Lavado de paciente encamado.

En la entrada anterior vimos cómo bañar o duchar a un dependiente que puede moverse. Hoy veremos cómo mantener la higiene de un paciente que no puede salir de la cama.

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  • Empezaremos por cerrar puertas y ventanas para que no haya corrientes. La temperatura ideal es de unos 25 ºC.
  • El colchón debe estar protegido con una funda impermeable.
  • Debemos contar con todo lo necesario antes de empezar: palangana con agua, dos esponjas, una para la cara y otra para el resto del cuerpo, y sus respectivas toallas.
  • Nos lavamos las manos con agua y jabón antes de colocarnos los guantes.
  • Retiramos la colcha y las mantas, y las doblamos si las vamos a volver a usar. Podemos dejar la almohada si la persona va a estar más cómoda.
  • Retiramos el camisón o pijama sin retirar del todo la sábana de arriba. También se puede sustituir por una toalla grande de baño, que da calor, absorbe la humedad y da mayor libertad de movimiento.
  • Si tiene camisón, se retira primero por la cabeza, y después los brazos, y si no se puede, primero por un brazo y después por el otro. Usaremos una toalla para taparle la zona púbica.
  • En los hombres, el afeitado se realizará antes de lavar la cara.
  • El orden de lavado es éste:
  1. Ojos.
  2. Cara.
  3. Cuello y hombros.
  4. Brazos, manos y axilas.
  5. Tórax y mamas.
  6. Abdomen.
  7. Piernas y pies.
  8. Espalda y nalgas.
  9. Región genital.
  • Hay que enjabonar y aclarar muy bien, pero teniendo en cuenta que el jabón, si permanece mucho tiempo sobre la piel, la reseca y puede producir picores.
  • Los ojos se deben lavar solo con agua templada, con un algodón o gasa distinto para cada ojo, y desde la parte más interna hacia el exterior.
  • Los oídos y las aletas de la nariz los limpiaremos con algodón humedecido con agua templada. No emplearemos objetos punzantes.
  • Después de enjuagar la cara con agua templada, la secaremos cuidadosamente.
  • Seguimos por el cuello.
  • Continuamos por los brazos, que lavamos con fricciones largas y firmes desde las manos hasta el hombro. Lavamos bien las axilas.
  • Ahora seguimos por el tórax; en las mujeres hay que lavar, enjuagar y secar cuidadosamente los pliegues bajo las mamas. Y al terminar, cubriremos con una toalla para que no pase frío.
  • Seguimos por el abdomen.
  • Turno ahora para las piernas, que lavaremos también con fricciones largas y firmes desde los pies y hacia los muslos.
  • Para lavar la espalda, ayudamos a situarse boca abajo, o al menos, de lado, situando una toalla como soporte para los glúteos y la espalda. Lavamos y secamos la nuca, los hombros, la espalda, las nalgas y la parte posterior de los muslos. Hay que prestar especial atención a los pliegues de los glúteos.
  • Volvemos a la posición boca arriba para lavar la zona genital. Si es posible, animaremos a la persona a que la lleve a cabo. Si la vamos a hacer nosotros, tendremos en cuenta las siguientes precauciones:
    • En mujeres, lavaremos con agua y un antiséptico específico en el siguiente orden: pubis, cara interna de los muslos, zona genital, ano y pliegue interglúteo.
    • En los hombres, se empieza por los genitales, y se acaba por la zona anal.
    • Si tiene una sonda vesical, antes de lavar conviene fijarse bien por si alrededor del meato urinario hay inflamación, olor o supuración; después limpiamos el periné y la sonda con movimientos circulares.

Bueno, ya sabemos cómo lavar a nuestro familiar dependiente en la cama. Muchas gracias por leer. ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?

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