Diabetes: causas y síntomas

La diabetes mellitus de tipo 2 es un trastorno metabólico caracterizado por una cantidad excesiva de glucosa en la sangre, ya sea porque el cuerpo no reacciona a la insulina, una hormona, y/o porque el páncreas no genera la suficiente. Este tipo de diabetes supone el 90% de todos los casos.

(Si lo prefieres, puedes recibir esta información en formato vídeo).

No hace mucho, la obesidad, la hipertensión, el colesterol alto, los altos niveles de glucosa e insulina en sangre, así como los problemas de cicatrización, o la neuropatía periférica sólo se consideraban síntomas de la diabetes. Hoy tienden a considerarse cada uno de esos síntomas como enfermedades, y por lo tanto, tienden a tratarse con su correspondiente medicación.

El caso es que la diabetes mellitus de tipo 2 es en gran parte el resultado de un exceso de peso corporal y de la inactividad física. De hecho, ciertas alteraciones en el organismo, como la obesidad, impiden que la insulina realice bien su cometido, lo que se conoce como “resistencia a la insulina”. Esto significa que existe la posibilidad de prevenir e incluso revertir la enfermedad, a pesar de que hoy por hoy se tiende a considerar crónica, mediante un buen control del peso, y de la actividad física. De hecho, para prevenirla, se recomienda conseguir y mantener un peso saludable, tener una actividad física moderada durante al menos media hora casi todos los días, seguir una pauta de alimentación sana, como la mediterránea, y evitar el tabaco.

Vamos a conocer más de cerca esta enfermedad.

Causas.

La insulina que produce el páncreas es necesaria para llevar la glucosa de la sangre a las células, donde se almacena para usarla posteriormente como fuente de energía. En la diabetes mellitus de tipo 2, las células del tejido graso, del hígado y de los músculos no responden correctamente a la insulina, por lo que la glucosa permanece en gran medida en la sangre.

Se estima que 4 de cada 5 casos pueden atribuirse a la combinación de sedentarismo y sobrepeso u obesidad, pero los genes también juegan un papel importante. También hay otros factores que contribuyen a su aparición, como son el tabaquismo, la hipertensión arterial, tomar corticoides, o la alimentación poco saludable.

Síntomas.

Esta enfermedad puede evolucionar durante mucho tiempo, sin dar síntomas. Esto implica que se puede diagnosticar varios años tras su comienzo, a propósito de las complicaciones a las que da lugar.

Solo cuando el azúcar está muy alto, o bien hay una infección que lo hace subir de repente, pueden aparecer los síntomas: mucha sed, boca seca, muchas ganas de orinar, visión borrosa, infecciones respiratorias, del tracto urinario o de la piel que no remiten fácilmente, cansancio y pérdida de peso.

El estrechamiento de los vasos sanguíneos pequeños da lugar a complicaciones microvasculares, y la limitación en el aporte de sangre da lugar a neuropatías (daños en los nervios, que causan dolor, picor y pérdida de sensibilidad, lo que puede dar lugar a heridas y úlceras en los pies), a retinopatía (que dificulta la visión, especialmente por la noche, o aumenta la sensibilidad a la luz), y a fallo renal. Por su parte, las complicaciones macrovasculares, en vasos mayores, hacen más probables los accidentes cerebrovasculares o ictus, la enfermedad cardiovascular y la enfermedad vascular periférica.

Sin embargo, el diagnóstico se establece con unas medidas del nivel de azúcar en sangre.

Y hasta aquí por hoy, en la próxima entrada veremos qué hacer ante un diagnóstico de diabetes. ¡Muchas gracias por leer! ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?

Otros artículos

Si estás interesado en el proyecto y quieres más información, déjanos tus datos y nos pondremos en contacto contigo