Depresión en mayores, prevención y tratamiento

En la anterior entrada vimos cuáles son las causas y los síntomas de la depresión en las personas mayores, que pueden diferir del resto de la población en ciertos aspectos, razón por la cual puede pasar desapercibida para los demás.

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Hoy consideraremos cómo evitar caer en la depresión, y qué hacer si fallan las estrategias. Empecemos por

Cómo prevenir la depresión.

Como dice el refrán, es mejor prevenir que curar. Así que aquí van algunas ideas para lograrlo:

  • Es importante anticiparse a cambios vitales importantes, como jubilarse, o mudarse desde el hogar donde se ha vivido muchos años. Mantenerse en contacto con la familia y amigos es fundamental, así como hacerles saber si se está triste. Se trata de sentirse escuchados y apoyados.
  • El ejercicio regular también ha demostrado ser un buen antídoto de la depresión, previniéndola e incluso mejorando el estado de ánimo si se está deprimido. Eso sí, es fundamental elegir algo que realmente guste, que el ejercicio no sea un castigo. El sentirse ágil y con fuerza permite mantener la autonomía, y con ello, la autoestima.
  • Igual de importante es alimentarse de forma equilibrada, es decir, comer para reponer las fuerzas, no para oprimirlas. Esto permite mantener a raya determinadas enfermedades que causan discapacidad, y pueden dar lugar a depresión.

En definitiva, si se mantienen bien atendidas la salud física, mental y social, lograremos ser prácticamente inmunes a la depresión.

Tratamiento para la depresión.

Las formas más comunes de tratar la depresión son la psicoterapia y la medicación.

La psicoterapia también se conoce como terapia de conversación, y puede ser de gran ayuda y suponer mucho alivio para la persona. Suelen requerir al menos 10 semanas, pero se deben adaptar a las necesidades de cada cual. La conversación puede girar en torno a cambiar patrones de pensamiento o comportamiento negativos (terapia cognitivo-conductual), a mejorar las relaciones problemáticas (terapia interpersonal), o a resolver situaciones difíciles (terapia de resolución de problemas).

En cuanto a los medicamentos, pueden ayudar a mejorar la forma en que el cerebro usa ciertas sustancias químicas que regulan el estado de ánimo o el estrés. Ahora bien, como en muchos otros casos, será necesario probar más de uno, y elegir el medicamento, o el conjunto de ellos que tengan un mejor perfil riesgo/beneficio.

Por lo general, estos medicamentos tardan entre 2 y 4 semanas en hacer efecto, y con frecuencia mejoran antes los síntomas relacionados con el sueño, el apetito o la concentración que el estado de ánimo. Así que hay que tener un mínimo de paciencia antes de concluir que no funciona. También es importante no cesar el tratamiento por cuenta propia cuando se nota mejoría, porque puede empeorar la depresión, o causar un síndrome de abstinencia, sobre todo, si se deja abruptamente. Por lo general, tras 6-12 meses el médico establecerá una pauta progresiva para ir retirando de manera segura la dosis.

Hay que recordar que todos los medicamentos tienen efectos adversos, y éstos requieren una especial vigilancia, sobre todo, durante las primeras semanas. Y que el paciente esté atento a la aparición de efectos no deseados para informar de ellos al médico, y así evaluar mejor el tratamiento. No es raro que se produzcan interacciones con otra medicación, especialmente, si se padecen otras dolencias. Mucho ojo con las hierbas medicinales, porque pueden complicar mucho el tratamiento, y más si se hace a espaldas del médico.

Si esta información te resulta insuficiente, puedes visitar esta entrada, donde abordamos más en profundidad esta cuestión.

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