
Dentro de nuestro ciclo dedicado a convivir con la EPOC, hoy nos toca hablar sobre el tratamiento más efectivo en relación al coste de todos. Pero eso no significa que no tenga ningún precio: no tiene valor económico, pero sí requiere mucha voluntad, toneladas de voluntad. Ahora bien, el premio no es solo mejorar la salud propia y la de los que están alrededor, porque también se libra uno del sentimiento de dependencia, y de la culpa que todo fumador siente (otra cosa es que lo reconozca, claro). Además, el tratamiento es prácticamente inútil si se sigue fumando, pero permite hasta recuperar algo de capacidad pulmonar si se deja de fumar.
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Dejemos una cosa clara: fumar no es un vicio, y tampoco puede decirse que les falte fuerza de voluntad a quienes no consiguen dejar de fumar a la primera. Y es que la nicotina crea adicción, mucha, y dejar de proporcionársela al organismo desencadena una serie de síntomas muy desagradables. Es la forma que tiene el cuerpo de reclamar aquello a lo que lo hemos acostumbrado. Y es que el síndrome de abstinencia es algo muy serio, baja el estado de ánimo, produce intranquilidad, dificultad para concentrarse, alteraciones en el sueño, aumento de apetito y de peso, mareos, pero sobre todo, unas ganas casi irrefrenables de fumar. Estos síntomas suelen durar casi un mes, aunque las ganas de fumar pueden durar más.
Ahora llega la gran pregunta: ¿cómo dejar de fumar?
Pues como casi en cualquier ámbito vital, lo mejor es fijarnos en los factores que han dado resultado a otros que han pasado antes por lo mismo, ¿verdad?
Para empezar, hay que fijar una fecha inamovible dentro del siguiente mes, a poder ser, alejada de épocas de mucha tensión o grandes preocupaciones. En general, los días más favorables son al comienzo de un fin de semana, coincidiendo con el propio cumpleaños, o cualquier fecha que se considere especial.
Mientras llega ese día, es bueno ser conscientes del consumo del tabaco, y de las situaciones que asociamos a fumar. Eso permite pensar en alternativas, en estrategias que nos permitan distraernos y resistir el impulso de sacar un cigarrillo. Ah, y hay que avisar a todos de nuestras intenciones, pero sobre todo, pedirles a los demás que no fumen en nuestra presencia, ni ofrezcan tabaco.
En los momentos difíciles hay que recordarse por qué se hace, y cuáles son las ventajas de conseguirlo. Nos va la vida en ello. Literalmente.
Por otra parte, cada cual debe valorar si recurrir a ayudas farmacológicas para superar esta adicción. Puede que con el ahorro que implica el dejar de fumar ni siquiera suponga un coste adicional el usar medicamentos.
En todo caso, no hay que tener miedo en reconocer al médico que aún se fuma, esto no es motivo para sentir remordimiento ni culpa. Precisamente en estos casos es en los que se requiere más ayuda. Puede que sea el momento de recurrir a fármacos que alivian el síndrome de abstinencia. Y hasta puede haber algún programa de apoyo que incluya orientación individual o en grupo. Toda ayuda es poca. Pero haremos bien en evitar los remedios mágicos que no se basan en la fuerza de voluntad.
Y es que los beneficios no solo inciden en los relacionados con la EPOC, como aumentar la resistencia a la fatiga y la tolerancia al ejercicio, o disminuir la frecuencia y la gravedad de las crisis. A las 12 horas, la concentración de monóxido de carbono en la sangre se normaliza; a las 2 semanas ya se empiezan a notar mejoras en la circulación y en la función pulmonar; a partir del mes, disminuye la tos, la congestión nasal, el cansancio y la disnea. Y los cilios, una especie de vellos pequeños encargados de eliminar la mucosidad pulmonar, recuperan su función normal, por lo que mejora el control de la mucosidad, se limpian los pulmones, y disminuye el riesgo de padecer infecciones. Pero esto no es todo: al año ya se reduce a la mitad el riesgo de tener problemas cardíacos, y paulatinamente se van reduciendo las posibilidades de tener problemas serios relacionados con el cáncer.
Bien, y hasta aquí por hoy, espero haber dado motivos suficientes para dejar de fumar. De lo contrario, de poco servirá que hablemos de los medicamentos para controlar esta enfermedad. ¡Muchas gracias por leer! ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?