Arritmias y extrasístoles

Normalmente, el corazón late con un ritmo regular, adecuado para el trabajo que realiza el cuerpo en cada momento. Hablamos de entre 60 y 100 latidos por minuto en reposo en adultos.

(Si lo prefieres, puedes recibir esta información en formato vídeo).

El corazón es una bomba formada por cuatro cavidades. Las dos superiores son las aurículas; las dos inferiores, los ventrículos. Funcionan gracias a impulsos eléctricos regulares. Pero cuando el corazón late demasiado deprisa, despacio o con un ritmo irregular, estamos ante una arritmia. Un cambio de ritmo puede sentirse como un latido extra fuerte (palpitación). O puede sentirse como un aleteo en el pecho. Los latidos precoces o extrasístoles suelen provocar esta sensación. Son latidos que se producen antes de lo debido, provocan una pausa, seguida de un latido más fuerte. Hablaremos de esto más adelante.
Un latido irregular de vez en cuando no suele ser preocupante si no provoca otros síntomas, como mareos, aturdimiento o dificultad para respirar.

Cambios de ritmo cardíaco menores

Muchos cambios en la frecuencia cardíaca son leves. No necesitan tratamiento médico si no se tienen otros síntomas ni antecedentes de cardiopatía. Fumar, tomar alcohol, cafeína, consumir ciertas pastillas para adelgazar o medicamentos para la tos y el resfriado pueden hacer que el corazón lata más deprisa o se salte un latido. Por supuesto, el ritmo cardíaco pueden cambiar cuando se está sometido a estrés o se tiene dolor. Una enfermedad o la fiebre pueden acelerar el corazón. Hasta el ejercicio intenso puede provocar a veces cambios en el ritmo cardíaco, más allá de lo normal.
Los suplementos dietéticos, como la adelfa o el lirio de los valles, pueden provocar latidos irregulares. Por su parte, los deportistas bien entrenados suelen tener frecuencias cardíacas lentas con pausas en el ritmo normal de vez en cuando. No hace falta estudiarlos a menos que haya otros síntomas, como aturdimiento y desmayo (síncope), o si tiene antecedentes familiares de problemas cardíacos.

Cambios de ritmo cardíacos más graves

Los latidos irregulares alteran el flujo de sangre, que puede disminuir si el corazón bombea demasiado despacio o deprisa.
Las alteraciones como la fibrilación auricular que se inician en las cavidades superiores pueden ser graves, pues inducen la formación de coágulos sanguíneos en el corazón. Se dice que es muy trombogénica. Esto, a su vez, aumenta el riesgo de ictus. Las personas con cardiopatías, insuficiencia cardíaca o antecedentes de infarto de miocardio deben prestarle mucha atención a cualquier cambio del ritmo cardíaco habitual.
Los latidos rápidos que se inician en las cavidades inferiores del corazón se denominan arritmias ventriculares. Incluyen la taquicardia y la fibrilación ventricular. Estas arritmias dificultan que el corazón bombee suficiente sangre al cerebro y al resto del cuerpo, por lo que pueden ser letales. Las arritmias ventriculares pueden deberse a enfermedades del corazón como problemas en las válvulas, riego insuficiente del músculo cardíaco (isquemia o infarto de miocardio), un músculo débil (miocardiopatía) o insuficiencia cardíaca.
Los síntomas de la taquicardia ventricular incluyen palpitaciones, sensación de mareo o aturdimiento, dificultad para respirar, dolor o presión en el pecho y desmayo o casi desmayo. La fibrilación ventricular puede provocar desmayos en cuestión de segundos. Si no se trata, puede matar. El tratamiento médico de urgencia puede incluir medicamentos y descargas eléctricas (desfibrilación).
El consumo de drogas estimulantes (como la cocaína o la metanfetamina) o el uso indebido de medicamentos con o sin receta pueden provocar alteraciones graves del ritmo cardíaco y poner en peligro la vida. Entre estos medicamentos se encuentran los recetados para el asma y los resfriados e, irónicamente, algunos fármacos para problemas cardíacos. Hasta la FDA ha prohibido la venta de efedra, un estimulante para perder peso y mejorar el rendimiento deportivo, por motivos de seguridad: se ha relacionado con infartos de miocardio, accidentes cerebrovasculares y algunas muertes súbitas.

Autocuidados de las arritmias

Para ayudar a controlar los síntomas leves, se puede reducir o dejar de consumir:

  •     Cafeína (como café, té, refrescos de cola y bebidas energéticas). Algunos medicamentos de venta libre contienen cafeína. Esta sustancia puede acelerar el pulso o provocar palpitaciones.
  •     Alcohol y tabaco. Contienen compuestos que pueden aumentar el ritmo cardíaco o producir arritmias.
  •     Ciertos medicamentos, como los descongestionantes.

Puede ser útil llevar un diario de los síntomas: cómo se sienten, pulso, y qué se estaba haciendo.
A veces las arritmias las producen el estrés o un ataque de pánico.
Desde luego, hay que llamar al médico si:

  • Hay cambios continuos en el ritmo cardíaco.
  • Aparecen mareos nuevos o más intensos. O
  • Los síntomas son más frecuentes o graves.

Hablemos ahora de las extrasístoles, que merecen apartado propio.

Contracciones ventriculares prematuras o extrasístoles

Son latidos que se producen antes de lo debido, como su propio nombre indica. Suelen percibirse como un latido saltado o un aleteo. Son frecuentes tanto en niños y adolescentes como en adultos.
Los latidos precoces pueden producirse en las cavidades del corazón superiores (aurículas) o inferiores (ventrículos). A un latido extra le sigue una pausa y luego un latido más fuerte. Es este el que crea la sensación de latido saltado o aleteo.
En personas sanas, las extrasístoles ocasionales no son preocupantes. Suelen desaparecer por sí solas. Pero hay que hablar con el médico si se acompaña de mareos, aturdimiento o desmayos.
Si se tiene una insuficiencia cardíaca o un infarto de miocardio, los latidos precoces pueden dar lugar a un ritmo cardíaco peligroso. Motivo sobrado para hablar con el médico.
La causa de las extrasístoles suele ser desconocida, pero son más probables por:

  •     Tener una cantidad excesiva o insuficiente de determinados minerales (electrolitos) en el organismo.
  •     Tener muy poco oxígeno en la sangre, lo que puede darse si padece EPOC o neumonía.
  •     El uso de algunos medicamentos.
  •     Consumir cafeína o alcohol.
  •     Fumar.

Y hasta aquí por hoy. Espero que hayas encontrado útil esta información. ¡Muchas gracias! ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?

Otros artículos

Si estás interesado en el proyecto y quieres más información, déjanos tus datos y nos pondremos en contacto contigo