
Cualquiera puede tener que estar en la cama por mucho tiempo. Si no se cambia de postura pueden aparecer úlceras por presión. Las hay muy distintas: desde zonas enrojecidas de la piel hasta daños graves en los tejidos que llegan a lo más profundo del músculo y el hueso. Son difíciles de tratar y tardan en curarse. Y si no curan bien, pueden dar lugar a infecciones óseas, sanguíneas y de la piel.
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Estas lesiones por presión suelen producirse en salientes óseos, como los hombros, los codos, las caderas, la parte baja de la espalda, y los talones. También pueden producirse en los pliegues de la piel.
Se pueden prevenir cambiando de posición en la cama. Tal vez haya que recurrir a una sábana o a otra persona.
Girar a una persona en la cama
Antes de empezar, hay que avisar a la persona que queremos que se gire. Si tiene drenajes, tubos u otros equipos médicos, habrá que ajustarlos para que no estorben.
Si la persona puede ayudar, puede que nuestro papel sea el de facilitar que se desplace al lado opuesto de la cama con tal de que tenga espacio para rodar. Una vez ahí, nos acercamos al lado de la cama hacia el que queremos que ruede. Le pedimos a la persona que se tumbe boca arriba con las rodillas dobladas, y los brazos sobre el cuerpo. Y que ruede hacia nosotros. Tal vez podemos ayudar tirando de hombro y cadera.
Otra cosa es que la persona no pueda ayudar. Si no puede moverse, o le resulta muy difícil, habrá que recurrir a una sábana y a alguna otra persona. Es más fácil que dos personas giren a un gran dependiente, y puede ser peligroso que lo haga una sola. Además, esto hay que hacerlo con frecuencia: conviene cambiar de postura por el día cada 2 o 3 horas.
Colocar a la persona
Quienes van a ayudar se sitúan a ambos lados de la cama. Si es regulable, se debe bajar para que sea más fácil girar al paciente. Por cierto, debe estar bien cerca de la cabecera antes de iniciar la maniobra.
Ahora se saca la sábana para poder asirla desde ambos lados. Una vez estén todos de acuerdo, se levanta a la persona encamada con la sábana para dejarla en el lado desde el que va a rodar. Y se vuelve a colocar la sábana en su sitio.
Ayudamos a la persona a ponerse boca arriba con las rodillas dobladas; o por lo menos, con los tobillos cruzados en la dirección del giro. Y los brazos sobre el cuerpo. Solo queda girar a la persona con sumo cuidado, hacia ella y hacia uno, para evitar lesiones por gestos bruscos o posturas forzadas.
La mejor manera de mover a alguien en la cama es que lo hagan dos personas. Si el paciente puede moverse, aunque sea un poco, es posible que solo se requiera la ayuda de otra persona.
Cómo poner a alguien cómodo en la cama
Las almohadas hacen más cómoda la cama y evitan lesiones por presión.
Si la persona está de lado, se dispone una delante, a la altura del pecho, para que pase un brazo por encima; y hasta la pierna, para aliviar presión sobre la de abajo. Si se quiere evitar que ruede hacia atrás, se puede usar un cojín grande, u otra almohada haciendo un bucle: se mete un extremo bajo la nalga, se dobla, y se mete el otro por debajo del anterior.
Por último, se puede usar otra almohada para que el tobillo de la pierna que queda debajo no se apoye en la cama.
Si la persona está boca arriba, se debe colocar una almohada bajo las pantorrillas. Nada bajo los talones, que es una zona propensa a las úlceras por presión.
Si la cama es articulada, no se debe disponer la parte superior a más de 30 º, para evitar que la persona se deslice. Y cuando hayamos terminado, se alisa la sábana, y se hace la cama. Esto también contribuye al bienestar, ¿verdad?
Y otra cosa que también da bienestar es decir: Pues nada más por hoy, muchas gracias. ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?