¿Dejar de conducir?

Al envejecer se pierden vista, oído y reflejos. Por eso hay que superar exámenes periódicos.

Al envejecer se pierden vista, oído y reflejos. Por eso hay que superar exámenes periódicos. Pero se quedan cortos, a la vista de que las personas de 70 en adelante mueren cada vez más en accidentes de tráfico en relación a los demás grupos de edad. Al menos, en España.

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Sin duda, perder capacidades y ser más frágil explican en parte este hecho. También habrá razones sociales y económicas, pero nos interesa más lo personal, entender qué hace que alguien mayor pase a ser un peligro para sí y los demás.
No hay una edad legal máxima para conducir. Cada persona es diferente. Pero se sabe que la mayoría de la gente conduce entre 7 y 10 años más de lo que debería. Esto concuerda con que creemos que somos mejores conductores que los demás. Pero hay señales que deberían tenerse en cuenta, como que los demás conductores pitan con frecuencia, aparecen daños en el coche, cuesta mantenerse en el carril, o la persona se pierde hasta en trayectos que conoce. Pero, ¿cómo llega uno aquí? Para responder a esto hay que entender


Cómo afecta la vejez a conducir.

Se pierden reflejos, por lo que no se reacciona lo bastante rápido. Para compensar, la persona puede ir más lenta, tal vez demasiado.

También la debilidad muscular y la rigidez articular pueden hacer difícil mirar atrás al aparcar, por ejemplo. O comprobar los ángulos muertos.

Si se oye poco es fácil que no se perciban los peligros acercase, o se reaccione tarde a las sirenas de los vehículos de emergencias.


Pero de todos los cambios, la pérdida de visión es el más importante. Y no hablamos solo de que se vea borroso. Una persona de 60 años necesita 10 veces más luz que una de 19. Por eso conviene evitar conducir de noche, si es posible.

Por otra parte, a los ojos les cuesta cambiar de enfoque con la edad. Los conductores jóvenes solo necesitan un par de segundos para enfocar de cerca a lejos, como cuando se pasa del salpicadero a la carretera. Los conductores de más de 40 años necesitamos 3 segundos o más. Y cuantos más años, más tiempo requieren los ojos.


Hasta los colores, especialmente el rojo, se perciben peor con la edad. Algunos conductores añosos tardan el doble de tiempo que los jóvenes en ver las luces de freno. De hecho, conocí a una persona mayor que apenas veía los semáforos, y que simplemente imitaba a los demás coches: si se paraban, frenaba; al ponerse en verde, le pitaban, y arrancaba.


Por último, también puede empeorar la percepción de la profundidad y la visión lateral, de modo que es más difícil juzgar la velocidad a la que se mueven otros coches.
Vale, ya sabemos cómo afectan los años, por así decir, a la conducción. Pero,

Cómo saber que hay que dejar de conducir.


Es posible superar un examen médico y, sin embargo, ser un peligro al volante. Veamos algunas pistas:
-Tener encontronazos a menudo con otros conductores.
-Que cueste mover el pie entre el acelerador y el freno, o confundirlos.
-Los familiares se preocupan por la forma de conducir.
-Ansiedad por conducir.
-La sensación de que otros usuarios van como locos, aparecen de repente.
-No ver las señales de tráfico.

-Más multas y partes al seguro de lo normal.

-Nuevos golpes y roces en el coche, que por supuesto, serán todos culpa de otros.

Todo esto indica que hay que pasar página, y pensar en qué cambios supondrá entregar las llaves del coche. Veamos


Cómo desplazarse sin conducir.

Esta decisión marca el final de una etapa en la vida. Pensar que está en riesgo la propia y otras si se sigue conduciendo tal vez ayude a dar este paso.

Desde luego, contar con amigos y familiares que apoyen, o a los que sobornar para que sean el transporte, facilita esta decisión. Y si no, siempre está el transporte público. De hecho, suele haber abonos muy ventajosos para mayores de 65 años.

Hasta el taxi es una opción más asequible de lo que parece, sobre todo, si se compara con el coste de un coche: seguro, impuestos, aparcamiento, combustible, revisiones, ruedas, averías,… ¿sigo?

De todas formas, se trata de un cambio profundo, y quizá sea buena idea conservar el coche un tiempo. O tenerlo ahí para que otros lo usen según haga falta.
Claro, tenerlo supone que de vez en cuando se caiga en la tentación de dar una vuelta. Veamos


Cómo conducir de forma segura.

El dolor y la rigidez pueden dificultar el giro de la cabeza o del volante. Un coche con transmisión automática y dirección bien asistida puede facilitar la conducción. Por otra parte, es un buen incentivo para mantenerse activo y hacer ejercicio que mejore la fuerza y la flexibilidad.


En cuanto a la vista y el oído, los exámenes médicos reglados los ponen a prueba. Solo debemos tener en cuenta los aspectos de la vista que se escapan a estos controles, ya vistos antes.
Por lo demás, aquí van algunas sugerencias para mejorar la seguridad:
-No conducir de noche o con mal tiempo.
-Conducir por calles conocidas. Y con las luces puestas.
-Evitar rutas con puntos peligrosos, y con giros a la izquierda, si es posible.
-Dejar más espacio con el coche de delante.

-Anticiparse más, conducir como si se llevara a alguien muy mayor, o como si lloviera.

-Evitar distracciones como comer, escuchar la radio, hablar o enviar mensajes de texto por teléfono.
– En vías rápidas, es mejor quedarse en el carril derecho (no en el central, por favor, aunque parezca más seguro, no es así). Por otra parte, puede ser difícil calcular la distancia con el coche precedente. Basta tomar un punto de la carretera por el que pase ese coche, y contar 1.001, 1.002 hasta llegar al mismo punto. Eso son 2 segundos, la distancia mínima de seguridad.

Y hasta aquí por hoy; espero que hayas encontrado esta información útil. Que vaya muy bien, muchas gracias por leer. ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?

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