
Los cálculos biliares son piedras que se forman en la vesícula biliar, un pequeño saco situado justo debajo del hígado. Almacena la bilis liberada por el hígado, que ayuda a digerir las grasas.
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Estos cálculos se forman cuando el colesterol y otras sustancias presentes en la bilis se convierten en piedras. También pueden formarse si la vesícula biliar no se vacía como debería. A veces, los cálculos se forman en el conducto biliar común o en el conducto cístico, que transportan la bilis desde la vesícula biliar y el hígado hasta el intestino delgado.
En ocasiones, en lugar de cálculos se forma un material espeso llamado «lodo», que puede causar los mismos problemas.
Si los cálculos o el lodo obstruyen un conducto, suele ser necesario un tratamiento.
La mayoría de las personas con cálculos biliares no presenta síntomas; en cuyo caso, probablemente no se requiera tratamiento. Si hay indicios, suele ser dolor en el estómago o en la parte superior derecha del vientre que se extiende a la espalda o a la zona de los omóplatos. Si se obstruye el conducto biliar, puede aparecer dolor, fiebre, escalofríos, náuseas o vómitos.
Si acudimos al médico con estos síntomas, hará una exploración física y preguntará cuándo empezó el dolor, dónde está y si es continuo o intermitente. Si el facultativo sospecha de cálculos biliares, puede pedir una ecografía abdominal o análisis de sangre para confirmar el diagnóstico. A veces, los medicamentos pueden romper los cálculos biliares pequeños. Pero si se ha tenido más de un ataque de cálculos biliares, o si se padecen problemas derivados de ello, puede que sea necesario extirpar la vesícula biliar.
Para prevenir la formación de estos cálculos, se recomienda mantener un peso saludable. Y si se necesita perder peso, el médico y un dietista pueden ayudar a elaborar un plan, porque perderlo demasiado deprisa puede aumentar el riesgo de cálculos biliares.
Causa
Como hemos dicho, los cálculos biliares aparecen cuando el colesterol y otras sustancias de la bilis forman cristales que se convierten en piedras duras en la vesícula biliar. Por tanto, pueden formarse cuando hay demasiado colesterol en la bilis o cuando la vesícula no se vacía correctamente.
Qué incrementa el riesgo
Las probabilidades de formar cálculos biliares son mayores si:
- Se es mujer. Ellas tienen el doble de probabilidades de padecerlos que los hombres.
- Se tienen más de 55 años.
- Se es nativo americano o mexicano-americano. O
- Se tienen antecedentes familiares de cálculos biliares.
Hasta aquí, los factores en los que no tenemos control. Ahora, vamos con los que sí podemos modificar. El riesgo aumenta si:
- Se es obeso.
- Se pierde peso rápidamente.
- Se toman estrógenos. O
- No se come durante un largo periodo de tiempo, se practica ayuno.

Síntomas
La mayoría de las personas que tienen cálculos biliares no presentan síntomas. Cuando se presentan indicios, estos pueden incluir:
- Dolor en la boca del estómago o en la parte superior derecha del vientre. Puede extenderse a la parte superior derecha de la espalda o a la zona del omóplato.
- Dolor intermitente o constante. Puede empeorar al comer.
- Fiebre, escalofríos, náuseas o vómitos si un cálculo biliar obstruye un conducto biliar y provoca una infección.
- Coloración amarillenta de la piel y el blanco de los ojos.
El dolor puede durar de 15 minutos a 24 horas. Es frecuente el continuo entre 1 y 6 horas que empieza tras comer alimentos ricos en grasa. Las molestias pueden comenzar por la noche y ser lo bastante intensas como para despertarle a uno, pues impiden estar cómodo. Moverse no hace que el dolor desaparezca.
Qué ocurre
La mayoría de las personas con cálculos biliares no presentan síntomas ni necesitan tratamiento.
El problema más común es que un cálculo bloquee el conducto cístico que drena la vesícula biliar. Suele causar dolores intermitentes, conforme la vesícula se contrae y se expande. Los ataques de dolor suelen ser intensos y constantes. El dolor puede durar desde un cuarto de hora a un día entero. Es frecuente el dolor continuo durante 1 a 6 horas, y que empeora después de comer. Los síntomas suelen mejorar al cabo de unos días.
Si el dolor es intenso o si se ha tenido dolor de vesícula anteriormente, puede que sea necesario extirpar la vesícula.
En raras ocasiones, las concreciones biliares impiden el flujo de enzimas digestivas producidas por el páncreas, lo que puede inflamarlo. Esto se llama pancreatitis, y puede causar dolor abdominal intenso y repentino, pérdida de apetito, náuseas y vómitos, y fiebre.
Cuándo llamar
Hay que llamar a emergencias si:
- Se tiene dolor abdominal repentino o intenso.
- Se tienen problemas para respirar. O
- Se ha perdido el conocimiento.
Hay que llamar al médico si se tiene:
- Dolor que puede estar causado por cálculos biliares (dolor continuo de moderado a intenso en la parte superior derecha del abdomen).
- Dolor con fiebre, escalofríos, náuseas o vómitos que claramente no están causados por una infección del estómago ni por ningún otro motivo.
- Dolor en la parte superior derecha del abdomen, junto con un tono amarillo en la piel y la parte blanca de los ojos, orina de color marrón amarillento oscuro o heces de color claro.
- Síntomas de cálculos biliares y diabetes, o un sistema inmunitario debilitado.
Ahora, hablemos de otra opción:
Espera vigilante
Consiste en adoptar una actitud expectante. Uno mismo y el médico observan los síntomas para ver si se necesita tratamiento. Suele ser la opción por defecto ante un primer ataque de dolor por cálculos biliares.
Exámenes y pruebas
Si se tienen síntomas, el médico hará una exploración física y preguntará cuándo empezó el dolor, dónde está y si es irregular o continuo. Si sospecha de cálculos biliares, puede pedir pruebas de imagen o análisis de sangre para confirmar el diagnóstico.
La prueba más frecuente es la ecografía abdominal. El análisis de sangre permite saber si los cálculos biliares están causando otros problemas graves, o si los síntomas obedecen a otra causa.
Tratamiento
Sin síntomas, probablemente no se requiera tratamiento.
Si hay indicios y el primer ataque de cálculos biliares es doloroso, es posible que el facultativo recete analgésicos. Probablemente no se vuelva a tener otro ataque. La espera vigilante no suele causar problemas.
Si se sufre un segundo ataque, para prevenir más episodios, es posible que extirpen la vesícula biliar. A muchas personas se la extirpan y su cuerpo funciona bien sin ella.
Si no puede uno operarse, se pueden probar fármacos que descomponen los cálculos biliares.
Autocuidados
Conviene descansar hasta sentirse mejor.
Ojo con los medicamentos. Si el médico ha recetado uno para el dolor, hay que tomarlo tal y como lo ha recetado. Y si no lo ha prescrito, hay que preguntar si se puede tomar alguno sin receta. Por último
Es beneficioso evitar los alimentos que provoquen síntomas, especialmente los alimentos grasos. Estos pueden hacer que la vesícula biliar se tense y duela.
Cirugía
La cirugía para extirpar la vesícula biliar (colecistectomía) es el tratamiento de elección para los cálculos biliares que causan dolor moderado a intenso u otros síntomas. Estos no suelen reaparecer tras la ablación. Incluso si no se tienen síntomas, a veces puede realizarse una intervención quirúrgica para ayudar a prevenir los problemas derivados de los cálculos biliares.
La cirugía laparoscópica es la forma más habitual de extirpar la vesícula biliar. El médico introduce en el abdomen, a través de varios cortes pequeños, un instrumento de visualización iluminado y herramientas quirúrgicas. Las personas que se someten a esta cirugía suelen recuperarse en aproximadamente una semana.
La cirugía abierta implica un corte más grande. La vesícula se extirpa a través de él. Puede realizarse si la cirugía laparoscópica no es una opción. O puede realizarse cuando se detectan otros problemas durante la laparoscopia. Este tipo de cirugía requiere un periodo de recuperación más largo.
En otra entrada consideraremos en detalle si la cirugía es adecuada para el caso particular, considerando los beneficios, los riesgos, y hasta los posibles perjuicios de no someterse a ella.
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