
La debilidad y la fatiga son cosas distintas. Es importante conocer la diferencia antes de ir a hablar con el médico sobre cómo se siente uno. La información que vamos a ver será de gran ayuda en la consulta para reducir las posibles causas de los síntomas y, gracias a ello, encontrar el tratamiento más adecuado.
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Debilidad
Se trata de una falta de fuerza física o muscular. Siente uno que necesita hacer un esfuerzo adicional para mover los brazos, las piernas u otros músculos.
Suele producirse después de haber realizado demasiada actividad de una sola vez. Por ejemplo, puede presentarse tras una excursión muy larga. Puede que uno se sienta decaído y cansado, o que duelan los músculos. Estos síntomas suelen desaparecer al cabo de unos días.
En raras ocasiones, la debilidad muscular puede estar causada por otro problema de salud. Por ejemplo:
- Un desequilibrio con los minerales (electrolitos) en el organismo. Puede tratarse, digamos, de niveles bajos de potasio o sodio.
- Infecciones, como una urinaria o respiratoria.
- Problemas con la glándula tiroides, que regula la forma en que el cuerpo utiliza la energía.
- Trastornos nerviosos poco frecuentes, como el síndrome de Guillain-Barré.
La debilidad muscular que empeora lentamente debe ser examinada por un médico. Asimismo, la que sobreviene junto con la pérdida de función en una zona del cuerpo también deben ser examinada cuanto antes por un facultativo: puede ser signo de un ictus, de un problema en la médula espinal o en un nervio.
Fatiga
Es una sensación de cansancio, agotamiento o falta de energía. Suele pasar por un exceso de trabajo, dormir mal, preocupaciones, aburrimiento o falta de ejercicio. Por otra parte, cualquier enfermedad puede causar fatiga. Suele desaparecer a medida que la enfermedad mejora. No suele requerir una visita al médico.
Muchos medicamentos, así como el alcohol, la cafeína o las drogas ilegales pueden causar debilidad o fatiga.
Si esta dura más de 2 semanas suele requerir una visita al médico, ya que puede deberse a un problema de salud más grave, como:
- Disminución de la cantidad de hierro, que transporta el oxígeno en los glóbulos rojos; es decir, anemia.
- Problemas de corazón, como enfermedad coronaria o insuficiencia cardíaca.
- Trastornos metabólicos, como la diabetes.
- Problemas con la glándula tiroides que, recordemos, regula la forma en que el cuerpo utiliza la energía.
- Enfermedades renales y hepáticas.
Por otra parte, la fatiga es un síntoma frecuente de problemas de salud mental, como ansiedad o depresión. En estos casos conviene también consultar al médico.
Autocuidados
Conviene examinar los síntomas que acompañan a la debilidad y fatiga, pues tratrándolos en casa suele mejorar el cuadro clínico. Por ejemplo, la debilidad y la fatiga generalizadas leves que acompañan a una enfermedad viral suelen mejorar con el tratamiento casero. Estas son algunas cosas que se pueden intentar:
- Si es posible, es mejor quedarse en el domicilio.
- Conviene mantenerse alejado de los demás y dormir un poco más.
- Hay que procurar ir despacio, y retomar las actividades habituales poco a poco para evitar que el cansancio se prolongue.
- Ojo con la hidratación. Debe asegurarse uno de beber suficiente líquido.
- Una buena idea es alternar entre descanso y ejercicio, escuchando al cuerpo. Aumentar gradualmente el ejercicio puede mitigar la fatiga.
- Otra cuestión es tratar de limitar la ingesta de medicamentos que puedan causar fatiga. Suele ser el caso de los que se usan para el resfriado y las alergias. A propósito, conviene reducir el consumo de alcohol u otras drogas, como la cafeína o la nicotina.
- Desde luego, una dieta equilibrada es fundamental para aumentar el nivel de energía. Por eso no se deben saltar comidas.
- Por otra parte, es bueno reducir el tiempo que se pasa frente a una pantalla. En su lugar se puede pasar más tiempo con amigos (siempre que no haya riesgo de contagio) o probar nuevas actividades para romper el ciclo de debilidad.
- Pero por encima de todo conviene dormir bien. Este puede ser el primer paso para controlar el cansancio. Para ello hay que limitar las perturbaciones de luz y sonido, evitar comer justo antes de acostarse, así como usar pantallas en la cama.
- Y, por supuesto, si a pesar de todo los síntomas son más frecuentes y graves, habrá que concertar una cita con el médico.
Como no quiero fatigar demasiado, lo dejamos por hoy; pero si, por el contrario, quieres profundizar más en el tema, te invito a que sigas el enlace que dejo aquí. ¡Muchas gracias!
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