Mantener la independencia en las actividades cotidianas

Hoy queremos dirigirnos tanto a personas mayores como a sus familiares y cuidadores. Repasaremos cuáles son las opciones para conservar la autonomía, analizando los pros y los contras de cada una. Así estaremos en mejores condiciones para hablar de ello con el personal sanitario, y de elegir de acuerdo con los valores personales.

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Pérdida de independencia en las actividades cotidianas

A medida que se envejece, algunas personas pierden sus capacidades para realizar tareas de la vida diaria, como comer, vestirse, bañarse, limpiar la casa, cocinar, usar el teléfono, el transporte o administrar el dinero.

Pero ¿cómo se llega a esto? Bueno, conocer las causas más comunes nos puede ayudar a prevenir esa pérdida de autonomía. Veamos cuáles son:

– Reposo prolongado en cama, ya sea en casa o en un hospital.

– Efectos secundarios de la medicación.

– Necesidad de dispositivos invasivos, como un catéter, una bombona de oxígeno, una silla de ruedas u otras ayudas para caminar.

– Padecer más de una enfermedad al mismo al mismo tiempo.

– Empeoramiento de una enfermedad crónica. O

– Una crisis personal.

Además, conviene tener en cuenta ciertos factores de riesgo, que nos deberían poner en alerta:

– Pérdida o aumento de peso

– Menor velocidad al caminar

– Disminución de la fuerza de agarre

– Falta de equilibrio

– Problemas de pensamiento o memoria

– Depresión

– Alto consumo de drogas, incluidas el alcohol o el tabaco

– Pocos contactos y actividades sociales, o

– Bajo nivel de actividad física.

¿Quién debería plantearse un cambio para mantener su autonomía?

Personas de 65 años o más que hayan experimentado:

– una caída

– una limitación en el uso de un hombro brazo o mano; o, en general,

– una pérdida de capacidad para gestionar los propios síntomas, el tratamiento, las consecuencias

físicas y psicosociales, y los cambios en el estilo de vida que conllevan una enfermedad crónica.

Vamos ya con la primera de las 6 estrategias que vamos a considerar:

Actividad física adaptada a las personas mayores

El andar, o los ejercicios acuáticos, de equilibrio, fuerza o flexibilidad se pueden ¡y deben! adaptar a las personas mayores. Pueden realizarse individualmente, o con más personas; en casa o en instalaciones específicas. Las actividades deben producir una sensación de calor y dificultar un poco la respiración. ¿Cuánto? La medida es poder mantener una conversación, pero no poder cantar.

Beneficios

Un 12% mejora su capacidad para realizar actividades diarias gracias a la actividad física, y un 2% consigue andar más rápido. (Calidad de la evidencia baja).

Un 16% aumenta su resistencia (Calidad moderada), en tanto que los efectos sobre el equilibrio son algo contradictorios, y hay poca evidencia de que mejore. (Calidad muy baja). En cambio, hay buena evidencia de otros beneficios, como

– menor riesgo de enfermedades crónicas y muerte prematura

– independencia en las actividades cotidianas

– mejora de la forma física y la salud ósea

– menor riesgo de cardiopatías

– mejora del estado de ánimo

– menor riesgo de caídas y

– mejora del sueño.

Daños (Calidad muy baja)

Algunas personas tienen agujetas si empiezan su programa de ejercicios con demasiado entusiasmo. También se pueden experimentar otros problemas, como esguinces leves, tendinitis, dolor de articulaciones o exacerbación de la osteoartritis.

Un aspecto práctico del que hay que hablar es del tiempo que requiere el ejercicio para conseguir los beneficios: hay que esperar al menos 3 semanas si se ejercita uno 20 minutos, 3 veces por semana; o durante 2 horas una vez a la semana. En realidad, sea cual sea la duración y la frecuencia del ejercicio, lleva su tiempo.

Yoga

El yoga incluye prácticas físicas, mentales y espirituales que se originaron en la antigua

India. Consiste en realizar estiramientos como una especie de ejercicio físico de bajo impacto, y puede incluir meditación, visualización, ejercicios de respiración y música.

Beneficios (Evidencia moderada)

Un 63% de los practicantes aumentan su equilibrio gracias al yoga, y tienen más probabilidades de
tener una movilidad normal en comparación con los que no lo hacen.

Perjuicios (Evidencia no evaludada)

Los adultos mayores que practican yoga pueden sufrir efectos adversos leves, como dolor de rodilla, en la zona lumbar o tener alguna distensión muscular leve. Algunos también ven agravado un dolor lumbar ya presente.

También hay que considerar un aspecto práctico, y es que para sentir los beneficios se requieren al menos 8 semanas, practicando 1 o 2 veces por semana en sesiones de 1 hora. En fin, requiere más tiempo que las demás clases de ejercicios, como hemos visto.

Rehabilitación o terapia ocupacional a domicilio

Hablamos de servicios prestados por personal sanitario como terapeutas ocupacionales, fisioterapeutas y enfermeros. Permiten a la persona mayor seguir sus actividades y tareas cotidianas de forma independiente, según sus propios objetivos. Tras una evaluación inicial, el profesional sanitario preparará un plan de acción de cuidados, medidas preventivas y rehabilitación para compensar las limitaciones ya presentes en la persona. Completar el plan puede llevar al menos 6 semanas, dependiendo de las necesidades particulares.

Beneficios

El 25% de los beneficiarios mejoran su capacidad para realizar actividades cotidianas gracias a esta

intervención (evidencia moderada). No se reduce el riesgo de muerte, ni admisiones hospitalarias (evidencia muy baja), pero un 10% evita visitas a urgencias (evidencia baja), y 11% evitan su ingreso en un centro de cuidados de larga duración.

Perjuicios

Algunas personas mayores no quedan satisfechas con la rehabilitación o la terapia ocupacional en casa porque no se les consultó o informó adecuadamente, porque el programa duró poco, o porque observaron un trato distinto de unos pacientes a otros por parte de los profesionales.

Hay que tener en cuenta algunas cuestiones prácticas, como los posibles retrasos en el acceso a los servicios públicos, o el coste de los servicios privados.

Hogares inteligentes

Las casas inteligentes cuentan con tecnologías para controlar lo que ocurre y mejorar la experiencia de los residentes de la casa.

En el ámbito sanitario, estas tecnologías pueden utilizarse para vigilar la salud de los ocupantes, por

ejemplo, su peso, pulso, tensión arterial, caídas y movimientos. También pueden ayudar a

a mantener su bienestar, por ejemplo controlando la calidad del aire.

Beneficios
Es más probable que las personas mayores que viven en hogares inteligentes sean más capaces de realizar sus actividades cotidianas en comparación con los que no viven en ellos (evidencia baja).
Un 7% evita una hospitalización durante el primer mes de uso gracias a estas tecnologías (evidencia baja)
Por lo demás, la investigación actual no muestra ningún efecto de las tecnologías domésticas inteligentes sobre enfermedades o lesiones.

Perjuicios

A algunas personas mayores les preocupa volverse demasiado dependientes de estas tecnologías.

Al hablar de los aspectos prácticos, uno principal es el precio. Al coste de comprar e instalar los equipos suele sumarse el pago de una suscripción, que puede rondar los 120-150 €/mes.

Más cuestiones: hay que tener en cuenta que algunas personas mayores viven en zonas remotas o subatendidas, por lo que pueden tener dificultades para acceder a este tipo de tecnologías. También puede ser difícil para algunas personas familiarizarse con los sensores y el manejo de las tecnologías domésticas inteligentes. Por último, la instalación de partes del equipamiento en ciertas zonas, como el dormitorio o el baño, puede resultar complicada o molesta por su tipo o tamaño.

Programa de autogestión

Los programas de autogestión son intervenciones educativas y de apoyo que proporciona el personal sanitario para animar a las personas con enfermedades crónicas a desempeñar un papel más activo en su salud. El objetivo es aumentar las habilidades y la confianza para gestionar sus propios problemas de salud. Estos programas pueden incluir, además de la formación:

-información sobre la enfermedad y formación sobre habilidades y estrategias para gestionar las consecuencias de la enfermedad o discapacidad; y

-apoyo social mediante la comunicación con otros pacientes o profesionales.

Beneficios

Puede que quienes participen en estos programas sean más independientes en sus actividades cotidianas que los que no están inscritos en ninguno; si bien no parece afectar a la movilidad. (Calidad muy baja)

Entre el 12 y 17% de los participantes evitan una hospitalización durante el primer mes del programa. ( Calidad baja)

No se han encontrado aspectos negativos de estos programas, más allá de que algunas personas mayores los encuentran agotadores por el tiempo que requieren.

Ejercicios mentales

Consisten en realizar actividades y juegos que estimulen las capacidades mentales, por ejemplo, leer

crucigramas, o resolver sudokus. Estas actividades pueden hacerse individualmente o en grupo, bajo la supervisión de un profesional.

Beneficios

El 11% de las personas mayores mantienen o mejoran su capacidad para realizar actividades cotidianas gracias a los ejercicios, y el 22% aumenta su velocidad de procesamiento, es decir, disminuye el tiempo entre la recepción de una información y la respuesta a ella. (Calidad muy baja)

Perjuicios

Ciertas personas pueden sentirse algo ansiosas por hacerlo bien si los ejercicios se hacen en grupo.

Espera vigilante

Consiste en vigilar activamente la salud de la persona sin que ésta se someta a ningún plan, ni adopte cambios en su estilo de vida.

Beneficios

El mayor es evitar hacer un cambio si los resultados no son seguros. Y es que hay una cierta proporción de personas que, a pesar de realizar cambios para mejorar su independencia, no consiguen ninguna mejora. Lo cual puede frustrar.

Otro beneficio es evitar los inconvenientes o daños asociados a la estrategia de la que se trate, que hemos visto en cada una.

Por último, las cosas pueden mejorar sin hacer nada, como le ocurre al 49% de las personas mayores que se encuentran en esta tesitura. A este porcentaje puede contribuir que cada cual desarrolle estrategias particulares que se adapten mejor a sus condiciones concretas.

Perjuicios

Las personas que optan por la espera vigilante tienen menos probabilidades de mejorar su independencia que las que eligen una de las otras opciones mencionadas. (calidad muy baja).

Pero vigilar la salud sin someterse a ningún tratamiento ni realizar cambios de estilo de vida aumenta el riesgo de muerte (calidad alta), así como las posibilidades de ingresar en un centro de cuidados a largo plazo (calidad moderada).

También hay que computar aquí la sensación de impotencia que causa el verse en peligro de perder la autonomía, y no hacer nada al respecto, por la razón que sea. Esto, a su vez, puede propiciar que se perciba un deterioro en la calidad de vida.

En fin, como vemos, hay mucho que considerar. Espero haber ayudado a tomar una buena decisión. Sea cual sea, espero que vaya muy bien, ¡muchas gracias! ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?

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