Fibromialgia

La fibromialgia es una condición que causa un dolor generalizado en músculos y tejidos blandos. Las personas que la padecen lo sienten incluso cuando no hay lesión ni inflamación. Aunque tenga carácter crónico, esta dolencia no es mortal, ni daña los músculos, las articulaciones o los órganos. Cuando no está controlada, puede que uno no tenga energía, se sienta deprimido, o cueste conciliar el sueño. Pero con el tratamiento adecuado, la mayoría de las personas son capaces de llevar una vida normal.

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Causa

Nadie sabe a ciencia cierta la causa, pero los expertos tienen algunas ideas, como:

  • Una excesiva sensibilidad de las células nerviosas. O
  • Un desequilibrio de neurotransmisores.

Muchas personas asocian el inicio de sus síntomas con algún evento, como una gripe, una lesión o cirugía, un trauma emocional, o estrés. Un esuceso así, combinado con otras cosas, como ser muy sensible al dolor, puede desencadenar la fibromialgia.

Qué aumenta el riesgo

Ciertas cosas pueden hacen más probable esta enfermedad:

  • Ser mujer.
  • Tener ciertos problemas de salud, como artritis reumatoide, lupus, mononucleosis o depresión.
  • Haberse enfrentado a un evento traumático (como un accidente de coche).
  • Tener problemas para dormir. O
  • Tener antecedentes familiares con esta afección.

Síntomas

El síntoma principal es dolor generalizado, especialmente en la región de la espalda y en las extremidades, que puede sentirse como un ardor, una molestia o pinchazos. A diferencia de otras enfermedades, no hay deformidad ni signos inflamatorios donde duele.

Aparte de dolor generalizado y del cansancio, que pueden variar de intensidad de forma cíclica, otros síntomas frecuentes son:

  • Trastornos del sueño (dificultades para dormir o sensación de cansancio al despertar; sueño no reparador).
  • Trastornos del estado de ánimo (depresión, tristeza, ansiedad).
  • Dolor de cabeza.
  • Hormigueo que afecta sobre todo a las manos y pies.
  • Trastornos digestivos. Episodios de estreñimiento y diarrea (colon irritable).
  • Dificultad para concentrarse, con descuidos frecuentes.

 Algunas personas notan que sus síntomas empeoran con el frío y la humedad, así como en momentos de estrés o cuando tratan de hacer demasiado, que es casi lo mismo.

Qué sucede

Para la mayoría de las personas, la fibromialgia implica un ciclo de dolor muscular, mayor sensibilidad al dolor e inactividad; y todo ello puede empeorar por los problemas del sueño y la fatiga:

  • Más dolor hace que una persona sea menos activa.
  • Los músculos que no se ejercitan regularmente son más propensos a inflamarse durante la actividad.
  • Los músculos inflamados duelen. Algunos médicos piensan que se debe a que no se reparan tan bien como deberían.
  • El dolor muscular, que a veces interrumpe el descanso y propicia la fatiga diurna, conduce a cada vez menos actividad.

Hay que decir que la mayoría de las personas se adaptan a sus síntomas y pueden seguir con sus actividades diarias.

Cuándo llamar al médico

Sin diagnóstico:

Conviene llamar al médico ante los siguientes síntomas durante varias semanas sin una causa obvia. Pueden ser signos de fibromialgia, especialmente si se han desarrollado poco a poco.

  • Sensibilidad y dolor muscular generalizados, particularmente a ambos lados del cuerpo y tanto por encima como por debajo de la cintura.
  • Dificultad para dormir. Y
  • Rigidez muscular y articular que no mejora al moverse.

Con diagnóstico:

Hay que llamar al médico ante:

  • Síntomas de depresión, como pérdida de interés en las cosas que se solían disfrutar o cambios en los hábitos de alimentación y sueño.
  • Nuevos síntomas, o peores. Es posible que el médico deba revisar el tratamiento.

A quién ver

Los profesionales de la salud que pueden ayudar con la fibromialgia incluyen:

  • Médicos de familia.
  • Internistas.
  • Reumatólogos, que tienen más experiencia con este trastorno. Y
  • Especialistas en el manejo del dolor.

Las unidades del dolor también pueden ser útiles: incluyen un equipo de médicos, fisioterapeutas, enfermeras y farmacéuticos que pueden diseñar un plan para el manejo del dolor. Para ello se recurre a medicamentos, terapias complementarias, dieta, ejercicio y asesoramiento.

Exámenes y pruebas

No hay pruebas específicas para la fibromialgia. Probablemente se manden pruebas de laboratorio para descartar otras causas del dolor, como artritis reumatoide o lupus. El doctor hará preguntas sobre el historial médico y hará un examen físico. Puede que diagnostique fibromialgia si se tiene:

  • Dolor generalizado, por encima y por debajo de la cintura y en ambos lados del cuerpo.
  • Otros síntomas como fatiga, dificultad para dormir y para pensar.
  • Síntomas que han durado al menos 3 meses. Y, desde luego
  • No hay otra explicación para este cuadro clínico.

La fibromialgia a veces se diagnostica examinando la sensibilidad en 18 puntos dolorosos, llamados gatillo o desencadenantes.

Tratamiento

El tratamiento se centra en el manejo del dolor, la fatiga, la depresión y otros síntomas comunes de esta afección. Se busca evitar que el dolor disminuya la actividad física.

Debido a que los síntomas de la fibromialgia varían, es difícil juzgar si un tratamiento dado está funcionando bien. Cada persona responde de un modo. Además, muchos pacientes con fibromialgia padecen otras enfermedades articulares o musculares (como artritis reumatoide o lupus) que también necesitan ser tratadas.

En cualquier caso, conviene hacerse a la idea de que dar con la terapia adecuada puede llevar tiempo.

Ejercicio

Conseguir ejercicio regular, especialmente cardiovascular, es una de las mejores maneras de manejar la fibromialgia. El ejercicio de piscina, ya sea gimnasia o natación, es un buen ejemplo.

Es importante abordar el ejercicio lentamente para que el dolor no resulte excesivo.

Medicamentos

Los medicamentos pueden ayudar a dormir mejor, relajar lo músculos o aliviar el dolor muscular y articular. El médico puede recetar también antidepresivos, relajantes musculares y anticonvulsivos. Hasta puede hablar de calmantes sin receta.

No todos los pacientes los necesitarán, querrán o se beneficiarán de los medicamentos. Es posible que haya que probar más de un fármaco antes de dar con el que mejor funciona. También puede ocurrir que uno que ha dado buen resultado vaya perdiendo eficacia con el tiempo.

Autocuidados

Cuidarse es una parte importante del manejo de esta enfermedad. Por ejemplo, se puede:

  •     Identificar los problemas de sueño, si hay. Y buscar solución.
  •     Aliviar el dolor y la rigidez con medicamentos y calor.
  •     Identificar los «desencadenantes» que parecen empeorar los síntomas. Así se podrán evitar o, al menos, controlar. Puede ser un clima frío o húmedo, la falta de sueño, la fatiga, el estrés físico o emocional, o estar demasiado activo.
  •     Hablar con el médico si se tienen síntomas de depresión o ansiedad.

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