
La agitación tiene muchas caras:
Nuestro familiar está inquieto, camina con impaciencia, repite movimientos, sonidos o frases insistentemente, quiere cambiarse de sitio, maneja objetos sin un propósito concreto, o los esconde, se viste mal o se desviste sin motivo, se comporta agresivamente, se vuelve negativo y nada le gusta, requiere atención constante, se expresa de manera autoritaria, no para de quejarse, interrumpe las conversaciones,.. En fin, como vemos, un panorama desafiante. Pero si es larga esta lista, también lo es la de las cosas que podemos hacer:
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- Ante todo, mostrarnos comprensivos y tranquilos, y transmitir seguridad.
- Las distracciones, como venimos viendo, son un recurso muy útil para controlar los comportamientos inadecuados.
- Conviene ignorar la actitud si sospechamos que lo hace para llamar nuestra atención, porque solo agravaríamos la situación.
- Desde luego, hay que hacérselo saber al médico, especialmente si a la agitación se suman síntomas de confusión o taquicardia.
- El médico debe evaluar la medicación que toma, y nosotros, las sustancias que pueden estar empeorando los síntomas, como la cafeína, el azúcar, el alcohol, y otros estimulantes.
- Tal vez la agitación obedece a una necesidad, en cuyo caso habrá que valorar si la podemos satisfacer.
- ¿Está incómodo con la ropa? ¿Tiene calor o frío?
- ¿Hay mucho ruido, desorden, demasiadas personas? Hay que velar por que el ambiente sea relajado, con estímulos gratificantes y afectuosos.
- Tan importante es un nivel de actividad adecuado como un descanso suficiente y reparador.
- Para dormir bien, nada como hacer ejercicio físico. Eso sí, suficientemente alejado de las horas de sueño, para mantener unas rutinas diarias apropiadas.
- Muchas veces la agitación obedece a una necesidad de sentirse más libre. Debemos proporcionar el mayor grado de independencia posible.
- Otras veces, la agitación es la consecuencia de actividades frustrantes. Podemos evitarla eligiendo tareas fáciles, y si son difíciles, dividiéndolas en partes más sencillas.
Bien, estas indicaciones son genéricas para todo tipo de agitación, pero existe un caso particular:
¿Qué hacer si se agita al atardecer?
- Sirve de ayuda el que la luz sea la adecuada por la tarde, y por la noche se enciendan las luces necesarias, particularmente, las que conducen al aseo.
- Hay que controlar la cafeína, sobre todo, por la tarde, así como la actividad o la animación excesiva al final del día. En cambio, el ejercicio físico durante la mañana es una buena idea para limitar la agitación por la tarde.
- Conviene establecer una rutina de sueño fija, y que si duerme siesta, no sea muy larga.
Bueno, esto es todo por hoy, en los próximos entradas seguiremos dando respuesta a problemas que se presentan frecuentemente en el cuidado de personas dependientes. ¡Muchas gracias por leer! ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?