
Las estatinas están por todas partes, ¿verdad? Es muy difícil formarse una opinión desapasionada, porque las posturas respecto a ellas están muy polarizadas. Por una parte, están los protocolos que siguen los médicos, las guías; y por otra tenemos a quienes señalan un negocio nada ético de las farmacéuticas.
Y, ¿dónde nos posicionamos nosotros? Ni en un sitio, ni en otro. Queremos ofrecer la mejor información que hemos encontrado, y que cada cual decida qué es lo mejor para su caso. No tenemos conflictos de intereses.
(Si lo prefieres, puedes recibir esta información en formato vídeo).
Pero antes de entrar a fondo en la cuestión, una aclaración importante: Si estamos ante una enfermedad arterial coronaria o una enfermedad arterial periférica (EAP) o si ya se ha sufrido un ataque al corazón o un ictus, esta información no vale. Las estatinas se recomiendan encarecidamente a las personas con estas enfermedades. Hecha esta salvedad, veamos cuáles son los
Puntos clave que hay que recordar.
Las estatinas pueden ayudar a prevenir la enfermedad de las arterias coronarias y a reducir el riesgo de sufrir un ataque al corazón o un ictus. El beneficio es mayor para las personas con alto riesgo de infarto e ictus. Enseguida trataremos este tema, pero ya podemos adelantar que si el riesgo es bajo, cabe esperar que los beneficios sean escasos, y máxime si hay efectos adversos, como algunas personas refieren.
Otro punto clave es que un estilo de vida cardiosaludable es importante para ayudar a reducir el riesgo, tanto si se toman estatinas como si no. Esto incluye comer alimentos saludables, mantenerse activo, tener un peso saludable y no fumar.
¿Cómo conocer el riesgo de infarto e ictus?
El médico utilizará algunos indicadores para calcular el riesgo. Entre ellos se encuentran las cifras de colesterol, la presión arterial, si hay diabetes, la edad, el sexo, la raza, y si se fuma. Existen herramientas en línea que pueden servir de guía, como ésta.
Hay que recordar que estas herramientas no son perfectas, pero pueden servir como punto de partida, y para que el médico pondere con otros factores, como antecedentes familiares de enfermedad coronaria, o hasta la situación familiar.
Esos riesgos se pueden minimizar manteniendo un estilo de vida saludable, lo cual implica comer de todo, no solo frutas y verduras, sino también frutos secos, legumbres, carne magra, pescado y cereales, mejor si son integrales. Y limitar lo que no es tan bueno: el azúcar, el alcohol o el sodio (aunque no tanto como para provocar una hiponatremia, una baja concentración de este elemento, que puede resultar peligrosa). También cuenta, y mucho, mantenerse activo la mayor parte de la semana, hasta totalizar unas 2 horas y media a la semana de ejercicio moderado, o 1 hora y cuarto de una actividad vigorosa. Por supuesto, el peso debe ser saludable, ya hemos hablado de ello en este blog. Un estilo de vida saludable también supone abandonar el tabaco, así como controlar cualquier otra cuestión de salud, como la diabetes o la hipertensión.
Insistimos una vez más: un estilo de vida saludable siempre beneficia, independientemente de que se tomen estatinas. Nunca deben tomarse como sustitutas de los buenos hábitos, más bien como un complemento.
¿Cómo funcionan las estatinas?
Las estatinas reducen la cantidad de colesterol ‘malo’ (LDL) en la sangre, disminuyendo su producción.
El colesterol es un tipo de grasa en la sangre. El cuerpo lo necesita para muchas cosas, como la fabricación de nuevas células. Pero si tiene demasiado colesterol, éste empieza a acumularse en los vasos sanguíneos llamados arterias. Este problema se llama aterosclerosis. Es el punto de partida de la mayoría de los problemas del corazón y del flujo sanguíneo, incluidos los infartos de miocardio y los accidentes cerebrovasculares.
Las estatinas también reducen la inflamación alrededor de la acumulación de colesterol (llamada placa). Esto puede reducir el riesgo de que la placa se rompa y provoque un coágulo de sangre que pueda provocar un ataque al corazón o un derrame cerebral.
¿Cuáles son los efectos adversos de las estatinas?
Algunas personas afirman tener más dolores musculares, pero no está claro si estos son realmente un efecto secundario de las estatinas.
Un problema menos común es la diabetes. Las estatinas pueden aumentar ligeramente el riesgo de diabetes en algunas personas, pero mucho más si ya se tienen factores de riesgo de contraer esta enfermedad.
¿Qué nos dicen las cifras sobre los beneficios y los riesgos de las estatinas?
Respecto a los beneficios, las pruebas demuestran que las estatinas pueden reducir la probabilidad de sufrir un ataque al corazón o un accidente cerebrovascular, especialmente en el caso de las personas con alto riesgo. La calidad de esta evidencia es alta. Y aquí mostramos las probabilidades de tener un infarto de miocardio o de ictus a 10 años vista. Observamos que la mayor diferencia, como veníamos señalando, se ve en el grupo de alto riesgo.
Respecto al riesgo de dolores musculares, y como apuntábamos, aún se investiga con qué frecuencia estos son un efecto adverso achacable al fármaco.
En cambio, las sospechas sobre el aumento del riesgo de contraer diabetes parecen más fundadas, si bien el incremento es mínimo, y la calidad de estas pruebas es moderada. Este riesgo parece ser ligeramente mayor en las personas que ya tienen factores de riesgo de padecer diabetes. Si tomamos un grupo de 100 personas, con las estatinas, aproximadamente 5 de cada 100 personas tendrán diabetes al cabo de 4 años; sin estatinas, entre 4 y 5 de cada 100 personas tendrán diabetes.
Ah, una cosa más: hay que entender que los ensayos clínicos no pueden predecir lo que va a pasar en mi caso. Cuando esos estudios nos dicen que 2 de cada 100 personas que se someten a un tratamiento pueden tener un determinado resultado y que 98 de cada 100 pueden no tenerlo, no hay forma de saber si yo estoy en el grupo de 2, o con los 98, ¿me explico? Espero que sí.
Bueno, y hasta aquí por hoy, espero haber sido útil, si te ha gustado, que lo indiques; y que te sientas libre de comentar, compartir y suscribirte si no lo has hecho aún, por supuesto. ¡Muchas gracias!
