Familiar demasiado triste e inactivo.

El cuidado de dependientes siempre supone un reto, pero es mayor si el ánimo de nuestro familiar está demasiado bajo. Puede que le embarguen sentimientos de desesperanza o desánimo, que no tenga interés por las relaciones familiares o sociales, ni por las distracciones de las que disfrutaba, que esté siempre cansado. Esa apatía puede llevarlos a descuidar el aspecto personal, y hasta el rostro se vuelve inexpresivo, y la voz, monótona. Desde luego, no podemos permitir que ese estado de ánimo se asiente, porque acabará incluso afectándonos a nosotros.

(Si lo prefieres, puedes recibir esta información en formato vídeo).

Hay una serie de pautas y actitudes que pueden revertir la situación. ¡Vamos a verlas!

  • Es fundamental sentirse dueños de la propia vida. Muchas veces, en nuestro afán por facilitarle el día a día, hacemos cosas por esa persona que en realidad puede hacer sola, o con poca ayuda. O establecemos rutinas muy rígidas en las que la persona siente que no elige nada, y se limita a esperar a que la cambien de sitio, por así decir. En fin, solo hay que pensar en cómo nos sentiríamos si alguien nos dictase qué hacer y cómo en todo momento. Por el contrario, hay que procurarle a la persona que cuidamos tareas en casa, tal vez alguna mascota, o en todo caso, ocupaciones agradables, que le llenen y le proporcionen control sobre su vida.
  • También es fundamental sentirse útiles. El propósito de vida es algo elemental para todos, y está muy relacionado con la felicidad. Así que las tareas que lleve a cabo deberían proporcionarle a nuestro familiar esa sensación de utilidad, para sí mismo, o para los demás. Y para ello conviene ofrecer actividades fáciles, porque si son demasiado complicadas seguramente generarán más frustración que satisfacción. Podemos empezar por pequeñas tareas, que pueden ser la puerta de entrada a tareas más largas. Conviene animarle, pero sin transmitirle presión: si abandona pronto, en lugar de recriminar, mejor valoramos lo que haya hecho.
  • Uno de los mejores antídotos contra la tristeza es relacionarse con otras personas. Desde luego, nosotros somos los primeros que tenemos que hablar e interesarnos por sus sentimientos y motivaciones. Es importante que participe en conversaciones, y dé su parecer. Pero también hay que pedirles a amigos y familiares que visiten a la persona que cuidamos, y la mantengan en contacto con la realidad.
  • La actividad física proporciona beneficios que van mucho más allá de mantener la funcionalidad, y precisamente unos de los más evidentes es cómo combate el ánimo bajo.
  • Si a pesar de todos nuestros esfuerzos no vemos progresos, es mejor no insistir ni presionar. Tal vez estamos ante algo más serio que requiere de ayuda profesional.

Bueno, esto es todo por hoy, espero haber que hayas dado con claves útiles para mejorar el ánimo de un familiar dependiente. En los próximos vídeos seguiremos dando soluciones a problemas de comportamiento que se presentan frecuentemente. ¡Muchas gracias por leer! ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?

Otros artículos

Si estás interesado en el proyecto y quieres más información, déjanos tus datos y nos pondremos en contacto contigo