
La insuficiencia cardíaca es una enfermedad en la que el corazón se contrae más débilmente de lo que requiere el organismo. Esto hace que la sangre se acumule en algunas partes, como las piernas o los pulmones, y que otros órganos no reciban la suficiente, como el cerebro o los riñones, lo cual hace que no funcionen del todo bien. Además, hace que ganemos peso por retener líquidos.
(Si lo prefieres, puedes acceder a esta información en formato vídeo).
Causas.
¿Cómo se llega a esta enfermedad? Una posibilidad es por el estrechamiento de las arterias del corazón, que limitan el aporte de sangre al músculo cardíaco. Esto se llama cardiopatía isquémica. Si el estrechamiento es lento y progresivo puede dar lugar a una angina de pecho, en la que no se interrumpe del todo el flujo de sangre, y produce dolor. Si la obstrucción es rápida y prácticamente completa, como la producida por un coágulo o trombo, estaremos ante un infarto de miocardio, que además de dolor, produce la muerte de la parte del músculo que ha quedado privada de sangre.
También puede llegarse a la insuficiencia cardíaca por alteraciones en el músculo del corazón, como las miocardiopatías, en las que el corazón se vuelve más rígido o se dilata, o las miocarditis, en las que el corazón se inflama, muchas veces por una infección vírica.
Otra forma de llegar a la insuficiencia cardíaca es por valvulopatías, que son disfunciones de las válvulas que regulan el paso de la sangre en el corazón.

Puede ser que haya un defecto congénito que obligue al corazón a realizar un mayor esfuerzo, y que rinda por debajo de lo que se requiere.
Si la persona padece una patología pulmonar que afecte al transporte del oxígeno y del dióxido de carbono, esto puede hacer que el corazón tenga que trabajar más, y que no llegue a cumplir del todo bien su cometido.
Hay también algunos factores sobre los que tenemos más control, como son el alcoholismo, el consumo de tóxicos, la diabetes, y por supuesto, la hipertensión, que es la causa más frecuente de esta enfermedad.
De manera menos frecuente, un ritmo cardíaco lento, rápido o irregular, mantenido en el tiempo, así como ciertas infecciones, la enfermedad renal, la anemia o la hiperactividad de la glándula tiroidea, pueden desencadenar la insuficiencia cardíaca. Pero en estos casos, se consigue gran mejoría cuando se corrigen las causas.
Por último, hay que decir que no siempre se encuentra la causa de la insuficiencia cardíaca.
Síntomas.
La insuficiencia cardíaca puede pasar desapercibida durante mucho tiempo, pero cuando aparecen los síntomas, suelen ser estos:
- Disnea, es decir, dificultad para respirar, debido a los fluidos o líquidos que se acumulan en los pulmones. Al principio ocurre tras realizar un esfuerzo físico, o al tumbarse, pero conforme avanza la enfermedad la dificultad respiratoria puede darse hasta sentados, o con muy poco esfuerzo. La acumulación de líquido en los pulmones también puede dar lugar a tos seca y sibilancias.
- Edemas o hinchazón. Si los riñones no cumplen bien su función debido a que no les llega suficiente sangre, el sodio y el agua no podrán eliminarse normalmente, sino que se acumularán en los tobillos, las piernas, y hasta los muslos y el abdomen. Esta retención de líquidos puede provocar un aumento repentino de peso.

- Cansancio, y debilidad muscular debido a que llega menos sangre a los músculos.
- Mareos, producidos porque no llega suficiente sangre al cerebro, por presión arterial baja, por efectos adversos de medicación, o por latidos irregulares. Puede uno hasta perder el conocimiento.
- Palpitaciones, que son latidos rápidos y/o irregulares.
- Falta de apetito, debido a la acumulación de líquido en el aparato digestivo, que da sensación de plenitud.
- Disminución de la cantidad de orina, o levantarse muy a menudo por la noche, debido a que el líquido acumulado en los tobillos y piernas vuelve a la sangre, y los riñones lo eliminan.
- Dificultad para dormir por no poder respirar bien, la tos y por tener que levantarse para ir al aseo varias veces.
Señales de alarma
(Aquí, en formato vídeo).
Durante el curso de la insuficiencia cardíaca se pueden presentar episodios de descompensación, casi siempre debidos a no cumplir las pautas de la dieta y/o de la medicación. Vamos a repasar cuáles son los síntomas que requieren atención, ordenados de mayor a menor gravedad:
Los síntomas que requieren atención inmediata son:
- Dolor torácico que no remite en reposo con nitroglicerina en 15 minutos. El dolor también puede localizarse en el abdomen, la garganta, los brazos, hombros o espalda.
- Disnea intensa y persistente, es decir, dificultad para respirar.
- Desmayo.
Hay que avisar al médico cuanto antes si:
- Aumenta la disnea, la dificultad respiratoria, incluso en reposo.
- Se despierta frecuentemente por disnea o tos.
- Se necesitan más almohadas para dormir, porque cuesta respirar al tumbarse del todo.

- Aumenta la frecuencia cardíaca, tiene más palpitaciones (que son latidos rápidos y/o irregulares), o se sienten mareos.
Por último, conviene comentar en las revisiones con el médico si:
- Hay un aumento rápido de peso.
- Se hincha el abdomen y aprieta la ropa.
- Hay más hinchazón en piernas y tobillos, sobre todo, al final del día, que mejora con el descanso.
- Aparecen náuseas, y falla el apetito, por la acumulación de líquido en el aparato digestivo y en el hígado.
- Aumenta la fatiga, el cansancio, y empeora la tos.
Bien, y hasta aquí por hoy. En la próxima entrada abordaremos qué tratamientos hay para retrasar el progreso de esta enfermedad crónica, es decir, incurable, y por tanto, mejorar el pronóstico y la calidad de vida. ¡Muchas gracias! ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?