
Si tienes enfermedad coronaria o angina estable, lo que vamos a tratar aquí te interesará. La enfermedad coronaria significa que el corazón no bombea tanta sangre como el cuerpo necesita, y se caracteriza por sensación de debilidad, mareo y mucho cansancio. El líquido se acumula en los pulmones y otras partes del cuerpo. Esto provoca falta de aire e hinchazón.
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Por su parte, la angina de pecho es un síntoma de enfermedad coronaria o cardiopatía. La mayoría de la gente siente dolor o presión en el pecho. Algunas personas sienten otros síntomas. Entre ellos, dolor, presión o una sensación extraña en la espalda, el cuello, la mandíbula o la parte superior del vientre, o en uno o ambos hombros o brazos. Aquí nos interesa la angina estable, es decir, aquélla cuyos síntomas se producen en momentos predecibles, como cuando se hace ejercicio; y desaparecen al descansar o tras tomar nitroglicerina.
En estos casos se plantean dos opciones: O bien hacerse una angiografía para decidir cuál es el mejor tratamiento para la enfermedad coronaria; o bien no hacérsela.
Pero empecemos por el principio:
¿Qué es una angiografía coronaria?
Una angiografía coronaria es una prueba con rayos X que toma imágenes del flujo sanguíneo a través de las arterias coronarias. Ayuda al médico a ver si las arterias están estrechadas, dónde, y cuánto.
Durante la prueba, se coloca un tubo fino llamado catéter en una arteria de la muñeca o la ingle. A continuación se introduce suavemente hasta el corazón, donde se añade un colorante para ver las arterias en la radiografía.
Antes de la prueba, es posible que administren un medicamento que relaje o duerma un poco. La zona en la que se va a trabajar tendrá anestesia, por lo que es lógico sentir un breve pinchazo al ponerla. También es posible sentir algo de presión cuando el médico introduzca el catéter. O notar algo de calor al poner el tinte de contraste.
La intervención durará entre 1 y 3 horas. Es posible que pueda irse uno a casa el mismo día, pero hay quienes deben pasar la noche en el hospital. Deberán evitarse las actividades extenuantes hasta que el médico dé el visto bueno, lo cual puede demorarse varios días.
¿Qué es la enfermedad coronaria?
La enfermedad coronaria se produce cuando en el interior de las arterias coronarias se acumulan unos depósitos de grasa denominados placa. Estas arterias envuelven el corazón y le suministran sangre y oxígeno. Cuando la placa se acumula, puede estrechar las arterias. Lo cual limita la cantidad de sangre que llega al músculo cardíaco. Si la placa se rompe, un coágulo de sangre puede provocar un infarto de miocardio.
El estrechamiento de las arterias puede provocar síntomas de angina de pecho, como dolor o presión en el pecho y dificultad para respirar.
El tratamiento de la enfermedad coronaria ayuda a aliviar los síntomas, ralentizar el avance de la enfermedad y prevenir un infarto de miocardio. Los tratamientos incluyen medicamentos, un estilo de vida cardiosaludable, angioplastia y cirugía de baipás coronario. Todas las personas con cardiopatías deben tomar medicamentos y llevar un estilo de vida cardiosaludable, incluso si se someten a una angioplastia o a una intervención quirúrgica.
Por cierto, la angioplastia es un procedimiento que se realiza para abrir un vaso sanguíneo estrechado u obstruido, de modo que la sangre pueda fluir con mayor facilidad. Para ello, se lleva un catéter desde la ingle, el brazo o la muñeca hasta la arteria estrechada. En este punto, se infla un pequeño globo, que puede permanecer inflado durante un breve periodo de tiempo. El objetivo es presionar los depósitos de grasa y calcio (placa) contra la pared de la arteria para mejorar el flujo sanguíneo.
Una vez comprimida la acumulación de grasa y calcio, a veces se introduce en la arteria un pequeño tubo expansible llamado stent para mantenerla abierta. Es menos probable que la arteria vuelva a estrecharse (lo cual se denomina ‘reestenosis’) tras una angioplastia con stent que tras una angioplastia sola.
Por su parte, la cirugía de revascularización coronaria o baipás se realiza para rodear una parte de una arteria que se ha estrechado u obstruido por la acumulación de placa. Esa parte se puentea utilizando un vaso sanguíneo extraído de una parte del cuerpo (normalmente el pecho o la pierna). Con ello se restablece el flujo sanguíneo en la parte afectada del músculo cardíaco.
¿Por qué se hace un angiograma?
Porque ayuda al médico y a uno a elegir el mejor tratamiento.
En particular, puede ayudar al médico a valorar si un cambio en el tratamiento podría reducir el riesgo de sufrir un infarto de miocardio o de morir por problemas cardíacos. Esta técnica puede mostrar al médico dónde hay placas que han estrechado las arterias y si el flujo sanguíneo es lento. Pero no puede mostrar si estas placas provocarán un infarto de miocardio.
El angiograma también está indicado para valorar si un procedimiento o una intervención quirúrgica podrían mejorar los síntomas de la angina de pecho.
Una aclaración importante: hacerse la prueba no significa que vaya a someterse a una angioplastia o a una cirugía de baipás. Pero, si durante el angiograma el médico ve que las arterias están estrechadas, podría realizar una angioplastia de inmediato. Por tanto, antes de someterse a esta prueba, es mejor haber hablado con el médico sobre esta posibilidad: es posible que no se tomen buenas decisiones estando somnoliento por los medicamentos.
¿Por qué no hacerse una angiografía?
Una angiografía no es adecuada para todo el mundo. Tiene sus riesgos, que veremos en el próximo apartado, y tal vez se pueda recabar la información necesaria por otras vías más seguras.
Normalmente no se sugiere si hay un riesgo bajo de sufrir un infarto de miocardio o si no se tienen síntomas de angina de pecho.
Por otra parte, si se puede controlar la angina con medicamentos y un estilo de vida cardiosaludable, es probable que esta prueba no conlleve cambios en el tratamiento.
Y desde luego, no tiene mucho sentido hacerse esta prueba si no entra en los cálculos someterse a una angioplastia o a una cirugía de baipás.
¿Cuáles son los riesgos de una angiografía?
La mayoría de las personas no tienen problemas durante o después de una angiografía.
El infarto de miocardio y el ictus ocurren raramente, pero pueden poner en peligro la vida. Es más probable que se produzcan en personas mayores o con problemas de salud que aumentan el riesgo de sufrir un infarto de miocardio o un ictus.
Otros problemas que pueden producirse durante o poco después de una angiografía son:
- Un desgarro o cierre repentino en una arteria.
- Reacción alérgica al colorante utilizado para ver las arterias.
- Daño renal relacionado con el tinte.
- Sangrado o hematomas en el lugar donde se introdujo el catéter.
Por otra parte, hay que hablar de ciertas condiciones de salud que pueden aumentar el riesgo de tener problemas DESPUÉS de una angioplastia. Entre ellas está la insuficiencia cardíaca, los problemas de las válvulas cardíacas y la enfermedad renal crónica. El riesgo de infarto puede ser mayor si se padece una cardiopatía en la arteria coronaria principal izquierda.
Tener estas afecciones no significa que se vayan a tener problemas con la intervención, pero conviene hablar con el médico para saber si el riesgo particular es superior a la media.
Por último, dentro de este apartado, está el ligero riesgo de que se produzcan daños en las células o los tejidos por la exposición a la radiación. En esta prueba se utilizan bajos niveles de rayos X. Pero si a uno le preocupan, es mejor hablarlo con el médico para valorar si los beneficios de la prueba compensan los riesgos.
Referencias
Dehmer GJ, et al. (2012). Una visión contemporánea del cateterismo cardíaco diagnóstico y la intervención coronaria percutánea en los Estados Unidos. Revista del Colegio Americano de Cardiología, 60(20): 2017-2031. DOI: 10.1016/j.jacc.2012.08.966.
Gulati M, et al. (2021). Guía 2021 AHA/ACC/ASE/CHEST/SAEM/SCCT/SCMR para la evaluación y el diagnóstico del dolor torácico. Journal of the American College of Cardiology, 78(22): e187-e285.. DOI: 10.1016/j.jacc.2021.07.053.
¿Qué nos dicen las cifras sobre los beneficios y los riesgos de una angiografía?
Los beneficios de una angiografía no son el tipo de cosas que puedan medirse directamente con cifras. El principal motivo para considerar someterse a la prueba es que sirva para tomar mejores decisiones sobre cómo tratar la cardiopatía.
En cuanto a los riesgos, hay que decir que menos de una de cada cien personas sufre un ictus, una hemorragia grave o muere poco después. Estas cifras se basan en las tasas de complicaciones observadas en pacientes, no en estudios.
Puntos clave
Un angiograma puede mostrar si las arterias coronarias están estrechadas, dónde y cuánto. Puede ayudar al médico a ver si un cambio de tratamiento -como medicamentos, angioplastia o cirugía de baipás coronario- puede mejorar la angina de pecho o reducir el riesgo de infarto o muerte por problemas cardíacos.
Un angiograma NO puede mostrar si los estrechamientos de las arterias provocarán un infarto de miocardio.
Hay otras pruebas que pueden proporcionar la información necesaria para tomar decisiones sobre el tratamiento sin los riesgos de una angiografía.
Si, durante la prueba, el médico ve que las arterias están estrechadas, podría realizar una angioplastia sobre la marcha. Por eso, antes de someterse a la prueba, es conveniente hablar con el médico sobre este eventualidad: conviene preguntarle qué puede mostrar la prueba y cuáles son las opciones en cada caso.
Si no quiere uno someterse a una angioplastia ni a una cirugía de baipás, no parece que una angiografía tenga sentido, ¿verdad?
En fin, sea cual sea el caso, espero que vaya muy bien. ¡Muchas gracias! ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?