
La mayoría de las personas se recuperan de la gripe sin problemas, pero esta puede causar complicaciones de salud graves, como la neumonía, agravar una enfermedad ya existente, o incluso resultar mortal. Cada año, miles de personas acaban en el hospital con problemas de salud derivados de la gripe.
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Una opción de evitar llegar a esa situación es recurrir a antivirales dentro de las 48 horas posteriores al inicio de los síntomas de la gripe: estos medicamentos pueden acelerar la recuperación. Los antibióticos, por el contrario, no ayudan a recuperarse de la gripe. Sin embargo, a veces se recetan para tratar una infección secundaria que sí está causada por bacterias. Las bacterias son un tipo de germen diferente al de los virus.
Aclarado esto, vamos a considerar los pros y contras de vacunarse o no, para que cada cual decida qué es mejor en su caso.
Así que empecemos por el principio:
¿Cómo se contagia la gripe?
Principalmente, el virus se transmite a través de las gotitas en el aire cuando las personas con gripe tosen, estornudan o hablan. Puede propagarse hasta a dos metros de distancia. Aunque no es tan frecuente, la gripe también puede propagarse a través de las superficies, por ejemplo, si se toca algo en lo que está el virus y luego se lleva inadvertidamente a la nariz, la boca o los ojos la mano con la que se ha tocado.
Normalmente, las personas con gripe pueden contagiarla un día antes y hasta una semana después de sentirse enfermas. Los niños pequeños y las personas con el sistema inmunitario debilitado pueden contagiar la gripe incluso durante más tiempo.
¿Qué es la vacuna de la gripe?
La vacuna contra la gripe contiene una forma muerta de varios tipos de virus de la gripe (por eso es imposible contraerla con ella). La idea es que el sistema inmunitario produzca anticuerpos, de modo que, si más adelante se expone uno a esos virus, los anticuerpos pueden atacar y destruir el virus. Al cuerpo le lleva unas dos semanas fabricar los anticuerpos. Por eso es mejor vacunarse contra la gripe en cuanto sea posible, preferiblemente, hacia el mes de octubre (en el hemisferio norte), dado que suele haber un pico de casos entre diciembre y febrero.
Dado que el virus de la gripe cambia rápidamente, todos los años hay que producir nuevas vacunas con las cepas que más problemas pueden causar. Y esta es la razón por la que hay que vacunarse todos los años, si está indicado; y no sólo porque pierda efectividad la vacuna con el tiempo, que también.
Pero veamos con más detalle…
A quiénes se recomienda vacunarse contra la gripe.
Está especialmente indicada en personas que tienen un alto riesgo de padecer otros problemas de salud derivados de la gripe. Esto incluye a las personas:
-Con 65 o más años.
-Que padecen enfermedades de larga duración (crónicas), como enfermedades cardíacas, diabetes, enfermedades renales y enfermedades pulmonares, incluida el asma.
-Que viven en residencias.
-Con un sistema inmunitario débil.
Por otra parte, la vacuna antigripal también es importante para las personas que podrían contagiar la gripe a otras de alto riesgo. Esto incluye:
-Cualquier persona que viva con un niño menor de 5 años o lo cuide.
-Cualquiera que esté en contacto estrecho con una persona que tenga un alto riesgo de sufrir otros problemas de salud a causa de la gripe. Esto incluye a familiares, amigos y cuidadores.
-Y por supuesto, todo el personal sanitario.
No obstante, hay que tener en cuenta…
Quién no debe vacunarse contra la gripe.
Los niños menores de 6 meses, ni las personas con alergias graves y potencialmente mortales a la vacuna de la gripe o sus componentes. Conviene hablar con el médico sobre si se tiene una alergia grave a los huevos o a cualquier compuesto de la vacuna, si se ha sufrido alguna reacción grave anteriormente a esta vacuna, si se ha padecido el síndrome de Guillain-Barré, o simplemente, se está enfermo o con fiebre. En este último caso, habrá que esperar a recuperarse. En algunos casos, está justificado tomar un medicamento antiviral en lugar de la vacuna.
¿Cuáles son los beneficios de la vacuna contra la gripe?
La vacuna antigripal puede evitar la gripe estacional. Esto puede ahorrar tiempo (menos visitas al médico, menos convalecencia), dinero (menos medicamentos), pero sobre todo, disminuye el riesgo de complicaciones graves. Y además, se reducen las posibilidades de contagio a otras personas.
Dejo aquí las referencias bibliográficas oportunas.
Según varios estudios, se ha demostrado que la vacunación contra la gripe reduce la gravedad de la misma:
- Un estudio del 2021 reveló que, entre los adultos hospitalizados con gripe, los pacientes vacunados tuvieron un riesgo 26 % más bajo de ingreso en la unidad de cuidados intensivos (UCI) y un riesgo 31 % más bajo de morir por gripe que los no vacunados.
- Según un estudio del 2018 , entre los adultos hospitalizados con igripe, los pacientes vacunados tuvieron un 59 % menos de riesgo de ingreso en la UCI en comparación con los no vacunados. Entre los adultos en la UCI con gripe, los pacientes vacunados pasaron cuatro días menos en promedio en el hospital que los no vacunados.
La vacunación contra la gripe puede reducir el riesgo de hospitalización.
- Un estudio del 2018 demostró que del 2012 al 2015 la vacunación en adultos redujo el riesgo de ingresar a una unidad de cuidados intensivos en un 82 %.
- Según un estudio del 2017 , durante la temporada 2009-2016, la vacunación permitió reducir el riesgo de hospitalizaciones asociadas a la gripe en adultos mayores en aproximadamente un 40 % en promedio.
- Un estudio del 2014 demostró que la vacunación contra la gripe redujo un 74 % el riesgo de los niños de ingresar en unidades de cuidados intensivos pediátricos (UCIP) durante las temporadas de influenza 2010-2012.
La vacunación contra la gripe es una herramienta de prevención importante para las personas con ciertas afecciones de salud crónicas.
- Se ha asociado la vacunación contra la gripe a índices más bajos de algunos episodios cardiacos entre personas con enfermedades cardíacas, en especial entre aquellas que habían tenido un evento cardíaco el año anterior.
- La vacunación contra la gripe puede reducir el riesgo de que la misma pueda empeorar los casos de enfermedades pulmonares crónicas (por ejemplo, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) que requiere hospitalización).
- Entre las personas con diabetes y enfermedades pulmonares crónicas, se ha demostrado en diferentes estudios que la vacunación contra la gripe estuvo asociada a una reducción en las hospitalizaciones a raíz de un empeoramiento de su afección crónica.
¿Cuáles son los riesgos de la vacuna contra la gripe?
Puede haber dolor, enrojecimiento e hinchazón en el brazo donde se pone la inyección, así como fiebre, dolor de cabeza, náuseas y dolores musculares durante uno o dos días después de vacunarse. Las reacciones alérgicas son raras.
Así que, ahora que tenemos toda la información, recapitulemos para saber qué implica cada opción:
A- No vacunarse: Entonces hay más riesgo de contraer la gripe, y para reducirlo, habrá que tomar medidas como el lavado frecuente de manos, mantenerlas alejadas de la cara, y evitar a la gente enferma de gripe. Lo cual no es fácil, puesto que ya vimos que pueden contagiarla personas que aún no se sienten enfermas, o que se han recuperado, pero siguen siendo contagiosas hasta más de una semana después. Eso sí, si no se pone uno la inyección, se evitan los efectos adversos de la vacuna.
B- Vacunarse: Se reduce el riesgo de contraer la gripe; y aún contagiándose, cabe esperar que los síntomas sean más leves, y que haya menos riesgo de complicaciones. Incluso se reduce la posibilidad de propagar el virus. Por contra, pueden sufrirse los efectos adversos descritos uno o dos días después del pinchazo, y raramente, tener una reacción alérgica.
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