Mala memoria: ¿cuándo pedir ayuda?

Pedro ha sido profesor más de 30 años. Últimamente ha empezado a olvidar detalles y le cuesta organizarse. Al principio le hacía gracia, pero su memoria va a peor. Todos han sido comprensivos, pero el director, los alumnos y sus padres empiezan a preocuparse. Pedro se pregunta si estos problemas son propios de la edad, o indicios de la enfermedad de Alzheimer.

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Todos sabemos que la mala memoria puede ser una parte normal del envejecimiento. A medida que envejecemos, el cuerpo va acumulando fallos, y por supuesto, algunos afectan al cerebro: Nos cuesta más aprender, recordar, y perdemos más cosas. Pero en general, si disponemos de suficiente tiempo, acabamos logrando lo que nos propusimos. Esto es señal de que no nos pasa nada grave. Es más, hasta puede que mejoremos en determinadas áreas, como el vocabulario.

Otras causas de pérdida de la memoria.

Algunos problemas de memoria están relacionados con asuntos de salud que se pueden tratar. Por ejemplo, los efectos secundarios de algunos medicamentos, un déficit de vitamina B12, el abuso del alcohol, tumores, infecciones o coágulos de sangre en el cerebro pueden causar pérdida de memoria, y posiblemente, demencia. Algunos trastornos del tiroides, de los riñones o del hígado también pueden contribuir a la pérdida de memoria. Desde luego, éstas son afecciones serias como para acudir al médico lo antes posible.

Por otra parte, los problemas emocionales tales como el estrés, la ansiedad o la depresión, pueden hacer a una persona más olvidadiza hasta el punto de confundirse a veces con demencia. Por ejemplo, alguien que recientemente se ha jubilado o ha enviudado puede sentirse triste, solo, o preocupado. Es normal que se sienta confundido y algo olvidadizo. Es cuestión de dar un tiempo prudencial porque estos problemas suelen desaparecer cuando lo hacen los sentimientos que los han causado. Pero si no es así, habrá que pedir ayuda.

Cómo lidiar con la mala memoria.

Quienes padecen problemas de memoria pueden usar algunas técnicas útiles para permanecer saludables y lidiar con los cambios en la manera de pensar. Vamos a verlos:

  • Planear listas para facilitarnos los quehaceres, y tener siempre a mano un calendario.
  • Algunas personas recuerdan las cosas mejor si mentalmente las relacionan con un nombre, una canción, un libro o un programa de televisión conocidos.
  • Mantener aficiones o pasatiempos, incluso desarrollar algunos nuevos, tales como hacerse voluntario o visitar a familiares y amigos.
  • Mantener el interés por las relaciones sociales estimulantes. Es posible que la calidad y el grado de satisfacción tengan más peso que el número de contactos.
  • Hacer ejercicio: varios estudios han asociado el ejercicio aeróbico (por ejemplo, caminar rápido) con un mejor funcionamiento del cerebro, a pesar de que se necesitan más investigaciones científicas para afirmar con seguridad si el ejercicio puede ayudar a prevenir o retrasar la demencia. El ejercicio también ayuda a aliviar las sensaciones de estrés, ansiedad y depresión.
  • Consumir alimentos saludables, pues previenen muchas enfermedades crónicas y mantienen la salud del cerebro.
  • Evitar el abuso del alcohol. A pesar de que algunos estudios sugieren que el uso moderado del alcohol tiene beneficios para la salud, parece que estos beneficios se derivan más bien del estilo de vida que del etanol. Si fuese beneficioso, lo venderían en farmacias, ¿no creen? Tomar mucho alcohol o en periodos muy cortos de tiempo puede causar pérdida de memoria y daños permanentes en el cerebro.

Problemas más serios de memoria.

Los problemas de memoria pueden indicar un deterioro cognitivo leve, la enfermedad de Alzheimer, o una demencia relacionada. Si tenemos dudas debemos consultar al médico, que nos realizará una evaluación completa de salud física y mental, si lo considera necesario, para establecer un diagnóstico. Puede que nos remita a un neurólogo, un especialista en problemas relacionados con el cerebro y el sistema nervioso central.

Un examen médico completo para evaluar la pérdida de memoria profundizará en el historial médico personal y familiar, revisará el uso de medicamentos recetados y de venta libre. Además de un examen físico, incluirá pruebas neurológicas para evaluar la memoria, el equilibrio, el lenguaje y otras funciones cognitivas. Establecer un diagnóstico correcto requiere buena información, contrastada, de modo que además de hablar con el paciente, el médico puede pedirle información a un familiar, al cuidador, o a un amigo cercano.

Los exámenes de sangre y orina, así como un escáner cerebral pueden ayudar al médico a encontrar o descartar las posibles causas de los problemas de memoria.

Deterioro cognitivo leve.

Las personas con deterioro cognitivo leve de tipo amnésico tienen más problemas de memoria de lo normal, pero pueden desenvolverse bien con sus tareas habituales porque sus síntomas no son tan severos como los de las personas con la enfermedad de Alzheimer.

Las señales de deterioro cognitivo leve incluyen perder cosas frecuentemente, olvidarse de asistir a eventos importantes o a citas y tener más problemas de lo habitual para dar con las palabras que quieren decir. Los familiares y amigos notarán lapsus de memoria, y muy posiblemente, también lo note la persona que padece este deterioro cognitivo, hasta el punto de querer ir a consultar al médico.

Los científicos han encontrado que hay más personas con deterioro cognitivo leve diagnositicado que terminan desarrollando la enfermedad de Alzheimer que las que no tienen ese trastorno. Sin embargo, no todas las personas que tienen deterioro cognitivo leve desarrollan la enfermedad de Alzheimer.

En estos momentos no hay medicamentos aprobados por la FDA (Food and Drugs Administration) para tratar esta condición, y solo hay uno aprobado por la EMA (European Medicines Agency)1. Lo más probable es que el médico supervise y haga pruebas a la persona afectada cada 6 – 12 meses para detectar cualquier cambio en la memoria y en otras habilidades cognitivas.

¿Qué más podemos hacer para mantener a raya el deterioro cognitivo? Pues:

  • Ser conscientes de que ciertos medicamentos inciden negativamente en este aspecto.
  • Cuidar nuestros sentidos, y recurrir a audífonos, lentes bien graduadas e incluso cirugía de cataratas si es necesario.
  • Evitar en lo posible el contacto con disolventes, así como con insecticidas organosfosforados.
  • Alcanzar un alto nivel cultural y mantenerse activo mentalmente.
  • Reducir y controlar el estrés, así como prevenir la depresión.

Demencia.

Demencia es la pérdida de la capacidad de pensar, recordar y razonar y de las habilidades de comportamiento hasta tal punto que interfiere con la vida y las actividades diarias de una persona. La demencia no es una enfermedad en sí, sino un grupo de síntomas causados por ciertas enfermedades o trastornos tales como la enfermedad de Alzheimer. Los síntomas de la demencia pueden incluir:

  • No poder recordar cosas.
  • Hacer la misma pregunta o repetir la misma historia una y otra vez.
  • Perderse en lugares conocidos.
  • Dificultad al tratar de seguir instrucciones.
  • Desorientarse en cuanto al tiempo, personas y lugares.
  • Dificultad al manejar el dinero y pagar las cuentas.
  • Padecer un aumento de ansiedad o agresividad.

Dos de las formas más comunes de demencia en las personas mayores son la enfermedad de Alzheimer y la demencia vascular. Actualmente, no tienen cura.

En la enfermedad de Alzheimer, los cambios en ciertas partes del cerebro resultan en la muerte de muchas neuronas. Los síntomas de esta enfermedad empiezan lentamente y empeoran de forma continua a medida que el daño se extiende por todo el cerebro. Con el paso del tiempo, los olvidos se convierten en problemas serios con la memoria, el juicio, la habilidad de reconocer a familiares y amigos, y la capacidad de realizar actividades diarias. Con el paso del tiempo, la persona necesitará recibir cuidados completos.

En la demencia vascular, las lesiones en los vasos sanguíneos que suministran sangre al cerebro llevan a la muerte del tejido cerebral, a menudo después de uno o varios derrames cerebrales. Los síntomas de la demencia vascular pueden variar, pero normalmente empiezan de repente, dependiendo de la ubicación y gravedad del derrame cerebral. Puede afectar a la memoria, el lenguaje, el razonamiento y la coordinación. También son comunes los cambios del estado de ánimo y de personalidad.

Algunas personas tienen Alzheimer y demencia vascular, un trastorno llamado demencia mixta.

¿Qué podemos hacer?

Una persona con demencia debe estar bajo supervisión médica. El médico puede ser de cabecera, un neurólogo, un internista, un geriatra o un psiquiatra, que ayudarán con los tratamientos sintomáticos. En todo caso, los objetivos del tratamiento de la demencia son la mejora de calidad de vida del paciente y del cuidador, el retraso del deterioro cognitivo, la prevención de los trastornos de conducta, y la prevención y tratamiento de las complicaciones (caídas, fracturas, úlceras de decúbito, infecciones, reacciones adversas a los medicamentos…).

Las personas con demencia causada por la enfermedad de Alzheimer pueden tratarse con medicamentos, si bien ninguno de ellos puede prevenir ni detener el progreso de la enfermedad, y no están exentos de efectos adversos importantes, como casi doblar el riesgo de fracturarse la cadera por caída. Por tanto, parece más razonable apoyar a los pacientes de un modo no farmacológico, integral y multiprofesional, ya sea en un entorno ambulatorio o institucional. Se debe buscar apoyo también para los cuidadores. Los planes deben ser implementados por personal cualificado y puede adoptar las siguientes formas:

  • una mejora en la calidad de vida centrada en promover la comodidad física y psicológica en un entorno adaptado;
  • terapia del habla que tiene como objetivo mantener y adaptar las funciones de comunicación del paciente;
  • una estimulación cognitiva con escenarios o simulaciones de situaciones vividas (viaje en el barrio, baño, teléfono, etc.) con el objetivo de frenar la pérdida de autonomía en las actividades de la vida cotidiana;
  • atención psicológica y psiquiátrica del paciente y sus cuidadores;
  • una promoción del ejercicio físico (especialmente, la marcha).

Por su parte, las personas con demencia vascular deben tomar medidas para prevenir futuros derrames cerebrales. Estas medidas incluyen el control de la hipertensión arterial, la diabetes, y el tabaco, entre otras.

Los miembros de la familia y amigos pueden ayudar a las personas que se encuentran en las etapas tempranas de demencia a continuar con sus rutinas diarias, actividades físicas y contactos sociales. A las personas con demencia se les debe mantener al día en cuanto a los detalles de sus vidas, la hora que es, el lugar donde viven y qué está pasando en su casa y en el mundo. Las ayudas para la memoria como un calendario grande, una lista de planes diarios y notas escritas pueden ser de ayuda.

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1La European Medicines Agency (EMA) ha decidido aprobar el uso del EGB 761® (Extracto Estandarizado de Gingko Biloba) para la mejora del deterioro cognitivo asociado a la edad y de la calidad de vida de los pacientes con demencia leve. También la Agencia Española del Medicamento y Productos Sanitarios (AEMPS) ha aprobado su uso en deterioro cognitivo asociado a la edad. El EGB 761® es bien tolerado y la dosis recomendada es de 240 mg/día.

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