
La dispepsia es un síntoma común y puede incluir:
Dolor o molestias en el vientre.
Distensión abdominal.
Sensación de saciedad después de comer.
Náuseas.
Pérdida de apetito, y
Eructos.
La mayoría de las personas experimentan algún síntoma de dispepsia a lo largo de su vida.
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¿Cuáles son sus causas?
El tipo más común de dispepsia es la funcional. Se trata de una dispepsia sintomática, pero sin una causa clara.
A veces son otros problemas de salud conocidos los que provocan los síntomas. Algunos ejemplos son
Enfermedad por reflujo gastroesofágico o hernia de hiato.
Gastroparesia, un trastorno que retrasa el paso de los alimentos del estómago al intestino delgado
Un trastorno que afecta al movimiento de los alimentos a través de los intestinos, como el síndrome del intestino irritable.
Úlcera péptica (de estómago) o úlcera duodenal.
Incapacidad para digerir la leche o derivados lácteos (intolerancia a la lactosa).
Dolor por cólico biliar o colecistitis, es decir, inflamación de la vesícula biliar.
Ansiedad o depresión.
Efectos secundarios de la cafeína, el alcohol o los medicamentos, como la aspirina y fármacos similares, los antibióticos, los esteroides, la digoxina y la teofilina.
Aire tragado.
Cáncer de estómago.
Cuidados
Tal vez se puedan modificar algunos aspectos del estilo de vida para aliviar los síntomas de la dispepsia. He aquí algunas cosas que se pueden probar:
Intentar cambiar los hábitos alimentarios.
Si es posible, es preferible repartir la ingesta diaria en varias comidas pequeñas en lugar de dos o tres comidas grandes.
Después de comer, conviene esperar de 2 a 3 horas antes de acostarse. Los tentempiés nocturnos pueden empeorar los síntomas.
Evitar los alimentos que empeoran los síntomas. Por ejemplo, el chocolate, la menta, el alcohol, la pimienta, el picante, los alimentos ricos en grasas o las bebidas con cafeína, como el té, el café, los refrescos de cola o las bebidas energéticas.
Intentar dejar de fumar o reducir el consumo todo lo que se pueda. Hay programas y medicamentos para dejar de fumar que aumentan las posibilidades de dejarlo para siempre.
Si se padece dispepsia por la noche, se puede intentar elevar la cabecera de la cama de 15 a 20 cm colocando el somier sobre bloques o colocando una cuña de espuma debajo de la cabecera del colchón; añadir más almohadas no suele ayudar.
Evitar llevar ropa ajustada en la zona media.
Perder peso si es necesario. Perder sólo de 2 a 3 kilos puede ayudar. Seguramente el médico tendrá consejos útiles al respecto.
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