
Al cumplir años notamos que nos cansamos más rápido y nos movemos más lentamente que antes. Pero algunas personas mayores se vuelven muy débiles y las actividades cotidianas se vuelven difíciles de realizar. Esto puede ser un problema de salud llamado fragilidad.
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La fragilidad es algo más que «ralentizarse». Decimos que una persona mayor es «frágil» si, además de sentirse débil y cansada, es decir, se siente sin energía, ha perdido peso sin proponérselo. Y
¿Qué sucede cuando un adulto mayor se vuelve frágil?
Pues que empieza a tener problemas para realizar las tareas cotidianas: ir de compras, vestirse, acostarse o levantarse de la cama o ir al baño. Puede sentirse débil, que le falla el equilibrio y, por tanto, las caídas pasan a ser una preocupación muy presente, hasta el punto de que se inhiba de participar en ciertas actividades.
Los expertos creen que la fragilidad se desarrolla debido a los cambios en el funcionamiento del cuerpo, que son más probables y se aceleran cuando la persona tiene otros problemas de salud, como la diabetes o la demencia. Hay que tener en cuenta que las personas frágiles son más propensas a la depresión y a las infecciones. Y les resulta mucho más difícil recuperarse cuando se enferman o se lesionan. Lo cual nos conduce a la siguiente pregunta:
¿Cómo se puede cuidar a una persona mayor frágil?
El cuidado comienza animando a la persona a llevar un estilo de vida saludable (comer bien, mantener el cuerpo y la mente activas, y prevenir caídas), así como animándolo a mantenerse conectado. Esto puede resultar difícil, cabe esperar cierta resistencia, ya que si uno se siente cansado, lo último que le apetece es salir o ver gente. Pero esto es crucial.
Por otra parte, las personas frágiles suelen tomar medicamentos para tratar otros problemas. Es importante revisar esos medicamentos regularmente con el médico para asegurarse de que no están causando efectos adversos que puedan empeorar o complicar la fragilidad.
Y si tenemos la suerte de compartir tiempo con nuestro ser querido, conviene planificar tiempo extra, porque cualquier cosa que hagamos requerirá más tiempo, dado que se mueve más lentamente. Por ejemplo, si vamos a un restaurante o al médico, el trayecto desde o hasta el coche puede resultarnos exasperante. Tal vez pensar en que nosotros podemos acabar en la misma situación ayude a calmar los ánimos.
En este blog hemos tratado muchos aspectos relacionados con el cuidado de personas dependientes, te animo a buscar la información que os interesa, casi seguro que das con alguna idea útil.
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