
Muchas personas mayores viven solas. Pueden ser familiares, amigos o vecinos. No importa la edad que tengan, o en qué grado se valen por sí mismos, incluso las cosas más pequeñas pueden ayudarlas a sentirse conectadas con los demás.
He aquí algunas ideas para lograrlo. (Si lo prefieres, puedes obtener esta información en formato vídeo).
Empezar preguntando por qué podemos hacer para ayudar. Así tendremos la oportunidad de preguntarles cómo están, y si necesitan algo. Quizá necesiten algo de la tienda, o les vendría bien una mano en el cuidado de sus plantas o su mascota.
Identificar a una persona de confianza, como un vecino, que sirva de contacto de emergencia y pueda verlo con regularidad.
Hacerles saber que pensamos en ellos, ya sea con una visita, una llamada, un mensaje de texto, una carta o un correo electrónico. Es buena idea adjuntar fotos de lo que se hace. En todo caso, seguro que apreciarán el detalle de tenerlos presentes.
Animarlas a encontrar a otras personas con intereses similares. Se puede empezar por preguntar qué les gusta hacer. Tal vez les agrade leer, en cuyo caso puede ser una buena idea conseguirle un carné de la biblioteca, o alentarlas a que se unan a un club de lectura. A lo mejor prefieren un club cultural, de turismo en grupo, o les atrae más la idea del senderismo. Quizá quieran cultivar alguna afición. O quieran sumarse a una causa política, y participar más en la comunidad en la que viven. Puede que les guste cocinar para otros. O por el contrario, sólo les motiva pasar tiempo con sus nietos.
Pasar tiempo con ellos al aire libre. No es mala idea dar un paseo o sentarse juntos fuera. El aire fresco y un cambio de entorno puede propiciar conectar de una manera distinta. De hecho nos da pie al siguiente punto:
Compartir historias. A algunos mayores les puede gustar revivir experiencias y tener la oportunidad de transmitir algunas palabras de sabiduría. Los mayores tienen mucho que enseñar. Nunca se sabe lo que se puede encontrar en esas viejas historias. Y por supuesto, es cuestión de compartir también con ellos algunas historias propias.
Crear oportunidades para compartir. Si a uno le gusta cocinar, se puede preparar algo para compartir. Y si no, se pueden intercambiar libros, películas o recrearse en colecciones. Pero el cine es una excusa estupenda de compartir tiempo y conversaciones, que sirve para casi todo el mundo
Ofrecer ayuda para hacer videollamadas. Así se sentirán conectados, aunque estén lejos. Es cuestión de encontrarles una aplicación fácil de usar. Eso sí, después hay que enseñarles a configurarla y a usarla. Por cierto, conviene tener en cuenta que la aplicación más recomendable para ellos quizá sea distinta a la que solemos usar.
Nada más por hoy, espero haber aportado información útil. ¡Muchas gracias! ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?