
En este blog ya tratamos este tema en el contexto de una serie de entradas dedicadas a la insuficiencia cardíaca. Hoy nos proponemos profundizar algo más para aquellos a los que aquella información les resultara insuficiente.
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Y es que, normalmente, se recomienda limitar el sodio para limitar la acumulación de líquidos. Pero hay otros nutrientes o sustancias también desempeñan un papel. La insuficiencia cardíaca puede agravarse si no se siguen al pie de la letra las recomendaciones dietéticas y médicas. Es más, los medicamentos y los consejos alimenticios son más eficaces cuando se utilizan conjuntamente en el tratamiento de la insuficiencia cardíaca. De este modo se mejora la respiración, se siente uno mejor, y pueden acometerse más actividades. No está demás contar con la ayuda de un dietista titulado, que puede ayudar a realizar los cambios dietéticos necesarios, proporcionar pautas de planificación de las comidas realistas y adaptadas a las necesidades y preferencias individuales.
Por su parte, el médico, amén de los medicamentos, puede asesorar sobre programas de rehabilitación cardíaca, si los considera adecuados: pueden aportar directrices y apoyo para crear nuevos hábitos saludables, como limitar el sodio y comer alimentos saludables para el corazón. Y hablando de esto…
¿Por qué hay que limitar el sodio o los líquidos?
El sodio hace que el cuerpo retenga agua de más. Esto puede hacer que los síntomas de la insuficiencia cardíaca empeoren. Tomar demasiado sodio puede incluso desencadenar una insuficiencia cardíaca repentina. Y al contrario: limitar el sodio puede ayudar a sentirse mejor y prevenir la insuficiencia cardíaca súbita.
El médico indicará la cantidad de sodio diaria recomendada. Es posible que haya que limitar el sodio a menos de 2 g al día. Por tener una referencia, eso equivaldría a algo menos de una cucharilla de sal al día, puesto que 5 g contienen 2,3 g de sodio. Eso sí, conviene saber que las fuentes de sodio pueden ser más de las que nos suponemos, ya que muchos aditivos distintos de la sal común lo aportan: glutamato, citrato, o fosfato, entre otros.
En cuanto a los líquidos, no se restringen de forma rutinaria, solo en los casos avanzados de la enfermedad se restringen para mantener el equilibrio electrolítico. Seguir con rigor la dieta baja en sodio ayuda a disminuir o eliminar la necesidad de restringir los líquidos. Desde luego, es muy importante estar atento a cualquier signo de aumento de líquidos (hinchazón o aumento de peso corporal) para dar cuenta de ello al médico.
¿Se necesitan suplementos vitamínicos o minerales?
Por lo general, se consiguen todas las vitaminas y minerales siguiendo una dieta saludable para el corazón, rica en frutas y verduras. Sin embargo, el médico podría recomendar un suplemento multivitamínico/mineral si aprecia cierto grado de desnutrición, o no se pueden satisfacer completamente las necesidades nutricionales a través de los alimentos. Por otra parte, si se toma un diurético para la insuficiencia cardíaca, éste podría modificar las necesidades dietéticas de potasio, magnesio, calcio y zinc Vamos a hablar de ello con más detalle más adelante, pero hay que preguntar al médico si se deben tomar suplementos o comer determinados alimentos para obtener una cantidad suficiente de estos minerales.
Por lo demás, merece la pena señalar que se ha demostrado que los suplementos de aceite de pescado (ácidos grasos omega-3) ayudan a algunos pacientes con insuficiencia cardíaca. En algunos estudios, los suplementos de aceite de pescado, tomados junto con otros medicamentos para la insuficiencia cardíaca, ayudaron a las personas a permanecer fuera del hospital y a vivir más tiempo.
Referencia.
Siscovick DS, et al. (2017). Omega-3 polyunsaturated fatty acid (fish oil) supplementation and the prevention of clinical cardiovascular disease: A science advisory from the American Heart Association. Circulation, 135(15): e867-e884. DOI: 10.1161/CIR.0000000000000482.
En cualquier caso, se debe hablar con el médico antes de tomar cualquier medicamento o suplemento de venta libre. Se utilizan junto con los tratamientos médicos para la insuficiencia cardíaca, no en su lugar.
Potasio.
Si se toma un diurético, hay que preguntar al médico si se necesita un suplemento de potasio o si se debe vigilar la cantidad de potasio en la dieta. Si se toma un diurético de asa o un diurético tiazídico, el médico puede sugerir tomar un suplemento de potasio porque estos medicamentos reducen los niveles de potasio. Por lo tanto, tendría sentido usar el cloruro potásico como sustituto de la sal para sazonar las comidas. Sin embargo, si se toma un diurético ahorrador de potasio, es decir, que deja más potasio disponible para el organismo, es posible que no tenga que añadir potasio a la dieta, y que el cloruro potásico no sea buena idea.
Magnesio.
Al igual que ocurre con el potasio, los niveles de magnesio en sangre suelen ser bajos cuando se utilizan muchos diuréticos. El magnesio desempeña un papel en la retención del potasio en el cuerpo. Por lo tanto, si se necesita reponer el potasio, debe aportarse también suficiente magnesio para optimizar la capacidad del cuerpo de retener el potasio que está consumiendo.
Entre las buenas fuentes alimentarias de magnesio se encuentran las semillas, los frutos secos, las legumbres, los granos de cereales sin moler y las verduras de color verde oscuro.
Calcio y zinc.
El uso prolongado de diuréticos también puede agotar el calcio y el zinc del organismo. También se debe consumir una cantidad adecuada de calcio para evitar la pérdida de masa ósea, que puede producirse en personas que no pueden realizar actividad física. Las buenas fuentes alimentarias de calcio son la leche y los productos lácteos, los alimentos y bebidas enriquecidos con calcio, el brócoli y la col rizada. Las buenas fuentes alimentarias de zinc son la carne, los frutos secos, las legumbres, el pescado (especialmente las ostras), las aves de corral y la leche y los productos lácteos.
¿Debe limitarse el alcohol?
Debe limitarse el consumo de alcohol a no más de una bebida al día, y solo si lo aprueba el médico. El consumo de alcohol puede empeorar la hipertensión arterial y causar más daños al corazón, puesto que lo debilita.
¿Y si se necesitan más calorías y nutrientes?
En la insuficiencia cardíaca grave, a menudo se necesitan más calorías debido a la mayor carga de trabajo del corazón y los pulmones. Pero las necesidades calóricas varían en función del estado nutricional actual. Si se parte de un peso inferior al normal, habrá que aumentar la ingesta para obtener suficientes calorías y proteínas con tal de evitar la pérdida de tejido muscular, mantener o ganar peso y conseguir un nivel saludable de proteínas (albúmina) en la sangre.
En las personas cuya actividad es muy limitada (las que están postradas en la cama), es importante obtener suficientes calorías y proteínas para prevenir la aparición de úlcer.as por presión. El aumento de la ingesta de alimentos suele ser difícil para las personas que padecen una insuficiencia cardíaca de moderada a grave, debido a la congestión, la falta de apetito, la dificultad para respirar y las náuseas que suelen provocar esta enfermedad o los medicamentos utilizados para tratarla.
El aumento de la demanda de energía del organismo, junto con los obstáculos para una ingesta suficiente, puede provocar a menudo desnutrición en las personas que padecen insuficiencia cardíaca. Vamos a ver a continuación unas sugerencias para ayudar a aumentar el apetito (reduciendo la fatiga) y para aumentar las calorías y las proteínas con el menor volumen y las menores molestias posibles.
Consejos para aumentar la ingesta de calorías y proteínas.
Son preferibles las comidas pequeñas y frecuentes (cinco o seis) en lugar de tres comidas grandes al día. Asimismo, se debe optar por alimentos con una textura suave, que no requieran mucho esfuerzo de masticación.
Es bueno descansar antes y después de las comidas.
La mayor parte de la ración de sodio debería asociarse a la mejor comida del día para maximizar la ingesta de alimentos.
Se deben evitar los alimentos picantes y las verduras que producen gases (como las judías, el brócoli, la coliflor, las coles de Bruselas, la col y las cebollas) si causan molestias, como ardor de estómago, sensación de saciedad y gases.
Son recomendables la leche y los zumos, así como las carnes, los productos lácteos, y los quesos más grasos.
Se puede añadir leche en polvo desnatada a las salsas y al puré de patatas para aumentar la ingesta de proteínas.
Se puede añadir mantequilla o margarina a las verduras, los panes y los cereales calientes. Y usar aceite de oliva para saltear los alimentos.
Merece la pena probar los frutos secos, y las frutas deshidratadas como tentempiés, así como las frutas enlatadas en almíbar.
Si esta estrategia resulta insuficiente, habrá llegado el momento de hablar con el médico o el nutricionista titulado sobre la posibilidad de incluir en la dieta suplementos nutricionales para cubrir la necesidades calóricas y proteínicas, sobre todo.
¿Cómo cambia la insuficiencia cardíaca el uso de los nutrientes?
A medida que avanza la insuficiencia cardíaca, el corazón pierde su capacidad de bombear con fuerza y el flujo sanguíneo en todo el cuerpo disminuye. Esto provoca una serie de reacciones en todo el organismo. La disminución del flujo sanguíneo a los riñones dificulta su capacidad para eliminar el exceso de sodio del organismo.
La reducción del gasto cardíaco, es decir, el volumen de sangre que el corazón mueve en un determinado tiempo, debido a un bombeo ineficaz hace que los riñones retengan más líquido de lo normal. El líquido retenido provoca congestión en los pulmones y dificultad para respirar. El exceso de sodio en el cuerpo provoca la liberación de una hormona llamada aldosterona que hace que el cuerpo también retenga líquido. El líquido se acumula en el cuerpo y causa congestión en los pulmones, lo que dificulta la respiración. Además, el líquido puede acumularse en la pared de los intestinos, lo que puede dificultar la absorción de los nutrientes de los alimentos. Y si el cuerpo no recibe la nutrición que necesita, perderá tejido muscular y el cuerpo no podrá combatir las infecciones.
Como vemos, hay buenas razones para tomarse en serio la alimentación cuando se tiene insuficiencia cardíaca; una condición bastante común entre personas mayores, por cierto.
Nada más por hoy, muchas gracias por llegar hasta aquí, espero haber aportado información útil, y que vaya muy bien. ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?