Confusión, alteración del estado de alerta, y pérdida de memoria.

No es raro ver que a una persona mayor, a veces, se le olvide dónde ha puesto las llaves o las gafas, dónde ha aparcado el coche, o sea incapaz de recordar el nombre de un conocido. A medida que se envejece, suele tardarse más en recordar las cosas. Es verdad que hay gente muy mayor que no tiene problemas de memoria; de hecho, esos casos nos causan admiración, y decimos que la persona “tiene la cabeza muy en su sitio”.

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Pero precisamente esta admiración nos indica que los fallos de memoria pueden ser una parte normal del envejecimiento, si bien suelen ser más molestos que graves. Otra cosa es la pérdida de memoria que comienza de forma repentina o que interfiere claramente en la capacidad para desenvolverse en la vida diaria; esto puede ser indicio de un problema más grave.

Hay algunas alteraciones en el funcionamiento del cerebro que deberíamos conocer para distinguirlas del deterioro normal asociado a la edad.

La demencia es un lento deterioro de la memoria, la capacidad de resolver problemas, la capacidad de aprendizaje y el juicio. Puede desarrollarse a lo largo de varias semanas o meses. Muchas enfermedades pueden causar demencia o síntomas similares. La enfermedad de Alzheimer es la demencia más común en mayores de 65 años, y de ella hemos hablado en este blog.


El delirio es un cambio repentino en el funcionamiento del cerebro de una persona, de su estado mental. Puede causar confusión, cambios en los ciclos de sueño y vigilia y un comportamiento anómalo. Sus causas pueden ser desde la abstinencia de alcohol, drogas o medicamentos, hasta una infección u otro problema de salud que comienza o empeora.


La amnesia es una pérdida de memoria que puede estar causada por una lesión en la cabeza, un accidente cerebrovascular o el abuso de sustancias. O incluso un acontecimiento emocional grave. La amnesia puede ser de corta duración o permanente, depende de la causa. Sobre cuándo la mala memoria es un verdadero problema y hay que pedir ayuda también hemos hablado en este blog.


Por su parte, la confusión o la disminución del estado de alerta pueden ser el primer síntoma de una enfermedad grave. Esto ocurre sobre todo en personas mayores. Los problemas de salud que pueden causarla son:

  • Infecciones, como un absceso cerebral, una encefalitis, o una meningitis; también otras, como las del tracto urinario, las respiratorias o la sepsis, que es una infección que se ha extendido por la sangre y los tejidos; incluso las hay de transmisión sexual, como es el caso de la sífilis (en fase avanzada) y el virus de la inmunodeficiencia humana, el VIH.
  • Un trastorno convulsivo (epilepsia).
  • Tumores cerebrales.
  • Disminución de la audición o la visión.
  • La enfermedad de Alzheimer.
  • Asma o EPOC. Provocan una disminución de la cantidad de oxígeno o un aumento de la cantidad de dióxido de carbono en la sangre.
  • Problemas cardíacos que reducen el flujo sanguíneo. Algunos ejemplos son la insuficiencia cardíaca, la enfermedad coronaria y las arritmias.
  • Una disminución o bloqueo del flujo sanguíneo al cerebro. Esto puede ocurrir durante un ataque isquémico transitorio (AIT) o un accidente cerebrovascular.
  • Una lesión en la cabeza.
  • Problemas derivados de la diabetes, como niveles bajos de azúcar en sangre (hipoglucemia) o altos (hiperglucemia).
  • Desequilibrios electrolíticos, como niveles bajos de sodio y potasio en la sangre.
  • Problemas de sueño, como la incapacidad de conciliar o mantener el sueño (insomnio) o la apnea del sueño.
  • Insuficiencia renal o hepática. Provocan la acumulación de altos niveles de toxinas en la sangre.
  • Desnutrición y deficiencias vitamínicas causadas por problemas de salud. Un ejemplo es el trastorno por consumo de alcohol, el llamado síndrome de Wernicke-Korsakoff.
  • Problemas de salud mental, como la depresión o la esquizofrenia.
  • Problemas de tiroides. Estos incluyen el hipotiroidismo, el coma mixedematoso y el hipertiroidismo.

  • Muchos medicamentos con y sin receta pueden causar confusión o disminución del estado de alerta. Estos problemas pueden darse por tomar demasiado de un fármaco, o por las interacciones entre dos o más de ellos. De hecho, la sobremedicación puede ser la principal causa de pérdida de memoria o confusión en personas mayores. No olvidemos que también pueden interactuar con el alcohol. La polimedicación y el alcohol son una mala combinación.
  • Pero es que las drogas también pueden ocasionar problemas por privación de ellas, por los efectos de la abstinencia. Y cuando digo drogas me refiero a las que se venden en farmacia, y fuera de ella, como el alcohol u otras sustancias estupefacientes.
  • Bien, ya vemos que hay múltiples causas de confusión, pero aún no hemos acabado, porque las condiciones del entorno también pueden provocar cambios en el nivel de conciencia. Es el caso de la:
  • Exposición a temperaturas bajas. Puede provocar hipotermia.
  • Exposición a altas temperaturas. Una insolación puede conllevar una deshidratación, y ello, llevar a un golpe de calor, es decir, dolor de cabeza, vértigo, náuseas y calambres musculares.
  • Hospitalización. Suele afectar a las personas mayores cuando se altera su entorno y sus rutinas.
  • Disminución del oxígeno en la sangre (hipoxia) por la altitud.
  • Exposición a toxinas venenos, como el monóxido de carbono, consecuencia de una mala combustión.

La confusión puede ser de leve a grave. Los síntomas de confusión pueden incluir:

  • Pensamientos confusos o desorganizados.
  • Comportamiento inusual, extraño o agresivo.
  • Tener problemas para resolver problemas o realizar tareas que antes le resultaban fáciles.
  • No saber dónde está o no reconocer a los miembros de la familia o los objetos familiares.
  • Creencias firmes, pero falsas (delirios).
  • Ver, oír, sentir, oler o saborear cosas que no existen realmente, es decir, alucinaciones o ilusiones.
  • Sospechas infundadas de que otros le persiguen o quieren hacerle daño, o sea, paranoia.

El caso es que muchas veces hay otros síntomas, como fiebre, dolor en el pecho o imposibilidad de caminar o estar de pie. Es importante informar al médico de todos los síntomas asociados a la confusión o la disminución del estado de alerta, porque le será de gran ayuda para hallar las causa.

Por su parte, la disminución del estado de alerta puede progresar hasta la pérdida de conciencia. Esta disminución se produce cuando una persona no está totalmente despierta, no es consciente de su entorno externo o no es capaz de responder a él con normalidad, y puede significar que una enfermedad crónica ha empeorado. Una persona que pierde el conocimiento no está despierta ni es consciente de su entorno. El desmayo que produce un síncope es una forma de inconsciencia breve. El coma es un estado de inconsciencia profundo y prolongado.

Hablemos ahora de

Cómo lidiar con fallos de memoria.

Como decíamos, en la mayoría de los casos, tener un fallo de memoria de vez en cuando no significa un problema grave. Pero sea cual sea el diagnóstico, hay algunas sugerencias que pueden resultar útiles para las personas mayores.

Lo que a veces llamamos olvidos no son más que falta de atención, casi siempre, por llevar muchas cosas en la cabeza. Se impone entonces bajar la velocidad a la que se hacen las cosas, y centrar la atención en una tarea cada vez.

Seguir rutinas alivia la carga mental, por lo que es muy útil hacer las cosas siempre en el mismo orden, y disponer el entorno de una forma estable para ayudar a la memoria. Por ejemplo, dejar siempre las llaves en una bandeja al entrar ahorra muchos sobresaltos y confusión. Por otra parte, es también buena idea recurrir a calendarios, relojes y recordatorios, así como los trucos para ayudar a la memoria, tales como repetir un nombre varias veces tras conocer a una persona, o memorizar un PIN atribuyéndole significado a los números.

Por cierto, en cuanto a las contraseñas, yo las tengo anotadas en papel, y normalmente siguen un patrón que solo tiene sentido para mí. Por supuesto, siempre se puede recurrir a una aplicación de gestión de contraseñas.
¿Os ha pasado alguna vez eso de ir a por algo a la cocina, y olvidarlo según se cruza la puerta? Es muy normal, y la mejor manera de recordar a qué íbamos es volver sobre los propios pasos.
Por otra parte, el estrés perjudica la memoria, hay que buscar formas de librarse de agobios.
Tal y como indicamos antes, los medicamentos y sus interacciones pueden producir confusión, y con ello, entorpecer la memoria. Así que es imperativo revisar con todos los médicos las pautas establecidas, comentar si se percibe confusión mental o fallos de memoria atribuible a lo que se toma, y de ser posible, que una sola farmacia surta todos los fármacos, con tal de contar con una “capa adicional de seguridad” por así decir.
Si nos toca relacionarnos con alguien que sufre un deterioro de la memoria, tendremos que recordarnos que las capacidades para resolver problemas, las de aprendizaje, o las necesarias para tener un buen juicio estarán reducidas. Por esto, si hay que dar instrucciones para enseñar alguna nueva tarea, mejor que sean breves, que las expliquemos en pasos sencillos, o incluso que las dejemos escritas claramente.

Y hasta aquí, por hoy, espero que no haya resultado muy confuso. Muchas gracias por leer. ¿Te animas a comentar o compartir?

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