
Uno de los riesgos de no moverse es la formación de trombos y coágulos en la sangre, y ésta es la razón por la que hay que recurrir a anticoagulantes como la heparina. Vamos a ver todo lo que hay que saber sobre su administración.
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Empezaremos por las zonas más adecuadas para inyectarla:
- El abdomen es el lugar idóneo, a excepción de las proximidades del ombligo, habrá que dejar un margen de 1 cm aproximadamente. También son zonas válidas la parte lateral y posterior de los brazos, así como la parte superior de los muslos, en la cara lateral.
- Es importante cambiar el sitio donde se administra, para mantener la piel en las mejores condiciones.
- Lo ideal es dejar al menos 2,5 cm de distancia entre los pinchazos.
- No se debe pinchar una zona que esté enrojecida, cerca de un lunar o cicatriz, o sobre una placa dura.
Ahora vamos a ver el paso a paso para inyectar la heparina correctamente.
- Empezaremos por la higiene, tanto de nuestras manos como de la zona elegida para administrar la heparina. En este último caso recurriremos a un antiséptico que aplicaremos con algodón, dibujando círculos de dentro hacia fuera.
- Formaremos un pliegue en la piel con nuestros dedos índice y pulgar, sin apretar demasiado.
- Las jeringas ya vienen listas para su uso, no hay que expulsar ninguna burbuja antes de la inyección.
- Sujetamos la jeringa precargada con el índice y el pulgar de la otra mano.
- Introducimos la aguja completamente y en ángulo recto. Si observamos sangre en la aguja, mejor la sacamos y lo intentamos en otro punto.
- Inyectamos el líquido despacio y de forma regular en el pliegue de la piel.
- Al terminar, retiramos la aguja, soltamos el pliegue, y aplicamos suavemente un algodón seco.
Y listo, ya hemos terminado. Muchas gracias. ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?