puede esperar del medicamento. Su médico puede utilizar la herramienta FRAX para ayudar a predecir el riesgo de fractura.
Los bifosfonatos pueden causar problemas en la mandíbula o el fémur. Pero la mayoría de las mujeres no tienen estos efectos secundarios. En todo caso, parecen ser más probables si las mujeres toman bifosfonatos durante más de 5 años.

Tanto si tomas medicamentos como si no, los hábitos saludables pueden ayudar a proteger los huesos. Es cuestión de procurarse calcio y vitamina D, ejercitarse regularmente con peso, evitar beber demasiado alcohol, y si se fuma, dejarlo. Lo ideal es que el médico valore si estas medidas son suficientes para proteger adecuadamente los huesos, o por el contrario se requiere apoyo farmacológico.
Como cualquier otro medicamento, los bifosfonatos no son adecuados para todo el mundo. El médico puede sugerir un medicamento diferente en función de tu salud o si tienes problemas con sus efectos secundarios.

Estos medicamentos se prescriben para ser ingeridos regularmente, por ejemplo, una vez por semana, o se inyectan una vez al año.
Los mayores beneficios se pueden esperar entre quienes tienen un mayor riesgo de fractura, por ejemplo, con osteoporosis, o si ya se ha sufrido una. Con osteopenia (una baja densidad ósea), también puede esperarse una reducción del riesgo de fractura con los bifosfonatos, aunque aquí la evidencia no es tan sólida. Volveremos a esto más adelante.
¿Cuáles son los riesgos y efectos secundarios?
Algunas mujeres sienten ardor de estómago o irritación del esófago. Estos efectos secundarios suelen poder evitarse siguiendo las instrucciones de toma del medicamento.
Se han notificado problemas en la mandíbula y los huesos del muslo, especialmente en mujeres que toman bifosfonatos durante más de 5 años. De cada 1.000 personas, aproximadamente 1 tiene un efecto secundario en los huesos tras un año de tomando bifosfonatos. Eso significa que 999 de cada 1.000 personas no tendrán un efecto secundario en los huesos.
¿A quiénes ayudan más los bifosfonatos?
Pues sobre todo, a las mujeres que han pasado por la menopausia. Y aquí merece la pena distinguir dos casos:
- Si tienes osteoporosis (puntuación T es de -2,5 o menos) o has sufrido una fractura, tomar bifosfonatos reduce el riesgo de sufrir una fractura, incluyendo la fractura de cadera, que es un tipo más perjudicial que puede producirse con la osteoporosis. En estos casos, conviene tener presente que tener hábitos saludables por sí solo no reducirá el riesgo tanto como la toma de bifosfonatos.
- Si no has sufrido una fractura y tiene una densidad ósea baja (su puntuación T está entre -1,0 y -2,5, lo que a veces se denomina osteopenia), tomar bifosfonatos podría reducir el riesgo de sufrir una fractura, si bien aquí la evidencia no es tan sólida.
Ah, una cosas más: Los expertos recomiendan que tú y tu médico piensen no sólo en la densidad ósea, sino también en aquellas otras cosas que afectan al riesgo de sufrir una fractura, como tratamientos con glucocorticoides, tabaquismo, alcoholismo o un diagnóstico de artritis reumatoide.
Nada más por hoy, espero haber sido útil. Muchas gracias por leer. ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?