¿Aspirina para prevenir infarto de miocardio e ictus?

La aspirina impide que se formen coágulos de sangre en las arterias. Los médicos a veces recomiendan tomarla a diario a personas con alto riesgo de infarto de miocardio o ictus. Pero la aspirina no es para todos, ya que puede provocar hemorragias graves. La decisión hay que tomarla junto con el médico, sopesando pros y contras.

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¿Cómo puede prevenir la aspirina un infarto de miocardio o un ictus?

La aspirina ralentiza la coagulación de la sangre al reducir la aglomeración de plaquetas. Las plaquetas son células que se agrupan y ayudan a formar coágulos sanguíneos. La aspirina impide que las plaquetas se aglutinen, ayudando así a prevenir o reducir los coágulos sanguíneos.
La mayoría de los infartos de miocardio y accidentes cerebro-vasculares están causados por coágulos sanguíneos. Estos pueden formarse en las arterias y bloquear el flujo de sangre rica en oxígeno al músculo cardíaco o a parte del cerebro.
Si la aspirina se toma a diario después de sufrir un infarto de miocardio o un ictus, prevendrá la formación de coágulos peligrosos.


Quién debe tomar ácido acetilsalicílico.


Quien haya tenido un infarto de miocardio podrá prevenir un segundo con aspirina. A esto se le llama prevención secundaria.

Esto mismo se aplica a quienes han tenido un ictus: la aspirina puede prevenir otro, o un accidente isquémico transitorio (AIT), que suele ser un signo de advertencia de ictus.

También pueden tomar aspirina las personas con un baipás, o una angioplastia, esto es, una desobstrucción quirúrgica de un vaso sanguíneo con un catéter. O que tienen una enfermedad arterial periférica.
Lo que no está tan claro es que sea bueno usar este fármaco en prevención primaria, es decir, si no ha habido infarto de miocardio o ictus. Hay que valorar el riesgo de tenerlos y el de sufrir hemorragias graves. En otras palabras: para que el médico recete aspirina, el riesgo de sufrir un primer problema cardíaco tiene que ser mucho mayor que el de tener hemorragias graves. Esto es difícil saberlo. Pero es más fácil saber…


Quién no debe tomar aspirina.


Tomar aspirina es mala idea si:
Se tiene úlcera de estómago.
Se ha tenido recientemente un ictus causado por una hemorragia cerebral.
Se tienen otros problemas de salud que aumentan el riesgo de sangrado.
Se tiene una alergia a la aspirina. O
Se tiene asma que empeora con la aspirina.
Supongamos que no tenemos nada de esto. Ahora la pregunta que surge es…


¿Cómo tomar aspirina de forma segura?

Antes de iniciar un tratamiento, hay que informar al médico sobre todos los fármacos (con o sin receta) y otros remedios que se toman, incluyendo vitaminas, hierbas medicinales y suplementos. Hay muchas interacciones que considerar, sobre todo, si se usan analgésicos a diario. Aunque los antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como el ibuprofeno y el naproxeno alivian el dolor y la inflamación de forma muy parecida a la aspirina, no afectan a la coagulación de la sangre del mismo modo. Los AINE que no son aspirina pueden aumentar el riesgo de sufrir un infarto de miocardio o un ictus. Así que no debe sustituirse la aspirina por otros AINE. Algo que no encontrarás en los prospectos es que la aspirina, el primer AINE descubierto, tiene propiedades únicas: a bajas dosis, hasta 100 mg, ralentiza la coagulación, pero con 500 mg este efecto se pierde, en favor de las propiedades antiinflamatorias.

De entrada, es mejor evitar tomar más de un AINE a diario; por eso quizá el médico recete paracetamol para tratar el dolor. Pero si se necesita tomar aspirina y otro analgésico AINE todos los días, el médico puede recomendar separar las tomas. Si se toman estas pastillas juntas es posible que la aspirina no funcione tan bien para prevenir un ataque al corazón o un derrame cerebral. Por tanto, conviene no tomar otro AINE ni 8 horas antes ni 30 minutos después de tomar la aspirina. Por ejemplo: se toma uno la aspirina, se espera media hora, y a continuación se toma el otro AINE.

En todo caso, si hay que tomar aspirina, mejor que sea con las comidas. Incluso así, puede irritar la mucosa del estómago, y a veces causar problemas mayores. Por cierto, el alcohol con aspirina propicia sangrado digestivo.

Por otra parte, antes de pasar por quirófano o el dentista conviene informar de que se está tomando aspirina, porque puede hacer sangrar más de lo normal. El profesional valorará si dejarla , y cómo. Especialmente si ya hay un stent en una arteria coronaria: el cardiólogo debería tener la última palabra.

Por lo demás, y en general, conviene estar atento a estas señales de alarma:
Sangrado nasal difícil de cortar.
Heces con sangre, negras, también llamadas melenas, o hemorragia rectal. U
Orina con sangre o de color rosa.

Y lo dejo aquí, no sea que te dé dolor de cabeza, y precises aspirina. Espero que hayas visto útil esta información, y que vaya muy bien. Muchas gracias por leer. ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?

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