Cómo evitar los desencadenantes de la insuficiencia cardíaca aguda

Los desencadenantes de la insuficiencia cardíaca son factores que empeoran los síntomas de esta. Alteran el delicado equilibrio del organismo, provocando la acumulación de líquido en los pulmones y el cuerpo. Esto dificulta aún más el bombeo del corazón. Como resultado, los síntomas de insuficiencia cardíaca empeoran, y pueden llevar a la persona a una insuficiencia cardíaca aguda.

(Si lo prefieres, puedes recibir esta información en formato vídeo).
La causa de un episodio así pueden ser tomar demasiada sal, saltarse una dosis de un medicamento o hacer demasiado ejercicio. No todas las personas son igual de sensibles ni reaccionan a los mismos detonantes. O sea, lo que puede provocar cambios en los síntomas en una persona puede ser inocuo para otra.


¿Cómo se pueden evitar los factores desencadenantes de la insuficiencia cardíaca aguda?

1.- Hay que prestar atención al peso y la condición.
Conviene pesarse sin ropa todos los días a la misma hora. Si hay un aumento de en torno a 1 kg en un día, o 2,5 en una semana, habrá que avisar al médico. Puede significar que la insuficiencia cardíaca está empeorando.
Conviene anotar cualquier cambio en las sensaciones, como una mayor dificultad para respirar, tobillos más hinchados de lo habitual, o si uno se siente más cansado de lo normal. Además, conviene tomar nota de cualquier cosa que se haya comido o hecho que pueda explicar estos cambios.
2.-Limitar el sodio.
Este elemento hace que el organismo retenga más agua, lo cual puede empeorar los síntomas de la insuficiencia cardíaca. La mayor parte del sodio se obtiene de los alimentos procesados. La comida rápida y las comidas de restaurante también suelen ser muy ricas en este elemento. El médico puede decir cuánto sodio es adecuado, y concienciarnos sobre los aportes de alimentos cocinados y envasados. En este sentido, es recomendable familiarizarse con las etiquetas; en concreto, con el aporte de sodio por ración, y ceñirse a ella para no excederse.
Por cierto, el sodio puede presentarse en otras formas distintas de la sal, como el glutamato monosódico, el citrato de sodio o el bicarbonato sódico. A veces es posible adquirir los platos preparados sin glutamato monosódico, ni sal. Pero en general, conviene reducir la ingesta de alimentos procesados, así como las comidas de restaurante, incluidos (o sobre todo)l os de comida rápida .
Reducir lentamente la sal es una forma de acostumbrarse a sabores menos salados.

Es mejor retirar el salero de la mesa, y optar por sazonar con ajo, zumo de limón, cebolla, vinagre, hierbas y especias. Pero no se debe recurrir a la salsa de soja, salsa para filetes, sal de cebolla, sal de ajo, mostaza o ketchup, a menos que estén etiquetados estos condimentos como «bajo en sodio» o «bajo en sal».
Son preferibles las materias primas frescas o congeladas, en lugar de enlatadas. Y si no hay más remedio que comprar latas, mejor que sean de productos bajos en sodio.
3.-Hacer ejercicio según las indicaciones.
El ejercicio moderado y regular es muy bueno para el corazón. Mejora el riego sanguíneo y ayuda a controlar el peso. Pero demasiado ejercicio puede sobrecargar el corazón y provocar una crisis de insuficiencia cardíaca.
Viene bien consultar al médico antes de empezar un programa de ejercicio. Él puede ayudar a elaborar un plan para mantenerse activo de forma segura.
En todo caso, al ejercitarse, hay que estar atento a los signos de que el corazón está trabajando demasiado. La actividad es excesiva si no se puede hablar durante la misma. Si falta el aire, aparecen mareos o duele el pecho, hay que sentarse y descansar. Y por descontado, no se debe hacer ejercicio si uno no se encuentra bien.
4.-Tomar los medicamentos correctamente.
Conviene ceñirse a las instrucciones dadas con la receta. Y llamar al médico si se tiene algún problema con la medicación. Por cierto, es buena idea hacer una lista de todos los fármacos que se toman, incluyendo suplementos o vitaminas sin receta, para llevarla al médico.
Esa lista facilitará tomar todos los medicamentos todos los días, a la misma hora, sin olvidar ninguno. También será de ayuda simplificarse al máximo la vida, y asociar las tomas con momentos concretos, como el desayuno, la comida, o al ir a dormir. Así será más fácil acordarse.
Y si sigue siendo difícil, siempre se puede recurrir a pastilleros diarios o semanales.

Es todo por hoy. Espero que hayas encontrado útil esta información. ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte? ¡Muchas gracias!

Otros artículos

Si estás interesado en el proyecto y quieres más información, déjanos tus datos y nos pondremos en contacto contigo