
En este entrada vamos a dar respuesta a los mitos más extendidos. Pero antes de nada, conviene tener en cuenta que envejecer tiene también aspectos positivos, y que la mejor manera de disfrutarlos es adquiriendo o continuando hábitos saludables y de estilo de vida. ¿Y cuáles son? Los iremos desvelando a medida que desmitificamos las creencias más frecuentes acerca de cumplir años.
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1.-La depresión y la soledad son normales en las personas mayores.
A medida que las personas envejecen, algunas pueden sentirse aisladas y solas. Esto puede provocar depresión, ansiedad y tristeza, pero esto dista mucho de ser una parte normal del envejecimiento. De hecho, envejecer puede reportar beneficios emocionales singulares, como los derivados de relaciones duraderas con amigos y familiares, y las vivencias y recuerdos en común. Es más, hay estudios que demuestran que los mayores tienen menos probabilidad de experimentar la depresión que los adultos jóvenes. eficaces.

Sin embargo, los síntomas en los mayores pueden ser menos obvios, y es también más improbable que hablen de sus sentimientos. El caso es que la depresión es un trastorno del ánimo muy común, y potencialmente grave, pero para la que suele haber tratamientos
2. Cuanto mayor soy, menos sueño necesito.
Al cumplir años, se nos hace más difícil conciliar el sueño, y recuperarlo, si nos desvelamos. Pero es incorrecto deducir de ahí que esto se debe a que las necesidades de sueño disminuyen con la edad: Todos los adultos necesitamos entre 7 y 9 horas de descanso nocturno. Esto nos mantiene sanos y alertas, disminuye el riesgo de caídas, mejora el bienestar mental general, entre otros beneficios.
3. De mayores no podemos aprender cosas nuevas.
¡Claro que sí! Una cosa es que no nos sintamos con la capacidad de estudio que teníamos de jóvenes, y otra muy distinta es que no podamos aprender nada nuevo, crear nuevos recuerdos, o hasta mejorar el rendimiento en un área en particular, como mejorar el vocabulario, aprender nuevos pasos de baile, o hacer manualidades. Pero por encima de todo, se puede adquirir un conocimiento y una comprensión únicas de toda una vida de experiencias.
Y al hilo de esto, ¿qué tal compartir esa visión con otras personas? No me refiero sólo a la familia, sino a participar activamente en algún club acorde a nuestras preferencias. Las actividades sociales mantienen nuestro cerebro activo, y en condiciones para aprender cosas nuevas.

4. Es inevitable la demencia senil.
La demencia no es una parte normal del envejecimiento, y quien habla de demencia senil está confundiendo correlación con causa. Que aparezca demencia en mayores no quiere decir que la produzca el cumplir años, sino que se dan más circunstancias que favorecen su aparición. Y desde luego, no es algo inevitable, como lo demuestra el hecho de que todos conozcamos a personas próximas a 90 o 100 años que conservan su cabeza muy bien amueblada, ¿verdad?
Ah, y no confundamos con demencia el olvidar una cita o las llaves, eso son olvidos leves, que no tienen mayor trascendencia. Pero si se sospecha de que el problema puede ser mayor, habrá que recurrir a un profesional para determinar las causas, y analizar sin son tratables o reversibles. En cualquier caso, establecer la causa es la mejor manera de determinar qué pasos dar a continuación.
5. Los mayores deben tomarse las cosas con calma, y evitar el ejercicio para no lesionarse.
Por desgracia, está demasiado extendida la idea de que, a partir de cierta edad, el ejercicio puede hacer más daño que bien, especialmente, si se padece alguna enfermedad crónica. Sin embargo, los estudios nos señalan justo lo contrario: que tenemos mucho que ganar siendo activos, y mucho que perder siendo sedentarios. De hecho, más que los años es la inactividad lo que explica que algunas personas mayores pierdan capacidad para hacer cosas por sí mismas. Y es que, casi cualquier persona, a casi cualquier edad, y en casi cualquier condición de salud, puede encontrar alguna actividad física de la que derivará mejor salud mental, física y más autonomía.

Es más, se sabe que determinados ejercicios como el tai chi mejoran el equilibrio y la estabilidad, lo que a su vez puede ser muy buena estrategia para prevenir caídas y fracturas.
6. Si alguien de mi familia tiene Alzheimer, yo también lo tendré.
Es verdad que ciertos genes aumentan el riesgo, pero no es seguro que hayamos heredado justamente esos. Por otra parte, se sabe que hay factores ambientales y de estilo de vida, como el ejercicio, la dieta, la exposición a contaminantes y el tabaquismo que pueden afectar al riesgo de padecer Alzheimer. Y eso sí que lo podemos controlar, al contrario que los genes que nos han tocado: podemos ejercitarnos regularmente, controlar la tensión arterial, y no fumar.
7. Ahora que soy mayor, tendré que dejar de conducir.
Se calcula que un 20% de los conductores tienen más de 65 años, bastante más que en el pasado. Y esto tiene que ver con que llegamos en mejores condiciones a hacernos mayores, y no perdemos tantos reflejos, vista, oído, ni funcionalidad motora. Y aquí radica la cuestión, cuándo dejar de conducir debería estar determinado por la capacidad, no por un número.
8. La osteoporosis es cosa de mujeres.
Aunque sin duda la padecen más las mujeres, uno de cada 5 hombres mayores de 50 años padecerá una fractura relacionada con la osteoporosis. El caso es que los hombres partimos de una densidad ósea mayor, pero entre 65 y 70 años, hombres y mujeres perdemos masa ósea al mismo ritmo.
Muchas de las cosas que ponen en riesgo a los hombres son las mismas que afectan a las mujeres, incluyendo antecedentes familiares, falta de calcio, vitamina D, y ejercicio. Pero también afectan el descenso de los niveles de testosterona, el exceso de alcohol, el consumo de ciertas drogas y el tabaco.
9. Soy demasiado viejo para dejar de fumar.
No importa la edad, ni el tiempo, ni la cantidad que se ha fumado, siempre se gana. Por ejemplo, se hace uno menos vulnerable a virus respiratorios, a la bronquitis y a la neumonía, además de ganar en sensación general de bienestar. Pero es que los beneficios se pueden medir a las pocas horas: el nivel de monóxido de carbono en la sangre baja. A las pocas semanas, la circulación y la función pulmonar mejoran, y con el tiempo, puede que la frecuencia cardíaca y la tensión arterial disminuyan. No sólo eso, sino que se reducen el riesgo de cáncer, de ataque cardíaco, de derrame cerebral y de enfermedades pulmonares. Es de las pocas intervenciones en salud cuyos beneficios no son únicamente individuales, sino que mejora la salud de los que están alrededor. Por no mencionar el ejemplo que supone para los hijos y nietos…
10. He normalizado mi presión arterial, puedo dejar la medicación.
La hipertensión es un problema muy común entre las personas mayores, especialmente, por encima de los 80 años, y puede acarrear complicaciones muy serias si no se trata adecuadamente.
Si la tensión se normaliza con la medicación y los cambios en el estilo de vida, significa que han surtido efecto, y abandonar esas medidas seguramente conducirá a volver a tener hipertensión. Las complicaciones de salud pueden ir desde un derrame cerebral a la enfermedad renal, entre otras muchas.

Y con esto, damos por contestadas las 10 creencias erróneas más comunes sobre hacerse mayor. Muchas gracias por leer. ¿Te animas a comentar, compartir o suscribirte?