
Hay alteraciones neurológicas que pueden dar lugar a que la persona se desinhiba respecto a sus impulsos sexuales. Puede sentir unas ganas irrefrenables de tener relaciones sexuales, de exhibirse, de estimularse, de hacer comentarios y propuestas de contenido sexual, de insinuarse a personas jóvenes, de realizar tocamientos, o de comportarse de manera inadecuada delante de niños. En fin, vamos a ver qué podemos hacer:
(Si lo prefieres, puedes obtener esta información en formato vídeo).
- Es fundamental no reaccionar de modo violento, ni enfrentarse a la persona, que tal vez sea nuestro primer impulso.
- Más bien hay que responder firmemente, pero manteniendo la calma.
- Como para otros problemas de comportamiento, la distracción es nuestra gran aliada. Conviene orientar a la persona hacia otra actividad.
- Debemos cuidar el lenguaje, y evitar expresiones que puedan tener un doble sentido, ¡ni en broma!
- Durante las tareas de cuidado personal habrá que distraer a la persona.
- ¿Hace demasiado calor en la habitación? Pues tendremos que solucionar esto, ¿verdad?
- Tenemos que asegurarnos de que las necesidades de evacuación están satisfechas.
- Aunque parezca contradictorio con este tema, hay que satisfacer las necesidades afectivas, y ofrecer intimidad.
- Y si todo esto es insuficiente, habrá que poner al corriente al médico.
Es todo por hoy, muchas gracias por leer. ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?