
Ciertas patologías conllevan incontinencia, y nosotros como cuidadores debemos estar atentos a las posibles causas, porque algunas de ellas permiten prevenirla. Además de una demencia, hay otras razones que pueden dar lugar a estos episodios, como cambios neurológicos que afectan al control de la micción, distensión de la pared de la vejiga y disminución de su capacidad, problemas en el sistema nervioso que impiden enviar la señal de micción a los músculos de la vejiga, infecciones urinarias y problemas de próstata, debilidad de los músculos perineales, medicamentos como los diuréticos que afectan a la función de la orina, o hasta dificultades de comunicación, ya sea por pudor o por limitaciones a la hora de expresar sus necesidades.
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Como esta es una serie práctica, veamos
Cómo prevenir y tratar la incontinencia.
- Desde luego, nosotros como cuidadores podemos tener nuestras sospechas sobre el origen, pero es un médico el que está en mejores condiciones de establecer la causa, y por tanto, prescribir las medidas más adecuadas para prevenir o corregir la situación.
- Le cambiaremos siempre que esté mojado, sin regañarle, como no lo haríamos con un bebé. Es más, conviene tranquilizarle, y restarle importancia al episodio, tal y como nos gustaría que nos trataran.
- Es mejor usar ropa que sea fácil de desabrochar.
- Ayuda mucho establecer rutinas para ir al aseo, como después de comer, antes de acostarse o de salir de la casa.
- Ya vimos en su día que para determinadas demencias, como la de tipo Alzheimer, es muy útil rotular de manera llamativa la puerta del aseo, para que la encuentre sin dificultad.
- Si una vez en el inodoro no orina, podemos estimularle dejando correr agua en el lavabo.
- Los protectores impermeables para el colchón hay que utilizarlos con precaución, teniendo en cuenta que pueden causar irritación, y hasta que se ulcere la piel.
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