
Hoy en día parece que para cualquier problema hay una pastilla. No es del todo así, pero lo cierto es que disponemos de un abanico cada vez mas amplio para controlar problemas de conducta. A falta de una cura para el Alzheimer y otras demencias, solo nos queda aliviar y acompañar a nuestro ser querido.
(Si lo prefieres, puedes recibir esta información en formato vídeo).
Aun así, los medicamentos disponibles no funcionan muy bien en la mayoría de las personas y pueden tener riesgos graves. Por eso, deben usarse sólo después de haber fallado con otras estrategias. Con una salvedad: cuando la persona está en riesgo de hacerse daño a sí misma o a los demás, o cuando el cuidador es incapaz de hacer frente a la situación de otro modo.
Antipsicóticos
Los antipsicóticos pueden ayudar a aliviar la agitación más grave o la psicosis (trastornos del pensamiento).
Las dosis bajas pueden hacer que la persona se sienta más cómoda al reducir ciertos síntomas, como los delirios, la sospecha de los demás (paranoia), las alucinaciones, la hostilidad o la agitación. Hasta pueden mejorar el sueño.
Los efectos secundarios pueden empeorar algunos síntomas de la enfermedad de Alzheimer, como la apatía, el aislamiento de la familia y los amigos y la incapacidad para pensar con claridad.
Son medicamentos potentes. Suelen provocar mareos, somnolencia, trastornos del movimiento parecidos a los de la enfermedad de Parkinson, presión arterial baja al ponerse de pie (hipotensión ortostática) y otros efectos secundarios.
Algunos ejemplos de medicamentos que a veces se usan para las alucinaciones, la paranoia y la agitación grave en personas con demencia son el aripiprazol, el haloperidol y la risperidona.
Una advertencia: La FDA ha avisado de que las personas con demencia que usan antipsicóticos pueden morir antes que las que no los usan.
Ansiolíticos
Los ansiolíticos, incluidos los tranquilizantes menores, alivian la ansiedad y la agitación leve y pueden ayudar a calmar a la persona. Pero también pueden dar sueño si la dosis es demasiado alta. Los tranquilizantes menores, como el lorazepam o el oxazepam, deberían usarse mejor a corto plazo y de modo ocasional que de modo continuado. También puede probarse otro ansiolítico llamado buspirona.
Estos fármacos pueden aumentar la confusión y alterar el equilibrio de la persona, lo que aumenta el riesgo de caídas. Hay más razones para ser prudentes con su uso: con el tiempo, una persona puede volverse dependiente de estos medicamentos, y los síntomas empeoran si se dejan de repente. Por eso suelen suspenderse poco a poco tras unas semanas de uso.
Anticonvulsivos
Estos medicamentos, como el , pueden utilizarse para controlar la agitación, el comportamiento violento y los cambios de humor causados por la demencia. Sin embargo, este uso no está aprobado por la FDA, que por otra parte ha advertido del riesgo de suicidio e ideación suicida.
Otros medicamentos
Otros medicamentos que pueden utilizarse para tratar la agitación son los antidepresivos. Por ejemplo, la trazodona y los inhibidores de la recaptación de serotonina (ISRS), como el citalopram, la fluoxetina y la sertralina. Pero la evidencia sobre la eficacia de estos medicamentos en la enfermedad de Alzheimer y otras demencias es limitada.
También la FDA ha avisado de una relación entre los antidepresivos y el riesgo de suicidio, si bien atañe sobre todo a jóvenes.
En fin, como vemos, se trata de un asunto complejo. Solo me queda desearte lo mejor. Muchas gracias por leer. ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?