
La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es una enfermedad que provoca una visión central borrosa. La borrosidad se debe a un daño en la mácula, una pequeña zona situada en la parte posterior del ojo. La mácula nos ayuda a ver los detalles finos de las cosas que estamos enfocando. Por tanto, dificulta las actividades que requieren una visión central nítida, como leer, conducir y reconocer caras. No afecta a la visión lateral, por lo que no conduce a la ceguera total.
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Hay dos tipos de degeneración macular: la húmeda y la seca. La forma seca es, con mucho, el tipo más frecuente. La forma húmeda, por su parte, se desarrolla más rápidamente y es más grave.
Puede tenerse cualquiera de los dos tipos en un solo ojo, pero con el tiempo también puede extenderse al otro.
¿Cuáles son las causas?
Esta degeneración macular es el resultado de un daño en las células nerviosas que detectan la luz en la parte del ojo llamada mácula. Se desconoce la causa del daño a las células nerviosas. Los genes y los antecedentes familiares pueden influir.
¿Cuáles son los síntomas?
El principal síntoma es la visión central débil o borrosa. Los objetos pueden parecer deformados o más pequeños de lo que son. Puede haber un punto en blanco en la visión central. Los síntomas pueden depender del tipo de degeneración macular: la seca se produce lentamente, en tanto que la húmeda se produce de forma repentina y es más grave.
¿Cómo se diagnostica?
El médico suele detectar esta enfermedad mediante un examen oftalmológico regular. Preguntará sobre los síntomas, problemas oculares anteriores y otras condiciones de salud. Es posible que haga algunas pruebas de visión, como una oftalmoscopia, una prueba de agudeza visual o la prueba de la rejilla de Amsler.
¿Cómo se trata?
Esta enfermedad no tiene cura. Pero ciertos tratamientos pueden retrasar la pérdida de visión.
En el caso de la degeneración macular seca, habrá que someterse a exámenes periódicos y vigilar la enfermedad en casa, porque a veces puede evolucionar a la forma húmeda. Algunos suplementos vitamínicos y minerales pueden ayudar a frenar la pérdida de visión. Pero conviene consultar al médico antes de tomar cualquier suplemento, porque algunos pueden tener efectos secundarios perjudiciales. Algunos estudios han descubierto que complementar la dieta con altos niveles de vitaminas C, E, luteína y zeaxantina, que son antioxidantes, y los minerales zinc y cobre puede ayudar a retrasar el progreso de la la enfermedad en fase moderada o grave. Pero no hay pruebas de que los suplementos sean útiles si no se tiene la enfermedad, o solo se tiene una forma leve de la misma. Dejo aquí el enlace estudio pertinente. (2).
El tratamiento de la degeneración macular húmeda a veces puede retrasar el deterioro de la visión central. Pero en la mayoría de los casos, el crecimiento de nuevos y frágiles vasos sanguíneos comienza de nuevo, y la enfermedad vuelve a aparecer. El principal tratamiento es un medicamento que se inyecta en el ojo. Se trata de un medicamento anti-VEGF. El factor de crecimiento del endotelio vascular (VEGF) es una proteína producida por las células del organismo. El VEGF produce nuevos vasos sanguíneos cuando el cuerpo los requiere.
Estudio
Panel de Retina/Vítreo de la Academia Americana de Oftalmología (2015). Degeneración macular relacionada con la edad (Patrón de práctica preferido). San Francisco: Academia Americana de Oftalmología. http://www.aao.org/preferred-practice-pattern/age-related-macular-degeneration-ppp-2015.
Los medicamentos anti-VEGF, como el aflibercept (Eylea®), el bevacizumab (Avastin®) y el ranibizumab (Lucentis®), pueden ralentizar la pérdida de visión, e incluso, en algunas personas, mejorarla. Y en el horizonte hay iniciativas muy prometedoras, como la de Limnopharma.
A veces pueden recomendarse otros tratamientos, como la terapia fotodinámica. Esta terapia utiliza un medicamento sensible a la luz para bloquear los vasos sanguíneos anormales situados bajo la mácula. El médico también puede recomendar la cirugía láser, que utiliza un intenso haz de luz para quemar pequeñas zonas de la retina y los vasos sanguíneos anómalos situados bajo la mácula.
Dado que la degeneración macular húmeda suele provocar una pérdida rápida y grave de la visión central, es importante no retrasar el tratamiento recomendado por el médico.
¿Cómo hacer frente a los cambios en la visión?
Para hacer frente a esta enfermedad, se puede recurrir a utilizar lupas, una iluminación más brillante y libros con letra grande. El médico puede sugerir ponerse en manos de un terapeuta ocupacional o un especialista en rehabilitación. Puede que haya organismos públicos que ofrezcan estos servicios. El avance de esta enfermedad, como es fácil comprender, puede suponer cambios muy profundos en la vida de quien la padece. Es conveniente hablar con el médico si uno se siente sobrepasado, muy triste o desesperanzado.
¿Qué incrementa el riesgo?
Los principales factores de riesgo de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE) son, en primer lugar, y como su propio nombre indica, la edad; en concreto, tener más de 55 años. Y el riesgo aumenta con los años.
También influye tener antecedentes familiares de la enfermedad, o si un pariente cercano la padece.
La raza tiene un rol: si se tienen antepasados del norte de Europa, puede haber un mayor riesgo.
El tabaquismo, cómo no, también aumenta las probabilidades de desarrollar esta enfermedad.
Existen otros factores de riesgo para desarrollar esta enfermedad, y quien quiera profundizar, puede hacerlo en la nota bibliográfica que dejo aquí debajo.
Referencia
Flaxel CJ, et al. (2020). Patrón de práctica preferido para la degeneración macular relacionada1 con la edad. Ophthalmology, 127(1): P1-P65. DOI: 10.1016/j.ophtha.2019.09.024.
Pero, en resumen, son éstos:
Tener depósitos en la parte posterior del ojo, llamados drusas. Los ojos con depósitos de drusas grandes y blandas tienen un mayor riesgo de desarrollar vasos sanguíneos anormales y degeneración macular húmeda.
Tener una dieta rica en grasas saturadas y colesterol.
No consumir suficientes carotenoides, vitaminas antioxidantes y zinc en la dieta.
Prevención.
No se puede prevenir la degeneración macular asociada a la edad. Pero hay algunas medidas que se pueden adoptar para reducir el riesgo de padecerla. Es importante someterse a exámenes oculares periódicos. Estos pueden ayudar a descubrir si se corre el riesgo de padecer la enfermedad; o si ya se padece, se puede detectar de forma precoz. Lo que a su vez puede retrasar la pérdida de visión.
Desde luego, es mejor no fumar, porque incluso después de dejar de fumar, este mayor riesgo de padecer la enfermedad puede persistir durante muchos años.
Conviene hacer ejercicio con regularidad y mantener un peso saludable.
Por otra parte, las personas que tienen un mayor riesgo de padecer esta enfermedad deben utilizar una tabla de Amsler; hay versiones que se pueden llevar a casa.
Síntomas.
Esta enfermedad puede provocar estos síntomas:
La visión central se vuelve tenue, borrosa o menos nítida. Este es el principal síntoma de la degeneración macular.
Las líneas rectas empiezan a aparecer onduladas o curvadas. Suele ser el primer síntoma de la degeneración macular húmeda.
Los objetos aparecen deformados, distorsionados o más pequeños de lo que realmente son.
Aparece un nuevo punto ciego en el campo visual central.
La lectura requiere más luz que antes.
Resulta más difícil ver claramente las caras de las personas.
Se pierde visión central que no desaparece o empeora con el tiempo.
La degeneración macular seca se produce lentamente. Los cambios en la visión pueden ser tan graduales que no se noten. Puede padecerse durante varios años antes de que afecte a la capacidad para leer, conducir y realizar actividades cotidianas.
La degeneración macular húmeda se produce de forma repentina. Los síntomas aparecen súbitamente, y empeoran rápidamente.
Qué ocurre.
En la degeneración macular seca asociada a la edad (DMS), las células y los vasos sanguíneos situados bajo la mácula empiezan a adelgazar y a romperse a medida que envejecen.
Si sólo se tiene en un ojo, es posible que se no aprecien los pequeños cambios en la visión, ya que el ojo no afectado compensa automáticamente los problemas de visión del otro.
Un pequeño porcentaje de personas con este tipo de degeneración macular acaba desarrollando la húmeda. Suele provocar cambios más graves en la visión y hasta su pérdida.
La degeneración macular húmeda comienza con el crecimiento de vasos sanguíneos anormales bajo la mácula. Estos vasos sanguíneos se rompen con facilidad. Pierden sangre y líquido y provocan tejido cicatricial, todo lo cual empuja contra la mácula.
Cuándo llamar.
Hay que contactar con el médico si:
Se tiene una pérdida de visión repentina y que progresa rápidamente.
Se nota súbitamente un nuevo punto blanco u oscuro en el centro de la visión que no desaparece.
Las líneas rectas aparecen onduladas o curvadas, o los objetos empiezan a cambiar de tamaño o forma, es decir, parecen distorsionados.
Se necesita más luz para leer que antes.
Los colores parecen desvaídos o menos vivos que antes.
La visión se torna más borrosa.
El médico nos remitirá a un oculista si es necesario.
Espera vigilante.
La espera vigilante significa que hay que esperar y ver. Si embargo, no es la opción adecuada si hay cambios repentinos o una pérdida de visión rápida. En estos casos, el tratamiento inmediato puede frenar la pérdida de visión causada por la degeneración macular húmeda. Y retrasar el tratamiento podría suponer una mayor pérdida de la visión central..
En cambio, si se tiene degeneración macular seca, la espera vigilante está bien. Es posible que nunca se llegue a perder visión hasta el punto de interrumpir el estilo de vida habitual.
Exámenes y tests.
Una prueba de agudeza visual comprueba la visión central, la cual empeora con el tiempo en una persona que tiene esta enfermedad. Esta prueba permite medir si la visión ha empeorado, y a qué ritmo, desde el último examen.
La oftalmoscopia permite al médico observar el interior del ojo para comprobar si hay signos de esta enfermedad.
La prueba de la rejilla de Amsler es una de las formas más sencillas de detectar la degeneración macular húmeda, porque si se tiene, las líneas de la cuadrícula aparecen onduladas o curvadas en lugar de rectas, o se puede ver un punto en blanco o un agujero en parte de la cuadrícula.
La Academia Americana de Oftalmología recomienda que todas las personas de entre 40 y 54 años se sometan a un examen oftalmológico completo cada 2 ó 4 años. Esto ayuda a detectar esta enfermedad a tiempo.
Comprobación de la visión con la rejilla de Amsler.
Una cuadrícula de Amsler es un gráfico con líneas horizontales y verticales que forman cuadros. Tiene un punto en el centro. El médico puede darnos una rejilla para utilizarla en casa.
Si se suelen llevar gafas de lectura, hay que ponérselas, y colocar la rejilla a una distancia de lectura normal. Se tapa uno el ojo derecho, y con el ojo izquierdo, miramos la rejilla. Nos concentramos en el punto del centro, pero prestamos atención a las líneas que lo rodean. Y repetimos la operación con el ojo izquierdo cubierto y el ojo derecho enfocado en el punto.
Si se tiene degeneración macular, las líneas pueden aparecer onduladas o curvadas, o puede se aprecie una zona en blanco u oscura en el centro de la cuadrícula.
Y hasta aquí por hoy, espero que hayas visto bien esta información, y la encuentres útil. ¡Gracias por llegar hasta aquí! ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?