Ayudar a alguien a comer

Si ayudamos a un familiar a comer, hay que armarse de paciencia. Puede que haya sufrido un ictus, que tenga problemas para tragar, con los dientes, o con la memoria. Sea cual sea la razón, tendremos que esforzarnos por que la comida resulte agradable. De hecho, es una excusa perfecta para charlar y apagar el televisor.

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Pero si no tiene apetito, poco se puede disfrutar. Así que tal vez hay que darle más peso a las comidas preferidas, cocinarlas con esmero, y presentarlas bien, de una en una.

¿A qué nos enfrentamos?


Algunas personas, tras un ictus, padecen disfagia, o sea, problemas para tragar. Es posible que no note la comida en uno o ambos lados de la boca. También pueden tener problemas para masticar o producir suficiente saliva. O tener otras afecciones que dificulten comer, hagan más probable que se atragante, o que aspire alimentos.
Esas otras afecciones pueden ser:
Problemas para ver o juzgar dónde están las cosas, especialmente en el lado del cuerpo afectado por el ictus.
Problemas para reconocer objetos comunes o recordar cómo se usan.
Parálisis, debilidad o problemas para controlar los movimientos (apraxia).
Problemas con el olfato, el gusto o el tacto.
Depresión, que puede causar pérdida de apetito y requiere tratamiento.

Los problemas para tragar suelen mejorar con el tiempo, pero a veces son de por vida. La disfagia requiere una estrategia muy detallada que escapa al alcance de este vídeo, pero dejo abajo un enlace a la entrada donde tratamos este tema.

Preparativos


Si tiene problemas para asir, hay cubiertos y tazas de mango grande fáciles de sujetar. También es buena idea usar pinzas para sujetar el mantel, y platos que no resbalen. Por cierto, si preparar la comida lleva mucho tiempo, tal vez vendría bien calentar la vajilla. Sobre todo, si tarda mucho en comer. En cualquier caso, hay que prestar atención a que no esté demasiado caliente, porque hay quien no nota bien la temperatura, y podría quemarse. ¡Ah! Y no nos olvidemos de la servilleta, en el regazo o bajo la barbilla.

Por otra parte, para que comer sea fácil, se pueden cortar las piezas más grandes en trozos chicos, usar frutas y verduras enlatadas o cocidas, que están blandas, o hasta hacer puré.

Por cierto, si se toman fármacos con la comida, puede que le cueste tragarlos. Seguro que en la farmacia hay alternativas.


Ayudar en la comida

La primera vez habrá que explicar cómo vamos a ayudar. Y si la persona no oye o comprende bien, usaremos gestos. Eso sí, si la comida es en la mesa, nos sentamos cerca, a su lado, para que nos vea, nunca de pie, mirando. ¿A quién no le incomoda que lo observen mientras come?

Si la persona come en la cama, hay que erguirla hasta un ángulo de unos 30 grados, lo que se logra con dos almohadas firmes. Y mantenerla así al menos media hora después de comer para prevenir que se atragante.

Y para que esta información no se te atragante, lo dejamos aquí, ¿vale? Muchas gracias por leer. ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?

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