
Que una persona a nuestro cuidado se niegue a comer, o todo lo contrario, nos puede dejar sin saber qué hacer. Pero afortunadamente hay muchas cosas que podemos probar:
(Si lo prefieres, puedes recibir esta información en formato vídeo).
- Si se trata de algo repentino, tendremos que asegurarnos de si el problema está en que la prótesis se ha desajustado, o si tiene alguna llaga en la boca.
- Hay que procurar que las comidas sean compartidas, que sea un momento agradable y relajado, y no de crispación. Precisamente, para evitar esa crispación deberíamos medir nuestras reacciones, y evitar el catastrofismo, los llantos, los gritos y las amenazas.
- Hasta un poco de música, o poner flores pueden ayudar a hacer de la comida algo especial.
- Si la condición de la persona lo permite, hay que darle la misma comida que a los demás. O cuando menos, respetar en lo posible sus gustos anteriores.
- Ni que decir tiene que hay que esforzarse por presentar la comida de forma atractiva, que huela bien y resulte apetitosa.
- No es buena idea discutir por la comida, ni forzar la alimentación. Es mejor darse un respiro en un momento dado. Seguramente comerá mejor cuando tenga más apetito.
- La comida principal debería ser el almuerzo, por lo que podremos disminuir las cantidades en el desayuno y en la cena.
- Podemos enriquecer las pocas tomas que realice con leche en polvo o complementos alimenticios orales, de venta en farmacias. Ya hicimos un vídeo monográfico para responder a las dudas más frecuentes.
- Fijar un horario nos viene bien para acostumbrar al organismo, y que se haga más fácil la ingesta. Asimismo, hacer ejercicio ayudará a abrir el apetito.
- Si al horario fijo le añadimos ciertos ritos, como el lavado de manos, el disponer la misma servilleta y la misma vajilla, siempre en el mismo sitio, estaremos predisponiendo a la persona.
- Los platos hay que servirlos de uno en uno, y con cantidades moderadas, sin llenarlos.
- Si tiende a retener los alimentos en la boca, tal vez es porque le cuesta tragar, por lo que habrá que optar por alimentos jugosos que estimulen la salivación.
- Nada de distracciones, ni televisión, ni niños jugando alrededor.
- Puede que la persona sienta algo de vergüenza, en cuyo caso hay que ofrecer intimidad para que pueda comer como prefiera.
- Por último, si prevemos que la vajilla puede acabar en el suelo, podemos optar por modelos irrompibles.
- ¿Y si se niega a beber? Pues podemos buscar excusas fuera de las comidas para compartir té, café o zumos. Estos últimos pueden ofrecerse en envases herméticos y opacos. Además, podemos ofrecer alternativas, como frutas, batidos, gelatinas, o líquidos espesados.
¿Qué hacer si quiere comer continuamente?
Puede que la razón de fondo para este comportamiento sea el aburrimiento. Así que es bueno que la persona a nuestro cuidado tenga programadas actividades todos los días. Aparte de esto, hay algunas cosas más que podemos hacer:
- Ofreceremos raciones más pequeñas para repartir toda su comida en más tomas.
- Conviene que las comidas sean bajas en calorías: frutas, líquidos, verduras, productos desnatados, etcétera.
- Además, optaremos por comidas que ofrezcan cierta dificultad para su ingesta, como verdura troceada muy fina, tiras de hortalizas, y así. La idea es ralentizar la comida para favorecer que la señal de saciedad llegue pronto en relación a la cantidad ingerida.
- Si traga sin masticar, mejor ofrecer la comida tibia, y que sea fácil de digerir.
- Es mejor ahorrarnos las discusiones, y emplear esas energías en procurarle ocupaciones.
Es todo por hoy, muchas gracias por leer. ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?