
Todos sabemos lo necesaria que es la ducha o el baño para sentirse bien; de hecho, es una de las mejores cosas que podemos hacer por el bienestar de nuestro familiar dependiente. Hoy vamos a ver cómo enfrentarnos a esta tarea, todo un desafío si la persona padece alguna demencia o serias limitaciones en su movilidad. Idealmente, el baño debería estar adaptado, pero tanto si lo está como si no, hay una serie de pautas que nos harán más fácil este deber.
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- Lo primero es que tratemos de seguir sus costumbres anteriores, y procurar que se instaure el hábito a la misma hora del día, para la persona no se sienta confundida.
- Hay que invitarla a darse un baño o una ducha hablándole suavemente, con calma, haciéndole ver que después se sentirá muy a gusto.
- Si hay más personas en la vivienda, convendrá cerrar la puerta del aseo para favorecer la intimidad.
- Debemos realizar todo el proceso despacio, sin prisas, tanto por el bienestar de la persona y el nuestro, como para prevenir accidentes.
- Esto no significa que la persona deba permanecer más de 20 minutos en el agua.
- No debería haber corrientes en el aseo, y sí caldeado a una temperatura agradable. El agua, deberá estar entre 39 y 44 ºC.
- Hay que acompañar a la persona para que se desvista sin prisas. Pero sobre todo, hay que velar por que no se caiga al entrar o salir de la bañera. De hecho, para salir de la bañera conviene vaciar el agua y cubrir a la persona con una toalla.
- Si puede hacerlo, le pediremos que se enjabone y se aclare, y le facilitaremos, si lo necesita, cepillos y esponjas especiales para alcanzar las partes más difíciles. Nosotros nos limitaremos a vigilar todo el proceso.
- No está demás usar las ayudas técnicas a nuestro alcance, como asideros bien anclados o sillas de ducha, por si se siente inestable. De hecho, los mayores a menudo sufren desmayos bajo el agua caliente.
- Tras salir de la bañera, toca secar a conciencia, insistiendo en los pliegues y las zonas de riesgo. Para secar la espalda existen toallas con lazos que facilitan la tarea y evitan caídas.
- El momento del secado es idóneo para observar si hay irritaciones o alteraciones en la piel.
- La piel de los mayores tiende a resecarse, y esto, a su vez, puede producir irritaciones o heridas, por lo que es muy aconsejable aplicar una crema hidratante.
- Y por último, el vestido. Si es capaz de vestirse, le iremos proporcionando la ropa limpia de forma tranquila y ordenada.
Bien, esto es todo por hoy. En la próxima entrada veremos cómo lavar a alguien que no puede moverse de la cama. ¡Muchas gracias por leer! ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?