Envejecer bien (3/3): estimulación cognitiva

En esta entrada trataremos el tercer pilar de un buen envejecimiento, que tiene que ver con mantener el cerebro en forma. Y como en las anteriores, empezaremos desmontando algunas ideas erróneas muy extendidas sobre la estimulación cognitiva de las personas mayores. ¡Empezamos!

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A mi edad, ¿es normal que pierda la memoria?”

Esta idea es totalmente falsa: no es normal que se pierda memoria con la edad. La persona anciana puede fatigarse más, bajar el ritmo de sus actividades y, a veces, concentrarse supondrá pausas muy largas, pero hay que insistir en que la memoria no tiene por qué reducirse con la edad. Además, si nos impacientamos con las respuestas, evitaremos que ejercite la memoria.

Desde mi jubilación, ¡ya no necesito hacer esfuerzos!”

La memoria es como un músculo, a mayor uso, mejor rendimiento. Así que debemos ejercitar nuestra memoria a diario para conservarla en buenas condiciones. Sin embargo, la transición a la jubilación supone a menudo a una retirada gradual de las actividades sociales. El aislamiento y la soledad son, de hecho, los principales enemigos de la memoria. Es esencial tener trato diariamente con otros para compartir lo que se ha hecho, visto o pensado. ¿Por qué no unirse a una asociación, o un club? Se puede ir al cine, a exposiciones, o implicarse en la celebración de eventos. Las actividades serán distintas a las que tenía, pero se deben mantener tantas como sea posible.

Ya no necesito saber la fecha exacta ¡porque estoy jubilado!”

Orientarse en el tiempo y en el espacio es esencial para el buen funcionamiento humano y, por lo tanto, social. Por supuesto, tendrá más libertad que antes de la jubilación, pero sigue siendo imperativo gestionar bien las citas, las actividades sociales, o la llegada de hijos o nietos los fines de semana, por ejemplo. Por supuesto, se puede usar un calendario y ver la fecha todas las mañanas.

¡Es demasiado tarde para cuidar de mí mismo!”

Muchas personas mayores dicen que es demasiado tarde para hacerse un seguimiento médico porque piensan que sus vidas han quedado atrás. Sin embargo, la esperanza de vida aumenta cada año y, en cualquier caso, es importante vivir con buena salud el mayor tiempo posible, ¿verdad? Así que no hay límite de edad para cuidarse. Como dije antes, envejecer no implica perder memoria, no hay que resignarse a ello.

Estimulación del cerebro para mantenerlo sano

Para estar sano, el cerebro debe recibir estímulos regularmente con actividades sociales y personales que nos sean útiles y agradables. Se sabe que las personas que permanecen socialmente activas están mejor protegidas en general de las patologías cognitivas porque su cerebro tiene gran capacidad de compensación y la flexibilidad mental necesaria para contrarrestar eficazmente los posibles trastornos cognitivos.

Detección y diagnóstico de problemas de memoria

Existen pruebas rápidas que los neurólogos, geriatras y psicólogos pueden realizar en el consultorio médico o en el hospital para detectar problemas de memoria.

Estas pruebas son muy completas, y suelen incluir palabras para recordar, ejercicios de atención, pruebas de lenguaje y de gestos… También se pueden solicitar exámenes adicionales.

Consejos prácticos para estimular la memoria

1. Mantener una vida social activa.

Como ya he dicho, lo más importante es tener actividad social. Leer, ver la televisión o hacer crucigramas por sí solo no es suficiente para mantener una buena memoria, sobre todo se trata de compartir momentos con los seres queridos.

2. Interésese / diviértase.

El interés por las actividades de la vida diaria es fundamental para la memoria. De hecho, es muy difícil retener lo que no tiene interés para nosotros. Por el contrario, lo que nos da placer o es útil en nuestra vida lo retendremos mucho más fácilmente. Las actividades, como cocinar, hacer manualidades, jardinería, leer, jugar a las cartas, hacer crucigramas, sudokus, incluso jugar a determinados videojuegos, etc., permiten estimular la memoria mientras disfrutamos. Aprender un listín telefónico de memoria no nos ayudará, ¡pero tratar de memorizar la lista de la compra será muy útil! Y recordemos que las actividades serán más eficaces si se comparten.

3. Estar atento.

En general, para recordar mejor, hay que prestar atención a lo que se hace, ya sea que se lea un texto o se pongan las gafas en la cómoda. Frente al televisor, no permanezca pasivo. Un buen ejercicio es recordar, por ejemplo, los titulares al final de las noticias, o resumir la película que acaba de ver como para contársela a algún amigo.

Si a menudo pierde las gafas, o las llaves, hay que prestar atención cuando las suelte, y mejor ponerlas siempre en el mismo lugar. Decir en voz alta lo que se hace también ayuda. Por ejemplo, «dejo mis gafas en la mesita de noche.”

Al leer un libro, después de un capítulo, es bueno meditar sobre él. También se pueden tomar notas mientras lee. Al día siguiente, cuando retome la lectura, se puede recordar lo que leyó el día anterior.

4. Ser organizado, regular.

Una manera de acordarse de la toma de un medicamento es, por ejemplo, asociarla a una comida del día o uno de sus programas favoritos. Se puede colocar el medicamento en un lugar estratégico de la casa, cerca de la jarra de agua, por ejemplo, para tomarlo en la comida. El pastillero también puede ser muy útil si se toman muchos medicamentos para evitar errores. También se puede anotar la información importante.

5. Ser estratégico.

Si tiene problemas para recordar los nombres propios, preste atención cuando le presenten a alguien. Hay trucos para la memoria, como por ejemplo, asociar un detalle físico, o de la ropa con el nombre. También ayuda repetirlo durante la conversación, o mentalmente. Y siempre se puede escribir si tememos olvidarlo: esto es una gran ayuda para la memoria y da tranquilidad.

6. Oír y ver.

El oído y la vista son muy importantes para memorizar. No hay que dudar en pedir que nos repitan algo si hemos entendido mal una información. ¡No se puede memorizar información mal entendida! Lo mismo ocurre con la visión, conviene chequearla regularmente.

7. Orientación en el tiempo y el espacio.

Cada mañana, hay que tomarse un tiempo para situarse en el calendario, y tratar de recordar lo que se hizo el día anterior. Por la noche, conviene pensar en el horario del día siguiente.

Cuando se viaja, es bueno echar mano de un mapa para seguir la ruta, los nombres de las ciudades y provincias que cruza, las montañas, los ríos… ¿Estamos al norte, o al sur de nuestra ciudad natal? Estos ejercicios son una gimnasia mental muy interesante.

8.¡No olvide el papel de la memoria!

Mantenerse activo física, mental y socialmente es la mejor forma de mantener la salud. Hay muchas actividades en las que participar: salidas de convivencia y culturales, excursiones, inscripción en la universidad para mayores, participación en clubes de lectura, en foros de cine, etc.

¡Todos estos pequeños consejos se pueden hacer todos los días y sin alterar costumbres!

Y hasta aquí esta mini-serie sobre el buen envejecimiento, muchas gracias. ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?

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