Angina de pecho: opciones de tratamiento

Hay varias opciones para tratar la angina de pecho: cambios de estilo de vida, medicamentos o angioplastia y colocación de stents. Vamos a ver los beneficios de cada opción. Pero antes, conviene aclarar de qué problema estamos hablando.
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¿Qué es la angina de pecho?

La obstrucción de las arterias del corazón puede causar un tipo de dolor llamado angina de pecho. El dolor anginoso se debe a que el corazón no recibe suficiente oxígeno. Es importante tratar las obstrucciones que causan angina para evitar un ataque cardíaco y otras complicaciones.

¿Cuál es su causa?

La angina de pecho se produce cuando el músculo cardíaco no recibe suficiente oxígeno. En la mayoría de los casos, esto se debe a una escasez de sangre y oxígeno en el músculo cardíaco. Esto suele deberse a un estrechamiento de los vasos sanguíneos, ya sea por acumulación de placa (aterosclerosis), o porque las arterias se contraen (espasmos).

Si se tiene una angina estable, por lo general se puede predecir cuándo aparecerán los síntomas. Por ejemplo, tras realizar cierto esfuerzo, al exponerse al frío, si se está estresado, o al fumar.

En el caso de la angina inestable o el infarto de miocardio, los síntomas son diferentes. Por ejemplo, puede aparecer el dolor en reposo. Esto ocurre cuando el estrechamiento de los vasos sanguíneos o la formación de coágulos en las arterias coronarias ralentizan de repente el flujo sanguíneo al corazón.

¿Cuáles son los síntomas?

El síntoma más común es el dolor, presión o una sensación extraña en el pecho. Pero algunas personas lo notan en la espalda, el cuello, la mandíbula, la parte superior del vientre, o en uno o ambos brazos u hombros.

Otros síntomas son falta de aire, náuseas o vómitos, mareo o debilidad súbita, o latidos cardíacos rápidos o irregulares.

Las mujeres son algo más propensas que los hombres a presentar síntomas como falta de aire, cansancio, náuseas y dolor de espalda o mandíbula.

El tipo de tratamiento que recomiende el médico dependerá del tipo de angina que se tenga.

Tipos de angina

Los más comunes son la angina estable crónica y la angina inestable.

En la angina crónica estable el dolor torácico se produce cuando el corazón se esfuerza lo suficiente como para necesitar más oxígeno; por ejemplo al hacer ejercicio moderado o intenso o en situaciones de estrés mental. El dolor puede desaparecer con el reposo. El patrón de dolor (cuánto dura, con qué frecuencia se produce, qué lo desencadena y cómo responde al reposo o al tratamiento) permanece estable durante al menos dos meses.

En cambio, hablamos de angina inestable cuando aparece un dolor torácico nuevo o ha cambiado. Se cree que el dolor procede del músculo cardíaco. Este dolor es distinto al de la angina estable. Por ejemplo, puede ser más intenso o durar más de lo habitual, aparecer durante niveles de actividad más ligeros, o no mejorar con reposo o medicamentos.

La angina inestable es peligrosa y una señal de alarma de un infarto de miocardio. Si es éste el caso, hay que buscar atención médica de inmediato.

Otros tipos de angina son la angina variante, también llamada angina de Prinzmetal. Este tipo poco frecuente está causado por un espasmo en las arterias coronarias. Otro tipo, denominado angina microvascular, puede ser síntoma de una enfermedad en los pequeños vasos sanguíneos de las arterias coronarias.


Opciones de tratamiento


Si la angina es estable, es posible que se pueda controlar con cambios en su estilo de vida y medicamentos. La angina inestable requiere tratamiento inmediato en un hospital. Puede tratarse con medicamentos o mediante un procedimiento para colocar un stent coronario.

Medicamentos


Hay varios medicamentos que pueden mejorar los síntomas de la angina, entre ellos:

Aspirina. La aspirina y otros antiagregantes plaquetarios previenen la coagulación de la sangre. Esto facilita su paso a través de las arterias estrechas del corazón.
Nitroglicerina. Ensancha las arterias del corazón. Puede ayudar a controlar o aliviar el dolor torácico. Este fármaco está disponible en pastillas, aerosoles o parches.
Betabloqueantes. Ayudan a que el corazón lata más despacio y con menos fuerza. Esto alivia el dolor de la angina.
Estatinas. Suelen recetarse para tratar el colesterol alto. También pueden ayudar a evitar que los depósitos de grasa llamados placa obstruyan las arterias del corazón.
Antagonistas del calcio. Relajan y ensanchan los vasos sanguíneos, aumentando el flujo de sangre al corazón.
Ranolazina. Puede administrarse junto con los betabloqueantes o en lugar de éstos para tratar la angina de pecho. Suele utilizarse si los síntomas de la angina no mejoran con otros medicamentos.


Angioplastia y colocación de stents

La angioplastia, también llamada intervención coronaria percutánea, aumenta el flujo sanguíneo a través de una arteria obstruida y disminuye la angina.

Durante una angioplastia, un médico introduce un tubo fino y flexible llamado catéter en un vaso sanguíneo, normalmente en la ingle o la muñeca. En el extremo del tubo hay un pequeño globo. El médico infla el globo para ensanchar la arteria. Puede colocarse un pequeño tubo de malla metálica llamado stent para mantener abierta la arteria.

Este proceso puede durar entre 30 minutos y varias horas. Suele requerir al menos una noche en el hospital. Y el equipo sanitario dirá cuándo puede uno reincorporarse a sus actividades cotidianas.

A veces la obstrucción reaparece después de una angioplastia. El uso de un stent recubierto de medicamento puede ayudar a evitarlo.

Si la angina inestable o la angina estable afecta a algunas de las arterias principales del corazón y no mejora con la colocación de stents y otros tratamientos, puede ser necesaria una cirugía de baipás cardíaco. La cirugía de revascularización coronaria es una operación a corazón abierto. También se denomina baipás coronario.


Cambios en el estilo de vida


Una parte importante del tratamiento de la angina de pecho consiste en modificar el estilo de vida para mantener el corazón sano. Estos son los principales consejos:

Dejar de fumar. Ya sé que es fácil decirlo; por eso conviene pedir ayuda.
Seguir una dieta sana, con cantidades limitadas de grasas saturadas, grasas trans, sal y azúcar. Conviene incorporar frutas y verduras variadas, cereales integrales, carnes magras y productos lácteos bajos en grasa.
Mantenerse activo. El ejercicio regular y la actividad física ayudan a controlar la diabetes, el colesterol alto y la hipertensión.

Reducir el estrés, pero sin descargarse en otros. Hacer más ejercicio, practicar la atención plena y relacionarse con otras personas en grupos de apoyo son algunas formas de reducir y controlar el estrés.

Cómo elegir

Junto con el equipo médico se deben analizar los pros y los contras de cada tratamiento. Para la mayoría de las personas, los primeros pasos incluyen medicamentos y cambios en el estilo de vida. Si no funcionan, la angioplastia y la colocación de un stent pueden ser otra opción.

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