
Dentro de nuestra serie dedicada al cuidado de dependientes, hoy nos fijaremos en los cambios de postura desde o hasta la posición de sentado. ¡Empezamos!
(Si lo prefieres, puedes tener esta información en formato vídeo).
Transferencia entre sillas.
- Antes de nada, hay que disponer las sillas en ángulo recto, con la silla de destino cerca de nuestra pierna más fuerte, para apoyar el peso sobre ella.
- Hay que apartar los reposabrazos y reposapiés que se puedan para facilitar la maniobra.
- Nos situamos delante, con las piernas flexionadas, la espalda recta, con nuestro pie más fuerte cerca de la silla de destino, y el otro pie entre los suyos.
- Abrazamos al familiar por debajo de sus brazos, con una mano a la altura del hombro, y la otra en la zona lumbar. Y al familiar le pedimos que nos rodee los hombros con sus brazos.
- Desplazamos el peso del cuerpo hacia atrás para separarlo de la silla.
- Una vez se hayan elevado las nalgas lo suficiente, giramos sobre la punta de los pies para orientarnos al asiento de destino, y lo dejamos suavemente, procurando que las nalgas queden bien pegadas al respaldo.
Para esta maniobra puede venir muy bien un disco giratorio, y aprender a usarlo de forma segura.
De la cama a la silla de ruedas.
- Lo primero es situar la silla en paralelo a la cama, y bloquear las ruedas. Si aún así hay peligro de que se desplace, habrá que pedir a otra persona que la sujete por el respaldo.
- Si la cama está muy alta, es conveniente disponer un escalón firme para que el familiar pueda moverse sin caerse.
- Si la persona no puede sentarse en el borde de la cama, nosotros ya sabemos cómo actuar, lo explicamos en este enlace de aquí arriba.
- Nos situamos delante de la persona, con nuestro pie más próximo a la silla (el más fuerte), un poco por delante del otro.
- Sujetamos al familiar por la cintura, y él debe agarrarnos por los hombros (¡no del cuello!).
- Cuando ponga los pies en el suelo, sujetaremos con nuestra rodilla más avanzada su rodilla, no sea que se le doble involuntariamente.
- Giramos junto a él, y una vez alineado con la silla, permitimos que doble las rodillas, y procuramos que se siente sin brusquedades.
Ayudar a levantarse de una silla.
Estas indicaciones sirven cuando la persona puede mantenerse de pie.
- Nos situamos delante de la persona con las rodillas flexionadas y la espalda recta.
- Ofrecemos los antebrazos como puntos de apoyo, y los mantenemos por debajo de la cintura de la persona.
- Le pedimos que se inline hacia delante, y que se apoye para levantarse.
Otra forma, si no tiene suficiente fuerza, o no podemos usar ambos brazos, sería:
- Nos colocamos por delante del dependiente, y le pedimos que rodee con sus brazos nuestros hombros.
- Nuestras manos estarán situadas a la altura de los glúteos. Podemos ayudarnos tirando del pantalón, las trabillas o el cinturón. Y con nuestras rodillas bloquearemos las suyas para que no se deslicen hacia adelante durante la transferencia.
- Con nuestras manos guiaremos el movimiento en todo momento; primero inclinamos su tronco hacia nosotros, y luego lo alzamos con la ayuda de nuestras manos y el bloqueo de rodillas.
Ayudar a sentarse en una silla.
Si nuestro familiar necesita ayuda para sentarse, seguramente también la precisará para levantarse, por lo que esta maniobra será la continuación lógica de la anterior.
- Estaremos frente al dependiente, con sus brazos rodeándonos los hombros, y nuestras manos cerca de sus glúteos, asiéndole del pantalón, las trabillas o el cinturón.
- Para sentarlo, inclinaremos su tronco hacia nosotros, para que la bajada sea más controlada.
- Sin quitar el apoyo de las rodillas, y flexionándolas, bajamos despacio, manteniendo nuestra espalda recta.
- Mucho ojo con caernos hacia delante. Para evitarlo, contrapesaremos echando hacia atrás nuestras nalgas.
Cómo enderezar a alguien sentado.
Aquí hay que distinguir dos situaciones. Supongamos primero que el dependiente puede pulsionarse, es decir, levantar las nalgas con la ayuda de sus brazos.
- Nos situamos detrás de la silla, y colocamos nuestras manos cerca del hueso de la pelvis.
- Le pedimos a la persona que se incline hacia adelante, y levante levemente las nalgas, momento que aprovechamos para tirar de ella hacia el respaldo.
- También podemos hacer la maniobra igual, pero empujando las rodillas, cuando por ejemplo, le duelen los hombros.
Supongamos ahora que la persona no puede pulsionarse. Entonces:
- Nos situamos también detrás de la silla, pedimos que cruce sus brazos sobre el abdomen, pasamos los nuestros bajo sus axilas, y agarramos sus brazos.
- Es importante no cargar nuestra espalda, disponiendo nuestros pies uno más adelantado que el otro, con tal de que podamos transferir el peso de uno a otro.
- Nos inclinamos adelante, y tiramos hacia arriba y hacia el respaldo.
Bueno, y hasta aquí por hoy, en la próxima entrega veremos trucos para manejarnos con una silla de ruedas. ¡Muchas gracias por leer! ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?