
Antes de entrar en materia, me gustaría aclarar algunos conceptos sobre prevención del cáncer. Cualquier cosa que aumente la probabilidad de desarrollarlo se llama factor de riesgo; cualquier cosa que la disminuya se denomina factor protector.
Algunos factores de riesgo pueden evitarse, pero muchos no. Por ejemplo, tanto fumar como heredar ciertos genes son factores de riesgo de algunos tipos de cáncer, pero solo fumar puede evitarse. El ejercicio regular y una dieta sana pueden ser factores protectores para ciertas enfermedades. Evitar los factores de riesgo y aumentar los factores de protección puede reducir el riesgo, pero no significa que no se vaya a padecer cáncer.
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Información general sobre el consumo de tabaco
El consumo de tabaco y nicotina es la principal causa de muerte prematura evitable en España: cuesta más de 60.000 vidas al año, más de 70.000 si sumamos a los fumadores pasivos. Con todo lo que comporta, no solo la pérdida de vidas, sino la carga de las enfermedades inducidas para la familia y la economía.
Fumar aumenta el riesgo de padecer cáncer de la cavidad nasal, boca, garganta, pulmón, esófago, estómago, páncreas, riñón, vejiga, cuello uterino y leucemia mieloide aguda.
Hablamos de un riesgo entre 2 y10 veces mayor que el de una persona que nunca ha fumado. El incremento depende de la cantidad de cigarrillos y desde cuándo los consume la persona.
Pero el tabaco se relaciona con muchas enfermedades, aparte del cáncer. Entre ellas se incluyen: enfermedades cardíacas, ictus, enfisema, bronquitis, cataratas, o enfermedades óseas.
Y recordemos que los mismos cancerígenos inhalados por los fumadores de tabaco los inhalan, en menor cantidad, las personas del entorno cercano. Estas tienen un mayor riesgo de padecer cáncer de pulmón y enfermedades coronarias. Pero los niños tienen mayor riesgo de padecer el síndrome de muerte súbita del lactante, de que les empeore el asma, de que tengan más infecciones de oído, y de que tengan más problemas respiratorios, como infecciones pulmonares, tos, sibilancias o dificultad para respirar.
Riesgos de fumar
Dejar de fumar mejora la salud de los fumadores de todas las edades.
Las personas que dejan de fumar reducen el riesgo de cáncer de pulmón entre un 30% y un 50% al cabo de 10 años, en comparación con las personas que siguen fumando, y reducen a la mitad el riesgo de cáncer de boca o esófago en los 5 años siguientes a dejar de fumar.
El daño causado por el tabaco es aún peor para las personas que han tenido cáncer: aumentan las posibilidades de recaída, de nuevos tumores, y de padecer los efectos adversos a largo plazo de los tratamientos.
Formas de dejar el hábito
Se han estudiado diferentes formas de dejar de fumar. Repasemos los métodos más utilizados para conseguirlo:
Asesoramiento:
Las personas que tienen incluso una breve sesión de asesoramiento con un profesional sanitario tienen más probabilidades de dejar de fumar. El médico puede preguntar sobre el hábito de fumar en cada visita, si se está dispuesto a dejarlo, aconsejar abandonarlo, o ayudar a planificar cómo (fijando una fecha, proporcionando material, recetando fármacos y agendando visitas de seguimiento).
Se vio en un estudio que los fumadores empedernidos que recibían asesoramiento médico, participaban en sesiones de grupo con otros fumadores para cambiar su comportamiento y utilizaban chicles de nicotina tenían más probabilidades de dejar de fumar que quienes no hacían nada de lo anterior. También presentaban un menor riesgo de cáncer de pulmón, otros tipos de cáncer, cardiopatías y enfermedades respiratorias.
Tratamiento farmacológico:
El médico puede recomendar esta opción si se quiere dejar de fumar, se ha intentado, pero no se ha conseguido.
Aquí se incluyen los productos de sustitución de la nicotina y los medicamentos sin ella. Las personas que utilizan cualquiera de estos fármacos tienen más probabilidades de dejar de fumar al cabo de 6 meses que las que utilizan un placebo o no se medican.
Los productos sustitutivos de la nicotina no la reemplazan del todo; es decir, contienen nicotina. Para reducir la cantidad de nicotina suministrada, se reduce lentamente el uso del producto. Esto puede ayudar a romper la adicción a la nicotina. Así se mitigan los efectos de la abstinencia, como sentirse deprimido o nervioso, tener problemas para pensar con claridad o para dormir. Se ha demostrado que estos productos, utilizados solos o combinados, ayudan a dejar de fumar. Entre estos se incluyen: chicles, parches, aerosoles nasales, inhaladores y pastillas de nicotina.
Desde luego, la nicotina, por sí sola, no es ni de lejos tan perjudicial como fumar. Los alquitranes, el monóxido de carbono y otras sustancias químicas tóxicas del tabaco causan los efectos nocivos.
Pero hay que decir que estos preparados también pueden causar problemas en algunas personas; especialmente, en las que padecen arritmias, hipertensión arterial no controlada, esofagitis, úlceras, diabetes insulinodependiente, o asma.
Afortunadamente, hay otros medicamentos que no contienen nicotina. Entre ellos se incluyen:
bupropión y vareniclina. Reducen la ansiedad por la nicotina y los síntomas de abstinencia. Sin embargo, pueden causar problemas psiquiátricos graves, como cambios de comportamiento, agresividad, ansiedad, nerviosismo, depresión, pensamientos suicidas e intentos de suicidio.
La vareniclina también puede causar problemas cardíacos graves.
Antes de empezar a tomar bupropión o vareniclina, hay que hablar con el médico sobre los importantes beneficios para la salud de dejar de fumar y el pequeño pero grave riesgo de problemas aparejado a ellos.
Para ayudar a tomar una decisión, daremos más detalles en otra entrada sobre estos medicamentos, comparándolos entre ellos.
Reducción del consumo de tabaco:
Los estudios demuestran que los fumadores que reducen su consumo tienen más probabilidades de dejar de fumar en el futuro.
Como es obvio, fumar menos no es tan útil como dejar el hábito del todo, y es perjudicial si se inhala más profundamente o se fuma más cantidad de cada cigarrillo para intentar controlar las ansias de nicotina. En los fumadores que no piensan dejar de fumar por completo, se ha demostrado que los productos sustitutivos de la nicotina los ayudan a reducir el número de cigarrillos que fuman, pero este efecto no parece durar en el tiempo.
Existen recursos en línea muy valiosos para reducir parcial o totalmente el consumo de tabaco. Recomiendo esta página, con información disponible en inglés y español: www.smokefree.gov
Por otra parte existen nuevos y diferentes tipos de productos de tabaco y nicotina, como los cigarrillos electrónicos, cigarros pequeños, pipas de agua y productos de tabaco sin humo aromatizados. Eso sí, se necesitan más estudios para comprender los riesgos y beneficios del uso de estos productos.
Y hasta aquí por hoy. Espero que hayas encontrado útil esta información. ¡Muchas gracias! ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?