
Las condiciones en que tenemos que cuidar de un dependiente, muchas veces distan de ser las idóneas. Sobre todo, si la situación se ha presentado de repente. Así que es muy importante conocer y seguir unas pautas para realizar movilizaciones y transferencias, con tal de minimizar los riesgos para la salud propia y del dependiente. ¡Vamos a verlas!
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Pautas generales.
- Evitar que el familiar se agarre a nuestro cuello.
- Al mover el tronco del dependiente procuraremos que mire hacia abajo, para que flexione el cuello y así prevenir lesiones.
- Explicar al familiar lo que se le va a hacer, para alentarle a participar y a ayudar en la medida en que pueda.
- Tiene que haber buena comunicación para que las transferencias sean coordinadas. Y después de realizada, podemos preguntar qué tal lo hemos hecho, por si hay margen de mejora.
- Hay multitud de ayudas técnicas para realizar las transferencias de forma cómoda y segura, merece la pena investigar un poco. Existen dispositivos que ni imaginábamos, y muchos de ellos pueden hasta alquilarse.
- Mover a la persona de forma suave y continua, evitando brusquedades.
- Proteger al familiar con nuestro cuerpo, sosteniéndolo y proporcionándole el mayor apoyo posible.
- Adoptar antes de la movilización la posición correcta, para realizarla de manera eficiente y segura. Así, la tensión se distribuirá por todo el cuerpo:
- Espalda recta.
- Rodillas flexionadas.
- Carga cerca del cuerpo.
- Pies separados unos 30 cm.
- Cuerpo orientado hacia donde se va a hacer el movimiento.
- Usar apoyos, y toda ayuda disponible. Pero sobre todo, la cabeza.
- Agarrar con firmeza.
- Contrapesar con el cuerpo, de modo que el centro de gravedad quede siempre entre ambos.
- Pedir ayuda en los momentos difíciles, nada de heroicidades.
- Si en el movimiento participan varias personas, deben ponerse de acuerdo previamente, y en el momento de la maniobra, uno la dirigirá.
- Los cambios de postura en personas encamadas deben hacerse cada 2-3 horas, con descanso nocturno de 6-8 horas, siempre que sea posible. El objetivo es evitar las úlceras por presión.
- Es habitual que una persona que permanece mucho tiempo sentada acabe deslizándose, por lo que ella misma, o con ayuda, deben rehacerse para mantener una postura correcta. Además, y si son capaces, deberían elevar el cuerpo cada cuarto de hora aproximadamente para liberar la presión sobre los glúteos, apoyándose en los reposabrazos.
- Las posturas en que puede colocarse a la persona y que se deben ir alternando son: boca arriba, sobre el lado derecho, sobre el izquierdo, sentada y, en algunos casos, boca abajo.
- En toda movilización, y tras terminar la transferencia, es importante asegurarse de la correcta alineación del cuerpo de la persona cuidada. Esto quiere decir que todas las partes del cuerpo se encuentre en una posición adecuada, y si es preciso, se recurra a almohadas y cojines, con tal de evitar la excesiva presión sobre prominencias óseas o áreas más sensibles de la piel.
Y hasta aquí las consideraciones generales. En los próximas entradas hablaremos de aspectos más específicos, como las posturas encamado y sentado, y los dividiremos para facilitar su consulta cuando haga falta.
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