Mantener a una persona con alzhéimer segura.

A medida que avanza el Alzheimer, u otra demencia igualmente incapacitante, la persona va perdiendo la habilidad de hacer las tareas del hogar. Pueden olvidar cerrar el grifo, apagar el fuego o el horno, cómo usar el teléfono, dónde están las cosas, e incluso el juicio sobre qué es peligroso.

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No queda más remedio que tomar medidas para hacer el hogar más seguro.

Conviene plantearse las siguientes mejoras:

  • Disponer alarmas de humo y detectores de monóxido de carbono en la cocina y en todas las habitaciones.
  • Anotar el número de emergencias con la dirección del domicilio junto al teléfono.
  • Colocar perillas de seguridad para los mandos del gas de la cocina.
  • Proteger los enchufes con tapas seguridad.
  • Poner fuera del alcance todos los medicamentos, el alcohol, y los productos químicos.
  • Eliminar o poner fuera del alcance todo tipo de armas, incluyendo tijeras y cuchillos, y cualquier otro objeto que pueda resultar peligroso.
  • Usar letreros, ya que las personas con Alzheimer pueden leer hasta la última fase de la enfermedad. Lo suyo es dar indicaciones sencillas para recordar qué es peligroso, o adónde ir.
  • Simplificar el hogar eliminando obstáculos tales como muebles o alfombras.
  • Si hay escaleras, disponer un pasamanos firme y cintas antideslizantes en los escalones. A no ser que sean peligrosas para la persona, en cuyo caso hay que bloquear el acceso.
  • Si el suelo resbala, habrá que realizar cambios, que no tienen que ser ni prohibitivos ni requerir obra. Además, todos los zapatos deben proporcionar un buen agarre. Por otra parte, hay que extremar las precauciones al fregar el suelo, y actuar con rapidez si se produce algún derrame.

Otros consejos para mantener su hogar seguro.

Las personas con Alzheimer tienden a confundirse cada vez más. También es posible que sus sentidos se alteren mucho. Hay que tenerlo en cuenta para hacer su vida más fácil y segura. Vamos a verlo sentido por sentido.

Vista

  • El contraste de colores entre suelos y paredes facilitará que puedan ver mejor.
  • Los estampados con patrones complicados pueden confundir a la persona.
  • Una cinta adhesiva de color llamativo en los bordes de los escalones prevendrá caídas.
  • Unos letreros con colores vivos o dibujos simples para marcar el baño, el dormitorio y la cocina facilitarán la orientación.
  • Cuidado con las mascotas pequeñas, que pueden hacer tropezar.
  • El exceso de espejos puede confundir a la persona con Alzheimer.

Tacto.

  • El agua no debe superar los 50 ºC. Y hay que comprobar la temperatura antes de que entre a la ducha o la bañera.
  • Marcar las llaves de agua con colores o con palabras será de gran ayuda.
  • Se evitarán quemaduras con letreros cerca del horno, el tostador, la plancha y de otras cosas que pueden calentarse. Puede poner: ¡Alto! o ¡No toque! ¡Muy caliente! ¡Ah, y al ponerlo hay que hacerlo de modo que el propio letrero no provoque un incendio!
  • Conviene acolchar con protectores las esquinas y aristas de los muebles que puedan resultar peligrosas.

Olfato

  • Insistimos en los detectores de humo, porque es posible que la persona con Alzheimer ya no pueda olerlo.
  • Hay que revisar a menudo la comida del frigorífico para tirar lo que esté en mal estado.

Gusto

  • Ojo con la sal, el azúcar y otros condimentos, si observamos que los utiliza demasiado.
  • Para una persona con Alzheimer, la pasta de dientes, el champú, el jabón, un perfume o el detergente pueden parecer y oler como comida. Así que será buena idea dejarlos fuera de su alcance.
  • No está demás tener a mano un teléfono de información toxicológica (91 562 04 20), ni repasar cómo hacer la maniobra de Heimlich por si se atraganta.

Oído

  • La música fuerte o ruidos diferentes a la misma vez pueden ser demasiado para una persona con Alzheimer.
  • Conviene limitar el número de personas que visitan a la vez. Y si hay una fiesta, conviene llevar a la persona a la zona más tranquila.
  • Si usa un aparato auditivo, habrá que revisar la batería y los ajustes con frecuencia.

¿Qué hay de la conducción?

Siempre llega un momento en que un conductor con Alzheimer representa un peligro para sí y para los demás. Pero es muy probable que la persona no lo vea así, y se ponga a la defensiva, porque reconocerlo será muy duro. Así que habrá que esmerarse en decírselo con mucho tacto.

Hay que pensar en alternativas para que pueda viajar por sí sola durante el mayor tiempo posible. Tal vez autobuses a precio reducido o gratis, servicios de taxi, viajes compartidos con otras personas mayores, o conductores que los llevan a dónde quieran ir, ya sean familiares, amigos, o voluntarios comunitarios.

La decisión de dejar de conducir no será de un día para otro, porque:

  • Una persona con fallos de memoria a veces puede ser capaz de conducir de forma segura. Pero puede ser incapaz de reaccionar con rapidez cuando sucede algo inesperado, lo cual puede ser peligroso. Lo determinante es el tiempo de reacción.
  • La persona puede ser capaz de cubrir distancias cortas por trayectos conocidos y de día, pero puede ser incapaz de conducir de forma segura de noche o fuera de sus recorridos habituales, por lo que habrá que actuar en consecuencia.

Pero si vemos que el vehículo tiene nuevos roces y abolladuras, o que tarda mucho en hacer sus trayectos porque se pierde, habrá que tomar medidas más drásticas, empezando por acompañarlo, y así juzgar mejor si es el momento de dejar de conducir.

Si se lo decimos y no nos hace caso, a lo mejor se lo hace al médico, por lo que conviene acudir a él antes de que sea demasiado tarde, o adelantar la revisión para renovar el carné de conducir. Pero si insiste, podemos esconder las llaves, aparcar en otro sitio, o desconectar la batería.

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